Se hace pasar por ciego para robar 6.500 euros de las nóminas de una empresa

La Policía Nacional busca a un hombre que sustrajo un sobre a una mujer a la que había seguido desde el banco

JUAN CANOMÁLAGA.

El joven entró en la panadería mientras ella esperaba su turno. Llevaba unas gafas de sol, un bolso de tipo bandolera y un bastón para guiar sus pasos. Le pareció que era ciego desde primera hora; y lo confirmó para sus adentros cuando lo vio buscando en el suelo las monedas que se le habían caído de las manos. «Y lo me lo creí... Es frustrante». Quien habla es la víctima, una vecina de Vélez-Málaga que se había parado a comprar pan para el desayuno tras hacer unas gestiones en el banco. Había sacado 6.500 euros en efectivo para abonar parte de las nóminas de los empleados de la empresa familiar. Al llegar a casa, el dinero se había esfumado.

La Policía Nacional busca ahora al falso invidente, que resultó ser, además de un impostor, un supuesto ladrón. Las cámaras de seguridad de la sucursal lo delataron. «Me había estado vigilando desde la oficina», cuenta la víctima, que prefiere preservar su identidad. «En las imágenes se ve cómo sale cuatro o cinco segundos después de mí, y debió de seguirme hasta la panadería», añade.

Los hechos ocurrieron el 5 de noviembre. La denunciante se presentó a las nueve y media de la mañana en una sucursal de Torre del Mar para negociar un pagaré. «La empresa está pasando por dificultades, como todo el mundo en esta época», relata ella. Después de media hora, el banco accedió y le adelantó el dinero. Lo guardó en un sobre, que a continuación metió en su bolso, «como siempre».

«Dios aprieta, pero no ahoga»

Tras hacer una parada en la panadería, volvió a casa para desayunar con la familia. Estaba tranquila, feliz. «Les dije: 'Dios aprieta, pero no ahoga. Traigo 6.500 euros'», recuerda. Era el dinero para pagar parte de las nóminas de sus ocho empleados, que aún no habían cobrado, y un viaje de trabajo. Acto seguido, la mujer se dirigió a la oficina de la empresa para buscar el dinero del bolso. El sobre no estaba. «En ese momento se me vino a la cabeza el ciego con el que me crucé en la panadería».

Ha repasado mil veces la escena. «Abrió su monedero y se le cayeron seis o siete monedas al suelo. Pensé que no veía porque se puso a buscarlas entre mis pies. Me dio pena, así que se las recogí y se las puse en la mano», apostilla la mujer. El hombre volvió a tirarlas. «Me agaché y se las entregué de nuevo», explica. La denunciante cree que, la primera vez que ella se puso en cuclillas, el individuo le abrió el bolso y, en la segunda, aprovechó para sustraerle el sobre. «Estaba muy nervioso; yo pensé que era porque se le había caído el dinero, pero no sospeché que me la estaba jugando. Te deja pocas ganas de hacer un favor en la vida...».