Solidaridad y trabajo en equipo

La ONG paleña Amfremar ofrece una media de 40 comidas diarias a necesitados y funciona como hogar de acogida

NOEMI R. NAVAS NRODRIGUEZ@DIARIOSUR.ESM ÁLAGA.
Magdalena Barrionuevo, Fernando Gutiérrez y Manuel Montañez son voluntarios del comedor social que gestiona la ONG Anfremar. / ::
                             N. R. N./
Magdalena Barrionuevo, Fernando Gutiérrez y Manuel Montañez son voluntarios del comedor social que gestiona la ONG Anfremar. / :: N. R. N.

La crisis sigue haciendo estragos en las familias malagueñas hasta el punto de que muchos afectados no ven el momento de la ansiada recuperación. La espera se hace eterna, pero siempre hay una tabla de salvación a la que agarrarse. En El Palo esa tabla se llama Amfremar (Amigos Malagueños de Familias de Rehabilitados y Marginados), una ONG fundada por un profesor jubilado que en la actualidad presta servicio a más de 60 personas al día. «Cuarenta de ellas pasan por el comedor a mediodía, el horario con más afluencia. En el desayuno y la cena atendemos a otras veinte personas», explica Fernando Gutiérrez, presidente la asociación.

Nacida en el año 2000, la ONG vuelca sus esfuerzos en un comedor social gestionado por voluntarios del barrio. «En un principio ese no era el objetivo de Amfremar pero nos vimos obligados a adaptarnos a estos tiempos difíciles. Ya no sólo prestamos apoyo a reclusos, familiares o drogodependientes, cada vez son más familias las que nos piden ayuda para salir adelante. Se hace lo posible, gran parte gracias a los vecinos», dice Fernando.

Y es que son muchos los paleños que aportan alimentos para el comedor o destinan una cantidad económica a la compra de comida. «Todos los sábados repartimos entre las familias bolsas con productos no perecederos e intentamos adaptar el menú del día a lo que nos dan los comerciantes. Ayer por ejemplo una pescadera del barrio trajo varios kilos de besugos frescos, así que los preparamos y dejamos la paella para el día siguiente. Otros nos traen pan, yogures, verduras, etc. Tenemos mucha ayuda por parte de los comerciantes», resalta el portavoz del colectivo.

A pesar del apoyo vecinal, desde Amfremar aseguran que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. «El principal problema es el alquiler de la sede -en la calle Practicante Fernández Alcolea-, con esos mil euros podríamos darle a los usuarios mucho más de lo que reciben. Vivimos gracias a la solidaridad», apunta Fernando tras subrayar que todos los servicios prestados son gratuitos.

«A comer vienen indigentes, gente del barrio en paro, inmigrantes sin ninguna entrada de dinero y también personas con pensiones mínimas. Cada uno con una historia detrás, a veces necesitan apoyo psicológico, ropa o una simple ducha», destaca.

Por ello, un amplio grupo de personas se reparte el trabajo. «Somos unos cuarenta voluntarios entre cocineros, profesores, trabajadores sociales y comerciantes. Todos son un ejemplo de compromiso y trabajo en equipo pero no se les puede exigir más de lo que dan», destaca Manuel Montañez, colaborador de Amfremar desde hace varios años.

En la actualidad, el comedor funciona con dos voluntarias. Una de ellas es Magdalena Barrionuevo, una joven que asegura sentirse bien ayudando a los demás, pero cree que toda ayuda es poca. Por ello, su deseo es que otros barrios conozcan la ONG y colaboren con ella para sacar del apuro a familias sin recursos.

Mantener la esencia

«Esto ya se están produciendo. Muchas vecinas vienen y nos dejan azúcar, macarrones, judías, arroz o leche. La respuesta de El Palo con Amfremar está siendo fantástica», comentan los responsables. Los interesados en colaborar pueden hacerlo directamente en la sede o a través de las cuentas de Unicaja (2103 30 39 79 0030004921) y La Caixa (21002655090210078907).

Mientras, el presidente de Amfremar no se olvida del origen de Amfremar: «Atender a las familias de los presos que se quedaban solas, sin trabajo y con grandes dificultades de subsistencia. Aún hay muchas, pero ahora hay nuevas realidades preocupantes», recalca. Fernando confiesa que intentará retomarlo en cuanto sea posible junto a una residencia de mayores «muy cerquita de El Palo».

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