Palabra de elefante

Científicos de Viena certifican que un paquidermo de Corea del Sur ha aprendido a repetir varios términos en coreano

PABLO M. DÍEZ
Los cuidadores quieren enseñarle ahora a decir 'Te quiero'. ::                             AFP/
Los cuidadores quieren enseñarle ahora a decir 'Te quiero'. :: AFP

Sabíamos de loros, papagayos y otros pájaros con capacidad para repetir sonidos humanos, pero nunca se había oído nada semejante de una especie así. Exhibido en un zoológico de Corea del Sur, Koshik es un elefante asiático que está asombrando al mundo porque, según ha confirmado un equipo de científicos internacionales, puede hablar. Maticemos: no es que el animal sea capaz de entablar una conversación, pero ha aprendido a pronunciar de forma inteligible varias palabras en coreano como «annyeong» (hola); «aniya» (no); «anja» (siéntate); «nuwo (túmbate) y «choah» (bueno). Todo un logro.

Para reproducir estos sonidos humanos, Koshik introduce la trompa dentro de su boca y, modulando el aire, imita el tono y el timbre de voz de sus cuidadores en el zoo de Everland, ubicado en el mayor parque de atracciones de Corea del Sur. Así se puede ver y oír en las grabaciones que circulan por Internet, en las que el elefante repite las palabras que le dicen sus entrenadores.

Precisamente, fueron estos vídeos los que animaron a la doctora Angela Stoeger, de la Universidad de Viena, a viajar hasta el país asiático para comprobar las habilidades orales del animal. Junto a ella, el profesor Klaus Zuberbuehler, experto en psicología y neurociencia, ha estudiado el comportamiento de Koshik, que tiene 22 años y pesa cinco toneladas y media.

Al parecer, la razón de que empezara a hablar es que a los cinco años, una edad crucial en el desarrollo de esta especie, fue separado de los otros dos elefantes que había en el zoológico y, al sentirse solo, imitó el lenguaje humano para relacionarse con sus cuidadores. Gracias a su cerebro de cinco kilos, el mayor de los animales terrestres, los zoólogos equiparan los elefantes con otras especies consideradas inteligentes, como los cetáceos y algunos primates, por una amplia gama de comportamientos que incluyen el duelo, el altruismo, la adopción, el juego, el uso de herramientas, la compasión y el autorreconocimiento.

«Como los humanos fueron su único contacto social, creemos que Koshik utiliza dichas palabras para estrechar sus lazos sociales con sus compañeros, que en este caso eran personas», explicó a la BBC la doctora Stoeger. Lo que los científicos no han podido determinar es si Koshik entiende el significado de tales palabras o se limita a repetirlas como un loro al habérselas oído a sus entrenadores.

Piquito de oro

Además de sus inconfundibles y estruendosos berridos, denominados barritos, los elefantes emiten una serie de sonidos de baja frecuencia imperceptibles para el oído humano, pero que les sirven para comunicarse. Sus ondas se transmiten no solo por el aire, sino también por el suelo, y pueden ser percibidas por las patas del animal, capaz de determinar la distancia a la que se encuentra su «interlocutor».

El zoo de Everland, en la ciudad de Yongin, venía promocionando desde 2006 el piquito de oro'de Koshik, que incluso aparece en la portada de un libro científico para niños titulado 'Joa Joa, el elefante que habla'. Pero este mamífero no es el único capaz de emitir palabras. En 1983 había en Kazajstán un elefante llamado Batyr que decía 20 frases y, hace poco, una ballena beluga de San Diego sorprendió al mundo al haber aprendido a imitar algo parecido a una canción. Se titula 'Saranghae' (te quiero) y es lo próximo que le quieren enseñar a Koshik, el elefante parlanchín.