Una exposición sobre la Guerra Civil origina un desencuentro entre la familia Picasso y la Junta

Christine Ruiz-Picasso y el consejero de Cultura Paulino Plata discuten sobre la programación de la muestra 'Viñetas en el frente'

ANTONIO JAVIER LÓPEZ AJLOPEZ@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Christine Ruiz-Picasso y Paulino Plata, ayer durante la presentación de la muestra de David Douglas Duncan.:: Carlos Moret/
Christine Ruiz-Picasso y Paulino Plata, ayer durante la presentación de la muestra de David Douglas Duncan.:: Carlos Moret

No todos los días se posa para una leyenda del fotoperiodismo. Una figura de arrebatadora simpatía que, cumplidos los 96 años, desborda un entusiasmo digno de la infancia. Y si, pese a todo, la sonrisa tarda en aflorar, mala señal. Síntoma de que los ánimos no están para muchas fiestas. Aunque al final, David Douglas Duncan birló más de un gesto amable a Paulino Plata y Christine Ruiz-Picasso. Los maestros tienen sus trucos.

Tretas que apenas aguantaron unos minutos. Y eso que la mañana se antojaba feliz. El Museo Picasso Málaga (MPM) estrenaba por primera vez dos exposiciones simultáneas, colgaba el mayor número de obras del genio hasta ahora visto en sus salas (más de 170 referencias), ofrecía un incremento del 16,5% en su afluencia de visitantes respecto al año anterior, incluso se anunciaba el proyecto inaugural del esperado ciclo 'Málaga. 20 años bajo la mirada de Picasso'... y fue justo la presentación de esa propuesta la que prendió la mecha dialéctica entre Christine Ruiz-Picasso y Paulino Plata.

La nuera del artista y el consejero autonómico protagonizaron un tenso episodio a las puertas del auditorio del MPM. El malestar había cuajado antes en un detalle sutil pero significativo: el museo presentaba dos nuevos proyectos, el primero de ellos -sobre fotografías de David Douglas Duncan y obras del propio Picasso- contaba con la presencia de Christine Ruiz-Picasso. El segundo, no.

Se trataba de 'Viñetas en el frente', cuyo título parecía casi profético de lo que se vería minutos después bajo la higuera centenaria del MPM. Allí, Christine Ruiz-Picasso repetía «Je suis desolé, je suis desolé... Je demande un peu de respect...» («Lo siento, lo siento... pido un poco de respeto») mientras Plata le conminaba a discutir el asunto «en privado».

La mecenas del MPM acababa de distribuir a los informadores un documento breve pero rotundo, reproducido en las siguientes líneas: «Las razones por las que no quiero inaugurar la exposición 'Viñetas en el frente' son que, por primera vez desde la creación del Museo Picasso Málaga, se ha escogido y organizado una exposición sin la opinión ni el acuerdo de la Fundación Paul, Christine, Bernard Ruiz-Picasso de la que soy la Patrona Legataria, lo que es contrario a su constitución jurídica (artículo VI), es decir: que el Museo Picasso Málaga no deberá nunca ser utilizado para fines políticos. No es esta obra en concreto de mi suegro lo que está en cuestión, sino la utilización política oportunista que se hace de ella en periodo polémico electoral»

«Si he aspirado a una actitud ética y apolítica para este MUSEO -proseguía el texto- es por respeto a la memoria pacifista de mi suegro, que pintó la PALOMA DE LA PAZ y Premio Nobel de la Paz. Desde el final de la última guerra mundial, y también por el respeto que debemos a las familias españolas que han sufrido la terrible guerra civil, incluidos todos los bandos, el Museo Picasso debe ser el MUSEO DE LA PAZ y no el de la regresión con referencia al pasado, sino solamente abierto hacia el futuro».

Comunicado de respuesta

La Junta optó por la misma fórmula y, poco después, remitía otro comunicado. Este de cuatro puntos. El primero sostenía que la Consejería «ha conocido de la preparación de esta exposición en los mismos términos y en los mismos tiempos que el resto de miembros de los órganos colegiados de gobierno y asesoramiento de la Fundación Museo Picasso Málaga».

El segundo recordaba el «conocimiento y debate de esta exposición en la reunión del Patronato (13.12.2010), reunión del Consejo Ejecutivo (4.02.2011, 8.04.2011, 27.05.11) así como en el Comité de Programación y Conservación (2.03.2011); quedando todo registrado en las correspondientes actas». En el tercero, la Consejería «defiende firmemente la libertad de expresión y de creación, máxime en la difusión de la obra de Pablo Picasso». Y, por último «rechaza totalmente cualquier utilización partidista y oportunista de esta o de cualquier otra exposición».

Mientras se redactaba esta nota, Plata y Ruiz-Picasso visitaban la exposición de Duncan. Había vuelto la calma. Al menos en apariencia.