Ándrés Pérez de la Torre: «La vegetación mediterránea es casi milagrosa y tiene una capacidad de regeneración alta después de un fuego»

El profesor Pérez de la Torre dice que en verano tiene que haber más vigilancia en el monte para evitar incendios

ÁNGEL ESCALERA AESCALERA@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
El profesor Andrés Pérez de la Torre destaca la capacidad de autorregeneración que posee la vegetación mediterránea. :: PATRICIA MERCHÁN/
El profesor Andrés Pérez de la Torre destaca la capacidad de autorregeneración que posee la vegetación mediterránea. :: PATRICIA MERCHÁN

A pesar de que lo destruido por el gran incendio que ha afectado a seis municipios malagueños es irreparable, la vegetación mediterránea tiene una gran capacidad para regenerarse después de un fuego. Es una resistencia en cierto modo milagrosa. Así lo afirma en esta entrevista Andrés Pérez de la Torre, profesor titular del departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga. Este experto defiende que lo mejor es dejar en paz, durante un tiempo, la zona quemada para ver cómo evoluciona y observar si se recupera por sí sola. El profesor Pérez de la Torre reclama más vigilancia en el monte en verano para hacer frente a cualquier intento de encender un fuego. Asimismo, precisa que cuando el ser humano no modificaba tanto los ecosistemas, las llamas se encontraban con más barreras y les costaba más avanzar.

-Una vez sofocado, ¿qué es lo que hay que hacer tras un incendio forestal de esta magnitud?

-Cuando se trata de la vegetación autóctona o natural, en una primera fase, diciéndolo de un modo llano, lo que hay que hacer es dejar en paz la zona incendiada, por un tiempo, para comprobar el estado de regeneración. Por supuesto, hay que quitar todo lo que sea pastoreo o cualquier actividad impactante que pudiese haber sobre la vegetación quemada. También es necesario hacer una evaluación y observar lo que se ha calcinado. Cada parte de vegetación se va a regenerar de un modo distinto, más rápidamente o más lentamente. Lo primero de todo, reitero, es dejar en paz la zona incendiada, salvo los sitios donde pueda haber un riesgo fuerte de erosión que suponga un peligro para las personas. Ahí sí que habría actuar de inmediato.

-¿A qué se refiere con un riesgo de erosión peligroso para la población?

-Hay zonas con grave riesgo de erosión que si pierden la cubierta vegetal pueden causar movimientos de tierra. En esas zonas puntuales sí que es necesario actual de inmediato para ofrecer seguridad a la población que habita en ellas.

-¿Durante cuánto tiempo habría que dejar en paz la superficie arrasada por el fuego?

-Los que vivimos en el Mediterráneo tenemos una suerte relativa, ya que la vegetación mediterránea tiene una capacidad de regeneración bastante alta después de un fuego. Está adaptada a muchísimos incendios a través de la historia y dispone de una cierta capacidad de reacción. Un porcentaje muy alto de las plantas se autorregeneran. Hay que dejar que la autorregeneración se desarrolle. Gran parte de los alcornoques, si no estaban descorchados, posiblemente sobrevivan y rebroten. El matorral volverá a germinar desde las semillas y otras plantas que tienen bulbos, como son las cebollas y los ajos, pueden volver a brotar al salvarse del incendio al estar el bulbo debajo del suelo. Un porcentaje importante de la vegetación quemada con que le caiga una buena lluvia en otoño empezará a regenerarse por sí sola. Habría que dejar un espacio de tiempo para que esa regeneración se produzca, sobre todo en tres áreas críticas de la Costa del Sol: las sierras de Alpujata, Mijas y Blanca de Marbella.

-¿Por qué esas tres sierras son áreas críticas?

-Porque están constituidas por unos materiales especiales. La sierra de Alpujata tiene una roca que se llama peridotita y la sierra de Mijas y la Blanca de Marbella están formadas por dolomía, que es otra roca especial. Son zonas críticas; a la vegetación le costará muchísimo más tiempo volver a regenerarse, porque el suelo es bastante más malo. El resto del territorio afectado por el incendio tiene un suelo que se puede regenerar con mayor rapidez.

-¿Hay que llevar a cabo alguna actuación especial en esas tres zonas críticas de la Costa del Sol?

