Pasado, presente y futuro de Danza Invisible

Más de 2.300 personas abarrotaron la sala París 15 en una noche en la que la banda estuvo arropada por artistas nacionales y locales El grupo malagueño celebró sus treinta años de historia en una gran fiesta en la que recuperó temas que hacía dos décadas que no tocaba

RAFAEL CORTÉS TWITTER.COMMÁLAGA.
De izquierda a derecha, Chris Navas, Javier Ojeda, Manolo Rubio y Antonio Luis Gil, en la sala París 15. :: Álvaro Cabrera/
De izquierda a derecha, Chris Navas, Javier Ojeda, Manolo Rubio y Antonio Luis Gil, en la sala París 15. :: Álvaro Cabrera

Danza Invisible ha sido siempre un grupo en constante evolución. Desde sus oscuros inicios, aliados con los sonidos que llegaban desde el Reino Unido, hasta su etapa más comercial y exitosa, los músicos malagueños han ido aportando nuevos sonidos y se han ido enriqueciendo a base de conciertos. Los hemos visto en la Feria de Málaga, en las fiestas de todos los pueblos de la geografía nacional, en la histórica discoteca Bobby Logan en el 94, en la sala Vivero hace un par de años... Y nunca defraudan en directo, algo que se consigue con mucho, mucho trabajo.

Para su concierto de ayer en la sala París 15, en el que celebraban el treinta aniversario del lanzamiento de su primer trabajo discográfico, Javier Ojeda, Manolo Rubio, Chris Navas y Antonio Luis Gil estuvieron ensayando semanas y semanas, para ofrecer a su público incondicional su repertorio habitual y algo más. Y los aficionados que se dieron cita ayer en la gran fiesta organizada por la banda pudieron constatar que esos esfuerzos daban sus frutos, ya que la noche fue una gran celebración, que contó con la presencia de destacados artistas del panorama musical nacional y local.

Imágenes retrospectivas

Con más de una hora de retraso injustificado, Javier Ojeda y el resto del grupo salieron al escenario de la sala París 15, que destacó por los efectos de luces y por una pantalla que proyectó durante toda la noche portadas de los discos de los temas que iban sonando y fotografías retrospectivas de la banda.

«Gracias a todos por estar aquí hoy -agradeció Ojeda al comienzo del concierto- en un día tan especial y en un momento increiblemente crucial para nosotros. Llevamos treinta años como banda y lo vamos a pasar muy bien esta noche», aseguró antes de descargar su torrente vocal para interpretar 'Ocio y negocio'. Empezaron con temas antiguos y fueron alternando las canciones de sus comienzos con los más recientes, dando vida a algunos que hacía dos décadas que no interpretaban en concierto, como 'Yo encarnaré mi amor' -en la que contaron con David Quintero, de El Trío del Saco, y Paula Gaviño, de Model Monroe- y 'En celo'.

En la primera hora sonaron también algunas canciones de su disco de estudio más reciente, 'Tía Lucía', aunque los momentos que el público más agradeció fueron los que se remontaban a su primera época, con una interpetación soberbia de 'Sueños de intimidad', con Ricardo Texidó a la batería y segundas voces. Memorable. Luego vinieron 'La deuda de la mentira', 'No habrá fiestas para mañana', con Miguel Paredes a la guitarra; 'La estanquera del puerto' y 'Al amanecer'. Muy divertida también su rumba 'Dame de beber', que ojeda dedicó a la canciller alemana Angela Merkel.La indumentaria casual y moderna que lucieron los músicos contrastaba con las fotos retrospectivas de sus primeros discos, en los que el estilo era más oscuro y ochentero.

Buen hacer sobre las tablas

Durante más de dos horas, el escenario fue un constante ir y venir de músicos, una sucesión que el público supo agradecer, sobre todo en el caso de Kiko Veneno, que cantó con Ojeda 'No quiero bailar' para abrir una trepidante segunda parte. Para cada una de las canciones, Danza Invisible -cuyos músicos demostraron su veteranía y su buen hacer sobre las tablas, con la incorporación de los habituales en la última etapa de Danza, Miguelo Batún, del Trío del Saco, y Nando Hidalgo-. Además, contó con invitados de excepción, como Manuel España en 'Por tu ausencia', Mario Díaz cantando a dúo con Ojeda 'Por ahí se va'; 'Te busco', con Nuria Martín y, como sorpresa, una divertida interpretación de 'Naturaleza muerta', donde el rap lo recitó con soltura Hablando en Plata.

Pero el grupo guardó para la traca final melodías de sobra conocidas por todos como las de 'Sabor de amor', 'El ángel caído', 'Catalina' o una singular remezcla de 'Sin aliento' que literalmente dejó sin aliento al respetable. En esta ocasión, el 'crooner' malagueño Toni Zenet dio la réplica a Javier Ojeda con el micrófono, en un tema que combinaron sutilmente con clásicos como 'Part time lover' o 'Man eater'. El dúo con Zenet fue, sin duda, lo mejor de la noche.

Lo mejor, pero no lo último, ya que al filo de la una de la madrugada dedicaban unos agradecidos bises, para los que dejaron 'Tu voz', una de sus primeras composiciones, un histriónico 'Reina del Caribe' y 'A este lado de la carretera', con Carlos Segarra y Roberto Cantero. Y para finalizar la fiesta, no podían faltar 'El club del alcohol' y 'El fin del verano', para cuya interpretación subieron al escenario todos los invitados. Un gran fin de fiesta para el cumpleaños de Danza Invisible, que demostró que además de ser un grupo con un gran pasado y un sólido presente, puede tener ante sí un prometedor futuro.

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