El juicio por el crimen de una joven en Mijas arranca el lunes sin que haya aparecido su cuerpo

El procesado por esta causa se enfrenta a una petición de pena de catorce años de prisión por un delito de homicidio

FRANCISCO JIMÉNEZFUENGIROLA.

El cuerpo de Alla Mefodova sigue sin aparecer, pero el único imputado por la muerte de esta mujer ucraniana en abril del año pasado se sentará en el banquillo de los acusados a partir del próximo lunes 24, fecha fijada para el inicio de un juicio que se prolongará al menos durante tres días en la Audiencia Provincial y que estará en manos de un jurado popular. La Fiscalía ha solicitado una pena de 14 años de prisión para el procesado por un delito de homicidio, además de una indemnización de 300.000 euros para el hijo de la víctima, de 18 años, y que reside en Ucrania con su familia materna.

En sus conclusiones provisionales, el Ministerio Público no contempla circunstancias atenuantes por la supuesta ingesta de alcohol y drogas ni tampoco agravantes, puesto que el descuartizamiento 'post mortem' no está tipificado como delito ni como argumento para alargar la pena. Por su parte, la defensa mantiene que el acusado pudo actuar bajo la influencia de sustancias estupefacientes, basándose en su propio testimonio en el que afirma no recordar cómo murió la víctima, aunque sí que reconoció y explicó con detalle cómo se deshizo del cadáver.

La investigación llevada a cabo por la Policía Nacional e instruida por el juzgado número 4 de Fuengirola confirmó que Alla Mefodova (de 36 años y natural de Ucrania, aunque de nacionalidad española) salió de casa la madrugada del 6 de abril tras recibir hasta seis llamadas de un hombre que requería los servicios de una chica de compañía. Precisamente el rastreo de esas llamadas telefónicas fue clave para identificar a su autor, un camarero manchego que llevaba un par de años trabajando en un restaurante de Fuengirola y que esa noche decidió salir de copas aprovechando que su familia estaba pasando unos días fuera.

La policía le citó en comisaría la mañana del 15 de abril. En su primera declaración, el hombre admitió conocer a Bianca (uno de los nombres que usaba la chica) y que habló con ella el día antes de su desaparición, alegando que las heridas que tenía en las manos se debían a una pelea con unos jóvenes. Sin embargo, su versión cambió horas después. Ya en compañía de un abogado, contó que había descuartizado a la mujer para desprenderse del cadáver. El acusado narró que quedó con Bianca y la llevó a su casa, donde se bebieron una botella de whisky y consumieron cocaína. Desde ahí, asegura no recordar nada de lo que pasó hasta que se despertó al mediodía del día 6 y que, junto a él, yacía el cuerpo sin vida de la mujer con numerosos golpes en la cabeza y la cara.

En distintos contenedores

Siempre según su testimonio, después de cambiar el cuerpo de sitio varias veces sin saber qué hacer, finalmente fue a una ferretería, compró un serrucho y bolsas de basura y despedazó a la mujer en el pasillo de su casa, para luego repartir las bolsas por distintos contenedores de la ciudad. Además, también prendió fuego a sus pertenencias (la ropa, el bolso y varios móviles) en un descampado de Mijas Costa, donde unas semanas después la Policía Nacional encontró unos restos óseos de las manos carbonizados cuyas pruebas de ADN confirmaron que correspondían a la víctima. Del resto del cuerpo, no hubo más noticias pese a la intensa búsqueda por parte de los investigadores.

Durante la vista oral, serán citadas a declarar una treintena de personas entre testigos, policías y peritos, por lo que el juicio podría alargarse más allá de los tres días inicialmente previstos.