El diseño se alza como herramienta de lujo contra la crisis económica

Organizaciones como Surgenia defienden la necesidad de integrar este elemento en la estructura productiva de la empresa

LUIS F. PRIETOMÁLAGA.
El diseño de un envase, al igual que en otras fases del proceso productivo, puede ser clave en la elección por parte del consumidor. ::
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El diseño de un envase, al igual que en otras fases del proceso productivo, puede ser clave en la elección por parte del consumidor. :: CTAQUA

El diseño. ¿Quién piensa en él a la hora de analizar la rentabilidad de una empresa? ¿Quién se acuerda de él cuando los resultados no son positivos? Raymond Loewy, el considerado padre del diseño industrial, afirmaba, quizá respondiendo a estas cuestiones, que «entre dos productos de igual calidad y precio, se venderá el más bello», con lo que esta máxima no debe ser arbitraria en los tiempos que corren a la hora de planificar una estrategia empresarial.

Entidades como Surgenia (Centro Tecnológico Andaluz del Diseño) y otras asociaciones a nivel nacional, inciden en exponer a las empresas la importancia de este elemento en la rentabilidad de una organización. Lo fundamental es tener siempre presente y renovar continuamente el concepto de diseño en todas las fases del proceso productivo, desde la idea hasta el consumo final, pasando por la elaboración, envasado, distribución, incluso transporte y todas las tareas de comercialización, empatía y fidelización con el cliente.

«Lo importante es que el diseño se reconozca como un elemento modular en la empresa, que se tenga en cuenta que forma parte de los hábitos de consumo de los clientes y usuarios, y que es clave para hacerse un hueco en el mercado. Si no te diferencias, el producto es anodino, no se defiende en el mercado y termina por morir», comentó Quim Larrea, presidente de Surgenia. La entidad que dirige, al igual que otras ocho que existen a nivel nacional en distintas autonomías, está organizando en estos días una serie de charlas con empresarios en distintas ciudades andaluzas.

El consumo de diseño parece bastante asentado en las empresas españolas, con un 68,6% de firmas que se declaran vigilantes permanentes en cuanto a tendencias y con gran capacidad de adaptación en sus planificaciones. En los últimos seis años, el ámbito donde más se han demandado los diversos criterios de diseño es el digital y multimedia, mientras que también resalta el 29,9% que ha emprendido acciones de renovación en sus espacios físicos.

Es vital inculcar en la empresa que el diseño «marca una diferenciación con respecto a la competencia. No es sólo un valor estético o de creación artística, ni siquiera un valor añadido, sino que debe ser estructural. El diseño es marca y la marca es venta. El diseñador debe estar presente en toda la dinámica de trabajo de la empresa, y actualmente las tendencias más demandadas se centran en los productos y envases, espacios interiores y planes de comunicación», señaló Juan Aguilar, presidente de la Asociación Andaluza de Diseñadores, una entidad que cuenta con 110 socios.

Todavía queda camino por recorrer, sobre todo, en el sector de la pequeña y mediana empresa. Parece que el diseño, asociado a tareas de creación artística para determinadas campañas de imagen, está siempre en manos de las grandes corporaciones, siendo estas las que más contratan servicios externos de este tipo.

En las últimas décadas, el mundo de los negocios se ha transformado a gran velocidad con una vertiginosa implantación de las nuevas tecnologías, que han exigido unos cambios exigentes hacia industrias de servicio e innovación. De las fábricas, se ha pasado a una comunidad creativa cuya materia prima es la capacidad para imaginar, crear, innovar y, en la actualidad, adaptarse a los criterios de rentabilidad. Es prioritario, por tanto, ante coyunturas económicas como la actual, responder a este desafío con el descubrimiento de un potencial creativo que tiene en el diseño un gran hervidero de candidatos.

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