Siete mil corredores participan en los 101 kilómetros de Ronda

Tanto militares como civiles comparten mañana el objetivo de hacer el duro recorrido de una prueba organizada por la Legión

JAVIER ALMELLONESRONDA.
Esta carrera se puede realizar en las modalidades de marcha (por equipos e individual), bicicleta de montaña y duatlón. :: Sur/
Esta carrera se puede realizar en las modalidades de marcha (por equipos e individual), bicicleta de montaña y duatlón. :: Sur

Un reto donde lo que importa es superarse a uno mismo. Es uno de los conceptos que define desde sus inicios a los 101 kilómetros en 24 horas de Ronda, que mañana alcanza su decimoquinta edición con un trayecto de similares características al pasado año, pero con la dificultad añadida de las altas temperaturas previstas.

En esta ocasión, se ha alcanzado el límite de los 7.000 participantes para permitir que todos ellos puedan realizar la prueba con las dosis necesarias de seguridad en las distintas modalidades: bicicleta de montaña (MTB), marcha -donde se puede competir en individual o por equipos- y duatlón.

En todas ellas competirán tanto civiles como militares. Y esta es precisamente la principal seña de identidad de una prueba que se organizó con el fin de acercar la Legión a la población del entorno de Ronda. Ese sigue siendo el principal objetivo del Tercio Alejandro Farnesio, que cada año se afana en conseguir que sean compatibles el espíritu de la aventura de una dura prueba con el carácter solidario del deporte.

El itinerario de los 101 kilómetros, muy similar para todas las modalidades, transcurre por sendas y caminos de la serranía y pasa por las localidades de Ronda, Arriate, Setenil de las Bodegas, Alcalá del Valle, Montejaque y Benaoján.

La salida para todos los participantes está prevista a las 11 de la mañana. Todos ellos tienen como principal objetivo recorrer la ruta marcada en un tiempo máximo de 24 horas. Y a muchos de ellos les alcanza la noche. En especial, a aquellos que optan por hacer la prueba andando.

Ante las dificultades que entraña la realización de esta prueba, a cada uno de los participantes se les entrega previamente un rutómetro (libro de ruta) y el tradicional pasaporte legionario, que es fundamental para el control de la prueba. En este documento se refleja desde información de interés médico hasta los datos más importantes de la prueba. Además, cuenta con un apartado donde se van estampando sellos en los diferentes controles sorpresa establecidos en el trayecto.

Para hacer posible el transcurso de esta prueba, es fundamental el trabajo de los propios legionarios y de los 350 voluntarios civiles, que hacen todo lo posible para que nadie se equivoque en el recorrido o para ofrecer un avituallamiento cada cinco kilómetros. Pero antes también es fundamental realizar un trabajo previo en el camino, como, por ejemplo, la instalación de puentes desmontables sobre el cauce de los ríos.

El verdadero premio es alcanzar la meta. De hecho, además de los trofeos para los tres primeros de cada categoría, se establecen unos regalos para todos los que acaben la prueba. Independientemente del puesto que ocupen en la clasificación, se les hará entrega de una medalla, una sudadera de la prueba y un diploma acreditativo de haber finalizado la misma.