El Archivo Municipal y La Caja Blanca abren sus puertas a jóvenes artistas

Las grandes galerías pueden pecar, a veces, de no ofrecer el espacio necesario a jóvenes artistas para exponer sus obras. Este verano, el Archivo Municipal de Málaga y la Caja Blanca rompen con esta tendencia y abren sus puertas a jóvenes artistas con grandes ideas

ISABEL BELLIDOMÁLAGA.
El Archivo Municipal ofrece una muestra de dibujos. ::  Álvaro Cabrera/
El Archivo Municipal ofrece una muestra de dibujos. :: Álvaro Cabrera

Las grandes galerías pueden pecar, a veces, de no ofrecer el espacio necesario a jóvenes artistas para exponer sus obras. Este verano, el Archivo Municipal de Málaga y la Caja Blanca rompen con esta tendencia y abren sus puertas a jóvenes artistas con grandes ideas.

El Archivo Municipal es uno de los escenarios en los que se mezclan juventud y arte. Desde ayer y hasta septiembre, la sala de exposiciones del Archivo Municipal acogerá una exposición con 39 dibujos de una veintena de artistas contemporáneos, entre los que se encuentra la malagueña Regina de Miguel, cuya etapa creativa comenzó en la década de los años noventa.

La muestra está promovida por la compañía de seguros DKV y se expone habitualmente entre los pasillos del hospital de Denia (Valencia) como resultado de una iniciativa terapéutica para mejorar la estancia de los pacientes a través de las manifestaciones artísticas. Tal y como explicaba ayer la comisaria de la exposición, Alicia Ventura, con una visita a la sala «se puede ver en un sólo 'flash' todo lo que está ocurriendo en el arte contemporáneo al mismo tiempo». El concejal de Cultura Damián Caneda, el director de DKV en Málaga José Manuel García-Olmo y la comisaria estuvieron presentes en la inauguración de la muestra.

'Excedentes/Excess'

La otra alternativa para tomarle el pulso a la joven creación local llega con el proyecto 'Excedentes/Excess' y el escenario es La Caja Blanca. De la mano del artista José Luis Bongore la exposición muestra (a partir de vídeos, documentos e imágenes) una «investigación artística». La idea parte del problema social causado por el nulo aprovechamiento de los excedentes alimentarios, abordado desde una perspectiva artística para concluir en un fin jurídico.

El protagonista del proyecto es un carro de la compra. 'El carrito de mermas'. «La idea era ponerlo en los mercados de abastos de Madrid para que la fruta y la verdura que no se comercialice, ya que no está en perfectas condiciones para la venta pero sí se puede comer, se coloque en el carrito para que la gente tenga acceso a estos alimentos de una manera digna», explicó Bongore.

Pero, debido al marco legal en España, esta idea no pudo llevarse a cabo, por lo que han centrado el proyecto ahora en Nueva York: «Allí, la 'Ley del buen samaritano' facilita mucho las cosas. Se exime de responsabilidad a los donantes de alimentos con un fin social». Por eso, el equipo de Bongore está poniendo en marcha la aprobación de una ley similar en España para demostrar que el arte puede transformar la realidad.

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