Una vida que da para escribir un libro

La autora afincada en la ciudad encuentra el apoyo de la editorial Vértice para relatar la historia que la trajo a España María Flavia Castella convierte en novela su periplo de Argentina a Málaga

MARINA MARTÍNEZMÁLAGA.
A María Flavia Castella siempre le gustó escribir. ::
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A María Flavia Castella siempre le gustó escribir. :: SUR

De repente, María Flavia Castella se encontró con un buen ramillete de historias. Pero historias reales. Empezando por la de ella misma, que un día decidió abandonar su Argentina natal junto a su familia para embarcarse en busca de un sueño en España. Lo tenía todo para escribir un libro. Así que lo hizo. El resultado es 'Entre dos lunas' (Vértice), su experiencia novelada desde Santa Fe hasta Málaga, ciudad en la que actualmente vive. «De repente me encontré con muchas historias de personas que había encontrado aquí en España y que me han ayudado muchísimo, tanto a mí como a mi familia. Entonces, decidí unirlas entre sí. Y nada mejor que compararlas con la mía», justifica Castella, convencida de que «mucha gente se verá reflejada» en este libro, a pesar de las vivencias personales.

Porque, como advierte la autora, todo se resume en una pregunta: «¿Hasta dónde dejarías que te lleve un sueño?». Ella lo probó. Tenía un sueño y lo cumplió. Eso fue lo que le motivó a contar su historia. «Siempre digo que 'Entre lunas' es una autobiografía, pero también como el relato de alguien decidido a cambiar su destino o a tomar una decisión importante, y eso nos compete a todos. No está solo dirigido al inmigrante, sino a todo aquel que en algún momento de su vida tiene que tomar una decisión y tiene miedo a hacerlo», explica la autora, que en realidad define la novela como un «alegato del riesgo».

A María Flavia Castella siempre le gustó escribir. A los siete años ya hacía sus pinitos en poesía. Desde entonces ha seguido cultivando la afición. De ahí que no le haya costado lanzarse a narrarla. En su caso, su riesgo era cambiar por completo, «buscar una vida diferente». «Con mayor estabilidad, tanto en seguridad como económica». Y la encontró en Málaga.

Decisión difícil

No fue fácil tomar la decisión. Dejar la tierra y la familia costaba. Pero estaban «tan empapados de ilusiones y teníamos tantas ganas de cambiar y de salir adelante que seguimos con la idea de marcharnos». Era finales del año 2000, y los problemas económicos se acusaban en la cristalería familiar. Aunque lo que más les preocupaba era el futuro. Le reafirmó aún más en sus convicciones la noticia del suicidio del famoso cirujano René Favaloro: «Aquello nos hizo preguntarnos que si él decidía quitarse la vida, ¿qué nos esperaba a nosotros?».

«La inseguridad crecía, los impuestos también, la vida se tornaba muy complicada, y cuando tienes un hijo pequeño lo único que quieres es brindarle un poco de estabilidad», recuerda María Flavia Castella, que plasma en el libro todas esas emociones, los pasos que ha seguido junto a su familia hasta llegar a España y cómo fue ese aterrizaje. «Ni conocíamos España ni sabíamos si íbamos a encontrar empleo ni dónde, tampoco si realmente íbamos a tener oportunidades o no, simplemente nos arriesgamos con buenas intenciones y perspectivas».

Al final, les ha ido bien. «No nos ha costado demasiado adaptarnos. Obviamente nos ha costado encontrar trabajo, tomar decisiones, los cambios de domicilio, de amigos, pero en general ha sido fácil. La sociedad es muy parecida a la argentina», observa la autora, que recaló en Málaga por lazos de amistad.

Conocían a una familia que vivía en la ciudad desde hacía un año y eso fue lo que les animó a aterrizar aquí. Primero, 'acogidos' en su casa y, después, ya de forma independiente una vez que encontraron trabajo. Afortunadamente, lo hicieron. Y los dos en el mismo centro comercial.

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