Los nuevos accesos reducen una hora el viaje entre Madrid y la Costa del Sol

La autopista de Las Pedrizas, la hiperronda y la nueva autovía de Despeñaperros acortan el trayecto y evitan el riesgo de caravanas

IGNACIO LILLO ILILLO@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.

La puesta en servicio de nuevas infraestructuras viarias tiene efectos inmediatos para los usuarios, y entre los principales está el ahorro de tiempo en los desplazamientos, pero también de dinero y de riesgos. El recorrido entre Madrid, Málaga y la Costa del Sol se librará a finales de este mes de tres de los principales puntos negros, con un ahorro estimado de una hora en el tiempo de viaje en el caso de destinos como Marbella, que agradecerán los miles de ciudadanos que se desplazan con frecuencia por motivos de ocio, laborales o por estudios.

Si a finales de septiembre se abrió el nuevo trazado de la autovía A-4 a su paso por Despeñaperros, entre Jaén y Ciudad Real, el próximo 27 de octubre verá la luz el tramo final de la segunda ronda, desde la autovía del Guadalhorce (A-357) y Torremolinos; y un día después lo hará la autopista de Las Pedrizas (AP-46).

Donde ya está abierto, el eje jiennense ha supuesto una rebaja de unos diez minutos en el paso por el desfiladero, según las estimaciones del Ministerio de Fomento, gracias a la reducción de su longitud (la nueva vía tiene poco más de nueve kilómetros) y a su trazado, con curvas y pendientes suaves.

A su vez, cuando entre en servicio la vía de peaje de Las Pedrizas se producirá una reducción del trayecto (de ocho kilómetros menos) y sobre todo una mejora sustancial de la traza, que tiene una apariencia prácticamente recta, gracias a la construcción de 18 viaductos de grandes dimensiones y tres túneles. En este caso, el ahorro de tiempo estimado frente a su competidora, la autovía A-45, será de unos quince minutos.

En ambos casos, se permite circular a la velocidad máxima genérica, de 120 km/hora, en todo el itinerario, frente a la situación actual, con tramos limitados a 100 y 80, en Las Pedrizas; y de hasta 60 km/h en las curvas más pronunciadas del paso montañoso de Jaén.

Hasta aquí ya se habrá conseguido una rebaja neta de 25 minutos entre la capital malagueña y Madrid. Por lo que, frente a las cinco horas que se invierten ahora (según el calculador de rutas 'on line' Vía Michelín) se habrá pasado, a partir del próximo viernes, a cuatro horas y 35 minutos.

El único pero es que, por el momento, en Despeñaperros solo está completa la calzada en dirección Norte, hacia Madrid, mientras que en sentido Sur está operativo el 50%, y está previsto que se complete a principios del próximo año.

En el caso de los accesos a la Costa del Sol, unido a los dos anteriores, la segunda fase de la hiperronda supondrá todo un salto de calidad en las comunicaciones de la provincia. La vía de peaje y la nueva circunvalación oeste se unen, ya en la capital, a la altura de la barriada Puerto de la Torre. Desde este punto, un viajero que circule en dirección a Marbella solo tendrá que continuar el viaje y desembocará a la altura del palacio de congresos de Torremolinos en poco más de seis minutos, una tercera parte de lo que se tarda ahora.

Bajo riesgo de atascos

Unido a lo ya comentado, se producirá un salto de calidad en lo que se refiere a los atascos, en un doble sentido. Por un lado, se evitará el paso por Guadalmar, uno de los principales puntos negros de la red viaria provincial, con retenciones habituales. Y por otro, el trazado, alternativo de la ronda oeste, ofrecerá hasta el doble de capacidad para absorber tráfico, con cuatro carriles por cada sentido.

Esta circunstancia será especialmente notoria en la temporada alta de verano y durante las operaciones de salida y vuelta de vacaciones, en verano, Navidad y Semana Santa. En estos casos, el riesgo de atascos (tanto los motivados por accidentes como por saturación de la vía) será mucho más bajo que en la actualidad, y ello se traduce en mayores garantías de puntualidad.

Por encima de los aspectos anteriores la mejora más sustancial se produce en el apartado de seguridad vial, donde el escenario a partir de ahora será radicalmente diferente al anterior: tanto en los casos malagueños como en el jiennense, la sucesión de curvas cerradas, con carriles estrechos y fuertes pendientes da paso a vías anchas, con giros y pendientes suaves, y dotadas de las máximas medidas de seguridad y vigilancia, especialmente en los túneles. Será, por tanto, un viaje más placentero.

Otro factor a tener en cuenta es la reducción del gasto de combustible, que vendrá dado por dos factores: el primero, la distancia, que se acorta en unos diez kilómetros por la nueva ruta. Y segundo, por el menor consumo que se produce a una velocidad constante frente a las situaciones en las que hay que acelerar, frenar e incluso reducir de marcha. Comparando los 45 kilómetros de las nuevas vías (la autopista, la mitad de la segunda ronda y el paso de Despeñaperros) con un trayecto similar por carreteras secundarias se puede estimar un ahorro de unos dos litros, esto es, unos 2,60 euros (aunque ello depende mucho del tipo de motor, el tamaño del vehículo, la carga, la forma de conducir y si es un trayecto ascendente o descendente).

En este escenario, los accesos viarios a Málaga y la Costa del Sol darán a partir del jueves un salto de calidad histórico, que garantizarán la movilidad a medio y largo plazo.