Tiroteada en Churriana una joven que denunció abusos a su hija de 9 años

La mujer acusó de los tocamientos al padre del ahora detenido como presunto autor de los disparos

JUAN CANOMÁLAGA.
Un vecino observa el lugar donde ocurrieron los hechos, cerca de la explanada de la feria de la barriada. :: Salvador Salas/
Un vecino observa el lugar donde ocurrieron los hechos, cerca de la explanada de la feria de la barriada. :: Salvador Salas

Compraron una litrona y aparcaron cerca de la explanada de la feria de Churriana para tomársela mientras charlaban. Inés Díaz (30 años) ocupaba el asiento del copiloto en el Ford K de su novio. Sobre las cuatro de la madrugada, la pareja se vio sorprendida por un hombre que rompió el cristal de la ventanilla con la culata de una escopeta. Acto seguido, apuntó a la joven y apretó el gatillo. Dos veces, a quemarropa.

Ayer por la mañana, solo unas horas después del suceso, la Policía Nacional detuvo al presunto autor de los disparos, un hombre de unos 40 años, vecino de la zona. Al parecer, su hermano medió para que se entregara al saberse acorralado por una investigación que lo señaló desde el primer momento.

El aparente móvil del suceso tampoco fue un misterio. Es vox pópuli en el barrio la animadversión del sospechoso hacia la víctima motivada por un asunto delicado. La joven, que es madre de dos niñas de 8 y 9 años, denunció hace unos meses que una de sus hijas habría sufrido supuestos tocamientos por parte del padre del ahora detenido, según ha podido confirmar este periódico. Al parecer, la familia del denunciado, que sufre una discapacidad física, ha negado a los cuatro vientos la acusación de abusos, que considera una invención. El asunto está en manos de los tribunales.

La reconstrucción de lo que sucedió la madrugada del lunes al martes se apoya únicamente en el testimonio que el compañero sentimental de Inés ha trasladado a la familia de la joven, ya que la víctima permanece ingresada en la unidad de cuidados críticos (UCI) del Hospital Clínico recuperándose de las graves heridas sufridas. Se desconoce la versión del arrestado, que aún no ha prestado declaración en comisaría.

Según el relato de la parte afectada, hubo un primer encuentro con el sospechoso que se produjo minutos antes del tiroteo. El individuo pasó junto al Ford K donde estaba la pareja y detuvo su moto junto al coche. El novio de Inés se dirigió a él y le dijo que tenían que «fumar la pipa de la paz», en referencia al conflicto que ambos mantenían derivado de la mencionada denuncia.

Finalmente, el hombre siguió su camino y se dirigió a una cuadra de caballos cercana donde trabaja. «Sacó un poni, al rato lo encerró y volvió hacia el lugar donde ellos estaban empujando una carretilla», comenta un familiar de la joven herida. Al parecer, dentro llevaba escondida la escopeta que más tarde habría usado para disparar a la chica. Supuestamente, tras el tiroteo, utilizó la culata de la escopeta para golpear Inés, que ha perdido varios dientes y tiene el pecho amoratado.

Cuatro horas en quirófano

El novio se bajó del coche y se dirigió hacia el agresor, que al parecer lo encañonó para que no se acercara. Cuando el sujeto huyó del lugar, el joven corrió hasta la casa de una vecina para pedir ayuda. El servicio de emergencias 112 movilizó a la policía y al 061, que envió una uvi móvil al lugar. Inés ingresó en estado muy grave en el Clínico. Entró en quirófano a las cinco de la madrugada. La operación se prolongó hasta las nueve y media de la mañana.

Los dos disparos, que le alcanzaron en el abdomen, le han afectado a zonas vitales. «Menos en el corazón y en los pulmones, tiene daños en casi todos los órganos», dice un familiar. Los perdigones le han causado heridas en el estómago, en el hígado, en el intestino e incluso en el útero. Le han extirpado parte del colon y no descartan una nueva intervención por lesiones en el riñón izquierdo. Ayer, al menos, recuperó la consciencia y pudo hablar con sus allegados. «Es fuerte y va a salir», apostillan.