-En esas áreas aplicaría el mismo criterio que en las demás, salvo que haya riesgo para las personas por causas de erosión o de movimiento de tierra, es decir, dejar que la vegetación se regenere de forma natural. En el futuro se verá si es preciso acelerar o no ese proceso regenerativo. Si fuese así, se podrían realizar reforestaciones con plantas autóctonas.

Bosque de alcornoques

-Hace tres o cuatro siglos, cuando no había los medios técnicos ni humanos para apagar un incendio forestal, ¿los daños eran igual de importantes?

-El destrozo, posiblemente, fuese igual. Sin embargo, cuando el ser humano no tenía tanta capacidad de modificar la vegetación y las sierras la situación era diferente. Los botánicos creemos que el paisaje no era como ahora. Había un mosaico de vegetación más complejo que dificultaba a las llamas correr tanto. Cuando un fuego encuentra un tramo de vegetación exactamente igual se propaga con más rapidez. Hace quinientos o seiscientos años, cuando el ser humano no tenía tanta capacidad de modificar los ecosistemas, a los incendios les costaba más avanzar.

-¿La mano del hombre al modificar el ecosistema favorece que el fuego se mueva con más facilidad?

-El problema para las personas de la Costa del Sol es que dentro de un ambiente forestal se han implantado urbanizaciones y campos de golf. El urbanismo ha sido nefasto en ese aspecto.

-¿Qué conclusiones se pueden extraer tras un incendio como el habido en la provincia de Málaga?

-La primera conclusión es que hay que concienciar más a la población de que en verano no se puede hacer ningún tipo de fuego ni de chispa en el monte. Las administraciones deben endurecer las leyes en ese sentido. En segundo lugar, no se puede continuar con un urbanismo en mosaico como el de la Costa del Sol, con casas y urbanizaciones en medio del monte. Tiene que haber trozos de montes y zonas urbanizadas, ambos bien independientes, porque de esa forma se controla y se gestiona mejor un fuego.

-¿Contamos con suficientes medios para apagar los incendios?

-Creo que disponemos del mejor sistema de extinción de incendios, pero cuando se declara con unas condiciones como las que había -terral, 17 por ciento de humedad, viento de sesenta kilómetros por hora y justo antes de hacerse de noche- no se puede parar el fuego, salvo con una lluvia torrencial, que supongo es como se apagaban los incendios hace cuatrocientos o quinientos años.

Educación ambiental

-¿C0nsidera que endureciendo las penas se podrían reducir los fuegos en el monte?

-Creo que en verano tiene que haber más vigilancia en el monte. Sé que estamos en una época de crisis, pero digan lo que digan los políticos, hay que sacar dinero para que la gente vea que en el monte hay personal vigilando. No puede ser que se vaya a una sierra, como yo hago mucho, y no cruzarse con ningún agente forestal. Tiene que haber vigilancia para que el que vaya a hacer daño se cohíba. Por supuesto, me parece bien el endurecimiento de las penas, pero ese castigo llega cuando el daño ya está hecho. Apuesto por una mayor educación ambiental. Debe quedar muy claro que en verano no se puede hacer fuego en el monte de ninguna de las maneras. Por otro lado, me parece que habría que dar menos difusión de la que se le da a la espectacularidad de los incendios forestales, porque eso es lo que buscan los pirómanos: el daño que han hecho quieren verlo en los telediarios, en los periódicos y en Internet. Los pirómanos son delincuentes de los más malos. Me parece bien contar los hechos y el perjuicio que se le crea a la población afectada, pero evitando imágenes llamativas del fuego, pues eso es lo que buscan los que provocan los incendios.

-¿Qué mensaje positivo se puede transmitir tras un siniestro así?

-Primero, que contamos con un sistema antiincendios y de protección civil bueno. Segundo, la colaboración demostrada por la población para ayudar en todo lo que ha podido. Debemos alegrarnos de que disponemos de una sociedad preparada para responder ante un incendio de esta magnitud. Respecto a los daños habidos en el medio natural, podemos tener la relativa tranquilidad de que los ecosistemas mediterráneos están adaptados al fuego. Pero, claro, siempre y cuando el fuego no se produzca todos los años. La vegetación mediterránea tiene cierta capacidad de resistencia. Es, en cierto modo, una vegetación milagrosa. Si la dejamos tranquila y le damos su tiempo para que se regenere y prospere, cuidándola después de un incendio, podremos tener la seguridad de que el monte, en no muchos años, estará por lo menos verde.