El Ayuntamiento perseguirá a las peñas que hagan negocio alquilando las casetas de feria

El Área de Cultura también reinventará la zona de la juventud para que los bares de copas no se mezclen con las casetas familiares

FRANCISCO JIMÉNEZ PJIMENEZ@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
El Ayuntamiento quiere acabar con las casetas tradicionales reconvertidas en discotecas. :: Sur/
El Ayuntamiento quiere acabar con las casetas tradicionales reconvertidas en discotecas. :: Sur

El Ayuntamiento de Málaga quiere darle un nuevo aire a las noches de la Feria de Agosto delimitando claramente las casetas tradicionales de las puramente comerciales y enfocadas para la movida juvenil. Para ello, la primera medida será poner coto al negocio que desde hace años vienen haciendo en el real las peñas, asociaciones y cofradías que al empezar la madrugada retiran las mesas y sillas para transformarse en discotecas y, especialmente, a aquéllas que alquilan a terceros las instalaciones que el Consistorio les cede gratuitamente propiciando la proliferación de bares de copas cuyo ambiente nada tiene que ver con el típicamente familiar propio de la zona más tradicional del Cortijo de Torres.

Los arrendamientos ilegales no son un fenómeno precisamente nuevo -hay algo más de una treintena de casos-, pero sí que lo es que en el Área de Cultura estén decididos a acabar con esta práctica que tanto malestar genera entre el resto de colectivos que siguen apostando por la tortilla y el baile por malagueñas frente a los que se lucran sirviendo copas. Si el año pasado se hizo una especie de inventario para ponerle nombre y apellidos al problema, en este edición toca adoptar las medidas oportunas para erradicarlo. «Vamos a ser muy rigurosos en la prohibición absoluta de alquilar, pero también vamos a controlar que en estas casetas familiares se mantenga la proporción de mesas y sillas, se sirva comida y se respeten los horarios», advierte el concejal de Cultura, Damián Caneda.

En esta cruzada contará con el apoyo explícito de la Federación Malagueña de Peñas. «El que quiera una caseta tradicional, que la trabaje; y el que quiera darle un uso comercial ya sea como discoteca o como un mesón, que pague el canon», afirma su presidente, Jesús González, quien reta al Consistorio a que «ataje el subarriendo antes de que empiece la feria, y si hay que dejar 20 casetas cerradas a cambio de mantener el ambiente típico de una feria andaluza, tampoco va a pasar nada». «Lo que no se puede consentir -añade- es que el esfuerzo de un colectivo por salvaguardar las tradiciones se vaya al traste porque en sus paredes retumba la música de la caseta de al lado». En cuanto a los locales de la zona familiar que sí que han contado en los últimos años con el preceptivo permiso para trabajar como discotecas, a Cultura ya han llegado media docena de propuestas en las que sus titulares se comprometen a darle un nuevo uso orientado principalmente al flamenco.

Dos ambientes diferenciados

Este especial celo por mantener la esencia más folclórica de la Feria de Málaga también explica la transformación que el Ayuntamiento tiene preparada en el real del Cortijo de Torres, que pasa por una reinvención de la zona de la juventud para que verdaderamente sea el punto de atracción de toda la movida que hasta ahora estaba dispersa entre casetas familiares, aunque con el reto de que no acabe degenerando hacia el gueto en el que quedó convertido años atrás. En palabras de Caneda, se trata de «generar un contenido paralelo a la feria, pero diferente y, sobre todo, quitando el ambiente negativo». ¿Cómo? Creando una macrodiscoteca al aire libre y dejando las casetas para ambientes más propios de un pub. «Hemos mantenido múltiples reuniones con los afectados para alcanzar el máximo consenso», destacó el edil. En cualquier caso, lo que no cambia es la Caseta de la Juventud con conciertos todas las noches.