«Un okupa necesitado no tiene un BMW aparcado en la puerta»

Vecinos de Santa Clara se muestran indignados ante la toma ilegal de tres nuevos chalés adosados de la urbanización de Alhaurín de la Torre

ALMUDENA NOGUÉS ANOGUES@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.

Llueve sobre mojado. Y la indignación va en aumento. Vecinos de la barriada Santa Clara, en Alhaurín de la Torre, han asistido atónitos este fin de semana a la ocupación ilegal de tres nuevos chalés adosados de la urbanización. El pasado mes de marzo comenzó su pesadilla. A mitad de dicho mes, dos familias de etnia gitana se apropiaron de dos de los inmuebles sin que ni la policía ni la Guardia Civil pudieran evitar su asentamiento. Este fin de semana, cinco meses después y mientras sigue sin hacerse efectivo su desahucio, la historia se ha repetido con la llegada de nuevos clanes que se han adueñado de otras tres casas. Los vecinos señalan con el dedo a tres culpables: las administraciones, «que han demostrado una dejadez absoluta», la gestora de la cooperativa a la que pertenecen las viviendas vacías, «porque supuestamente iban a sellar las puertas y no han hecho ni hacen nada» y las propias empresas suministradoras de luz y agua, «que no toman medidas contundentes para cortarles el servicio», critican.

En total, ya son cinco los adosados ocupados; una realidad ante la que los vecinos aseguran sentirse «impotentes e indefensos». «No hay derecho. Unos hacemos malabares para pagar la hipoteca y los recibos mientras otros ocupan la casa de enfrente sin pagar ni un euro», denuncia Francisco Martínez, propietario de uno de los chalés, al tiempo que lamenta al respecto que ni Aqualauro ni Endesa muevan ficha para dejarles sin luz y sin el agua que están defraudando. «En una de las casas se han instalado una piscina de unos siete metros cúbicos y cada dos por tres la están llenando, ¡cómo no les cuesta ni un duro! Sin embargo, si yo no pago un recibo al día siguiente me están cortando los servicios, por ello les exigimos que nos midan a todos con la misma vara», agrega. Una reclamación que también hace suya Ana Torné, otra afectada. «Nadie nos da una solución, somos ciudadanos de segunda», subraya con enojo.

Los vecinos afirman que no entienden el vacío legal que permite este tipo de hechos y critican que bajo el paraguas de la crisis haya gente que quiera aprovecharse. «La cosa está mal para todos, la única diferencia es que hay gente que persigue su derecho a una vivienda digna con su esfuerzo y otra que le echa mucha cara y van a lo cómodo: vivir gratis a costa de los demás», denuncia Rafael Morales, otro residente quien asegura que los okupas no tienen ninguna necesidad. «Una persona con necesidad no aparca en la puerta el último modelo de BMW ni tiene el plasma más grande del mercado en su salón», recalca.

Agentes tanto de la Guardia Civil como de la Policía local se han personado en varias ocasiones en el lugar para identificar a los inquilinos, pero les advirtieron de que no podían hacer más. Miembros del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, por su parte, también ha visitado la urbanización para conocer de cerca la problemática. Y más de lo mismo: «No pueden ayudarnos, estamos en manos de la Justicia», dicen.