«El desafío es detectar el alzhéimer 15 ó 20 años antes de que se desarrolle»

El doctor Berthier incide en que el diagnóstico precoz es crucial para retrasar el avance de la demencia

ÁNGEL ESCALERAMÁLAGA.
El doctor Berthier afirma que el alzhéimer es cosa de todos. :: 
A. Cabrera/
El doctor Berthier afirma que el alzhéimer es cosa de todos. :: A. Cabrera

Hoy se celebra el Día Mundial del Alzhéimer, demencia que afecta a 800.000 españoles (10.000 en Málaga). El neurólogo, profesor universitario y director de la unidad de neurología cognitiva y de afasia del Centro de Investigaciones Médico Sanitarias de la Universidad de Málaga, Marcelo Berthier, dice en esta entrevista que el gran desafío es detectar el alzhéimer 15 o 20 años antes de que se desarrolle.

-¿Cuál es el panorama actual del alzhéimer en España?

-Hay un aumento de casos debido a la mayor concienciación social. Los familiares buscan que se establezca un diagnóstico cada vez más temprano. Aunque ha habido una mejora en ese aspecto, todavía hay muchas personas con alzhéimer que no han sido diagnosticadas.

-¿Cómo se puede conseguir diagnosticar la demencia de forma precoz antes de que se manifieste?

-Las personas con más de 65 años con una serie síntomas, como olvido, dificultades en la atención, problemas para planear su actividad diaria o cambios de carácter, deben consultar con un médico. Las líneas de investigación actuales lo que pretenden es detectar a los pacientes que tienen la enfermedad, pero todavía no la han desarrollado. Ese es el gran desafío para los investigadores. El alzhéimer empieza entre 15 y 20 años antes de que dé la cara.

-Lo ideal sería en esos 15 o 20 años de margen evitar que la enfermedad se desarrolle o, al menos, retrasar su avance, ¿no?

-Las dos cosas son importantes. Si sabemos que el padecimiento comienza 20 años y se pueden modificar los cambios que están ocurriendo en el cerebro mediante tratamiento, se evitará que la persona tenga demencia o, en caso de aparecer, será más leve. Si se pospone diez años la manifestación de la enfermedad, muchos de los pacientes fallecerán por otras causas sin desarrollar la demencia. Ese es el verdadero desafío.

-¿Se podrá llegar a curar el alzhéimer o que sus efectos sean menos devastadores que ahora?

-Numerosos grupos de investigadores de todo el mundo trabajan en ese asunto. Creo que solo el hecho de poder ralentizar la aparición de la demencia va a ser muy productivo. Es diferente estar demente a los 70 años que a los 85. Los tratamientos que van a salir, o que están en fase de investigación, son sobre todo para modificar la naturaleza de la enfermedad. Esta tarea lleva tiempo y supone una gran inversión económica.

-¿Qué recomendaciones hace en el caso de los enfermos que ya han desarrollado la demencia?

-Lo primero es conseguir que el diagnóstico sea lo más precoz posible. Un estudio en el que yo he participado demuestra que quienes se tratan antes se deterioran más tardíamente que los que se tratan después. El diagnóstico temprano es crucial. Ademas, hay que ofrecer educación, formación y apoyo a las familias para que sepan qué está ocurriendo y cuáles son los pasos a dar. Por otra parte, es deseable que haya más unidades de demencia y más especialistas que se impliquen en la asistencia de los pacientes. El alzhéimer es una enfermedad que concierne a todo el mundo. Cualquier médico debe tener una idea sobre este padecimiento, independientemente de su especialidad.

-¿Se ha avanzado en la formación de los médicos sobre la demencia?

-La Asociación Española de Neurología intenta informar mucho a los médicos de atención primaria, porque son el primer escalón. Es importante que remitan con prontitud a los enfermos a las unidades de demencia. Sabemos que el tratamiento temprano es muy útil. No se trata solo de los fármacos, sino también de educar a la familia. Asimismo, es cada vez más frecuente la participación de los neuropsicólogos en la rehabilitación y en los centros de memoria.

-¿Cómo se presenta el futuro del alzhéimer?

-Estamos en un momento malo, sobre todo en España, porque hay muchos menos fondos para destinarlos a la investigación. Hay más problemas en la asistencia de los pacientes, en el acceso a los medicamentos y en la Ley de Dependencia. El futuro de la enfermedad, mirando con una perspectiva más amplia, es bueno. Hay mucho entusiasmo en poder frenar esta verdadera epidemia. Existen avances importantes como, por ejemplo, que un paciente llegue a la consulta en una fase de deterioro cognitivo leve cuando hace poco lo hacía en una fase modera. Eso permite tratarlo dos o tres años antes. Aparte, hay una serie de medidas preventivas muy importantes: no fumar, moderar el consumo de alcohol, hacer ejercicio físico y controlar la hipertensión, el colesterol y la diabetes. Los factores de riesgo vascular también lo son del alzhéimer.

-¿Qué consejos da para ejercitar la mente y prevenir la demencia?

-Leer el periódico o un libro, hacer juegos de mesa como el ajedrez, aprender un nuevo idioma o acudir a talleres de memoria. Además de tener mucha actividad mental, es bueno el ejercicio físico, porque mejora la memoria.