El movimiento 15-M vuelve a salir para gritar 'democracia real ya'

Cerca de dos mil personas recorren las calles del centro histórico en una marcha sin incidentes contra los recortes sociales

M. MARTÍNEZMÁLAGA.
Los manifestantes llenaron en la tarde de ayer la calle Larios. ::  ANTONIO SALAS/
Los manifestantes llenaron en la tarde de ayer la calle Larios. :: ANTONIO SALAS

Ya avisaban que el 15-M no se iba de vacaciones. Pero sí lo hicieron algunos 'indignados'. Se notó el verano y las vacaciones, pero eso no evitó que el movimiento político y social que nacía hace dos meses volviera a levantar ayer su voz en Málaga para reivindicar una democracia más participativa y protestar contra los recortes sociales derivados de la crisis. Lejos de los 12.000 participantes de la manifestación del pasado 19 de junio, la convocatoria de ayer -la única en España- reunía a cerca de dos mil personas en una marcha que transcurrió sin incidentes por el centro histórico ante la mirada de numerosos turistas que no perdieron la oportunidad de retratar el momento. No obstante, la organización, optimista ante la respuesta, cifraba la asistencia en unas 5.000 personas, frente a las modestas 800 de la policía.

Era la primera protesta tras el desmantelamiento de la acampada. Eso, unido a las fechas estivales y a la marcha que partió el 25 de junio hacia Madrid, explicaba a juicio de los organizadores el descenso de participación. Pese a todo, mostraron su satisfacción por el apoyo a una protesta que arrastró a 'indignados' de todas las edades y condiciones. Jóvenes, mayores, familias con niños, estudiantes, parados, empleados... Todos unidos al grito de 'democracia real ya'. Fue solo uno de los tantos con los que volvían a alzar su voz contra el pacto social, la reforma de los convenios, el abaratamiento del despido, el aumento de la edad de jubilación, los recortes en sanidad y educación o el pacto del euro.

«No vamos a permitir que nos roben el fruto de nuestro trabajo y nuestro esfuerzo», recaba el manifiesto de esta marcha que bajo el lema 'Tenemos fuerza para cambiar las cosas, no a los recortes sociales' partía casi a las ocho y media de la tarde de la plaza de la Constitución para recorrer la calle Larios, la plaza de la Marina, el paseo del Parque, el túnel de la Alcazaba y la calle Alcazabilla, para después volver a su origen. En medio, una 'performance' y una parada en el Ayuntamiento con tienda de campaña incluida. Por supuesto, no faltaron pancartas de todo tipo, colores y formas. Caso de las peinetas de cartón como esa que advertía 'Estoy inritao'.

No cesaron las reivindicaciones a lo largo de las casi dos horas de manifestación. 'No hay pan para tanto chorizo', 'PSOE y PP, la misma mierda es', 'No es una crisis, es una estafa' y 'Oé, oé, es una dictadura y no se ve' eran solo algunos de esos gritos que volvieron a unir a 'indignados' procedentes de algunos barrios y buena parte de la provincia e incluso a algunos de Londres. Entre ellos, estaba Maite Bengoechea, una joven a la que la crisis le ha dejado sin empleo. Esta vasca afincada en Málaga sabe que el movimiento 15-M «no es flor de un día». Ella, como tantos otros de los manifestantes de ayer, no falta a ninguna de las convocatorias. Su reivindicación es clara: «Que se gobierne para las personas». Otros, como Marina, exigía un futuro mejor para sus hijos, mientras que Mari Ángeles Fernández y María del Mar Cuenca, aunque con trabajo, volvían a levantar la pancarta para rechazar la precariedad laboral. «Los políticos y los banqueros se lo han llevado todo», sentenciaron.

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