Rajoy adelanta la clausura del congreso del PP andaluz para evitar las protestas

Zoido recoge la vara de mando del partido y elige una ejecutiva nueva con guiños a la etapa Arenas

MARÍA DOLORES TORTOSA EN TWITTER@LOLATORTOSAGRANADA.
Mariano Rajoy, acompañado por Juan Ignacio Zoido y Javier Arenas ::
 M. Ángel Molina / EFE/
Mariano Rajoy, acompañado por Juan Ignacio Zoido y Javier Arenas :: M. Ángel Molina / EFE

Jugada maestra. Al final hubo sorpresa aunque esta estuvo hábilmente cocinada. Rajoy adelantó a ayer tarde la clausura del congreso regional del PP andaluz prevista para hoy. Con ello esquivó la multitudinaria concentración con decenas de autobuses fletados de toda Andalucía que le iban a esperar esta mañana en Granada para protestar contra los recortes. El presidente del PP y del Gobierno viajó por sorpresa a Granada para darle la bendición a Juan Ignacio Zoido, el alcalde de Sevilla que recoge la vara de mando del PP andaluz en un mal momento para el partido debido a la crispación social por la crisis y las medidas del Gobierno para salir de ella.

En privado Zoido mostraba su preocupación, según fuentes del PP. No podía empezar peor su etapa de liderazgo del PP andaluz, un cargo que no había pedido y por el que no había peleado y que incluso rechazó en un primer momento. No tenía bastante con suceder al carismático Javier Arenas, sino que el congreso que le aúpa a la presidencia hace el número 13 de esta formación y además empezó un viernes 13. Zoido, hombre de pueblo a la postre, es un tanto supersticioso. Pero además, Rajoy anuncia dos días antes el mayor ajuste de la historia democrática. Los augurios no podían ser peores. Saldría elegido nuevo líder de los populares andaluces bajo una bronca monumental. La organización del PP trastocó los planes con un plan supersecreto lleno de pistas falsas. Hizo que se cayera del cartel la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Ausencias que hicieron prever que tampoco acudiría Rajoy. La entrada de Fátima Báñez por una puerta trasera daba pábulo a esta teoría.

Pero Rajoy vino. De tapadillo, pero acudió a cerrar el congreso que le dice adiós a Javier Arenas. Solo a un centenar de personas le dio tiempo a arremolinarse alrededor del palacio de ferias. El fuerte despliegue policial evitó que el ruido llegara al edificio. Rajoy vino, llegó y se fue rápido. Tiempo justo para animar a una militancia de capa caída por la presión social y las malas caras por la subida del IVA y la bajada de las prestaciones por desempleo, entre otras medidas. Todas las intervenciones de la jornada, la de la ministra de Empleo, Ana Báñez, el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, y los alcaldes y presidentes del partido, fueron un clamor de ánimo para defender los recortes como mal menor. «Mariano Rajoy ni los quiere ni los querrá, pero no tiene más remedio», dijo el presidente del congreso, Sebastián Pérez, sobre los recortes.

Rajoy habló al partido de que no hay que avergonzarse, sino salir con la cabeza alta porque lo que ha hecho es lo que «hay que hacer» para salvar a España. Pidió, eso sí, un esfuerzo adicional a los suyos para que salgan a la calle a defender su política, una tarea harto dura en la comunidad con más paro y más prestaciones a dependientes. Pero este es la principal misión que tiene por delante el PP y Zoido lo sabe.

Rajoy quiso con su presencia insuflar ánimo a un partido conmocionado por la marcha de Arenas y agobiado por la presión social. Recordó que ha ganado tres elecciones incluidas las autonómicas y recordó a los militantes y dirigentes que no es tiempo de rencillas internas. «Quien quiera ver aquí un partido enfrentado que busque en otro lado», dijo en referencia al PSOE, cuyo congreso regional terminó en un cisma interno.

Volvió a tener palabras cariñosas con Javier Arenas y de nuevo parecía que iba a decir qué va a hacer con el ya exdirigente del PP andaluz. «El PP no va a permitirse el lujo de prescindir de él», dijo para no añadir nada más. Otra vez queda la incógnita del futuro de Arenas sobre la mesa.

La etapa Arenas termina y comienza la de Zoido. Para un sector del partido se trata de un congreso de tránsito, a la espera de la elección del candidato a la Presidencia de la Junta, la gran asignatura pendiente del PP en Andalucía. Pero para otros populares, habrá Zoido para rato. Parece que Mariano Rajoy es de esta cuerda. En su discurso dijo a Zoido que Arenas le ha dejado el listón muy alto, pero que está convencido de que un día «cuando toque, dentro de muchos años» el nuevo presidente del PP-A también dejará el listón alto. Una frase con una intención evidente. Para Rajoy, el alcalde de Sevilla debe ser el candidato a la Junta.

Zoido, que no dio pistas sobre sus intenciones al respecto, inicia su liderazgo en un momento complicado, como él mismo mencionó en sus dos intervenciones de la tarde, pero abrigado con el apoyo de todo el partido. Recibió el respaldo del 96,7% de los compromisarios lo que evidencia que los recelos internos si los hubo se han guardado para otro día. Rajoy también le prometió a la nueva dirección andaluza «apoyo y lealtad».

Sevilla manda

Zoido finalmente no ha roto del todo con el pasado, como le pidió Antonio Sanz. Se rodea de un equipo nuevo, pero con guiños a la etapa Arenas. En su núcleo duro de cinco vicesecretarios figuran tres nombres ligados a su antecesor: Ana Corredera, Alicia Martínez y Mario Bilbao. La sorpresa fue Alberto Díaz, que se convierte en número tres como adjunto a la presidencia pero con rango de vicesecretario. Se trata de quien ha sido su mano derecha en política y que con José Luis Sanz forman el tándem en el que se apoyará Zoido.

Un núcleo duro con preponderancia sevillana pese a todo y con Málaga de contrapeso. El comité ejecutivo está compuesto por 50 personas, pero el peso de la gestión recae por primera vez en un grupo reducido de ocho personas, de las que cinco son de Sevilla, dos de Málaga y una, Loles López Gabarro, de Huelva. Zoido pidió lealtad y unidad al partido. También insistió en la humildad como máxima. «No es el momento de líderes, es el momento de los equipos», dijo para dejar claro que sus formas serán distintas a las de Arenas, quien concentrada en su persona todas las decisiones.