Pérez Villalta convierte el CAC Málaga en el Parnaso

El centro de arte de la capital exhibe hasta el próximo 9 de octubre un conjunto de 42 pinturas y 22 dibujos inéditos. El autor gaditano reúne su obra sobre mitología en una exposición antológica

ANTONIO JAVIER LÓPEZ XXX@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Guillermo Pérez Villalta posa ante el cuadro 'Hombre luchando contra un dragón' (2007), revisión del mito de San Jorge. ::                             ANTONIO SALAS/
Guillermo Pérez Villalta posa ante el cuadro 'Hombre luchando contra un dragón' (2007), revisión del mito de San Jorge. :: ANTONIO SALAS

En 1973, a punto de cumplir 25 años, en la Documenta de Kassel, Guillermo Pérez Villalta tuvo «una visión». Contemplaba lo más granado del arte del momento, el caudal de información y estímulos desbordaba su visión analítica del mundo, y entonces, medio aturdido, pensó: «Esto se ha acabado». Y buscó otro camino. Su propio camino, cuyos últimos recodos ofrece ahora en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga).

Pérez Villalta ha convertido el antiguo mercado en su Monte Parnaso, donde vivieron Apolo y las Musas, donde se levantó el Oráculo de Delfos. Porque la mitología, la belleza y la concepción del arte como un camino hacia la trascendencia asoman en cada una de las piezas reunidas en un montaje que reúne 42 lienzos y 22 dibujos, estos últimos inéditos a la vista del público.

Una audiencia que tiene hasta el 9 de octubre para visitar 'La metamorfosis y otras mitologías'. Mejor que vayan con tiempo. Lo advertía ayer mismo el propio Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948): «Mis cuadros están hechos para una contemplación lenta». Un poco antes, empezaba: «Mis obras cuentan una historia que pretende ser ejemplar, con un componente ético y filosófico».

Un ensayo sobre el lienzo

Porque Pérez Villalta pinta sus cuadros «como quien escribe un ensayo». Y el objetivo de esa meditación es claro: «La belleza es el tema central de mi obra. Quiero conducir al espectador a una sensación de belleza que para mí está muy relacionada con la religión, con algo parecido al paraíso, por eso concibo el arte como algo trascendente».

Pintura y belleza. Dos palabras que parecen proscritas en el arte contemporáneo, para el que Pérez Villalta también tiene palabras claras: «Cuando la vanguardia se convierte en ortodoxia, deja de tener sentido». El mercado de la plástica como una covachuela «dictatorial». Lo vio Pérez Villalta en la Documenta de Kassel. Hace casi 30 años.

Desde entonces ha seguido «otro camino». Una trayectoria alejada de las modas, aunque él mismo capitaneara una de las tendencias en voga, sobre todo en los años 80: la Nueva Figuración. De aquello queda, sobre todo, el compromiso con la pintura y con la tradición plástica europea. Una convicción que Pérez Villalta combina con su fascinación por los pasajes bíblicos y mitológicos, presentados en paisajes soñados, de inspiración surrrealista muchos de ellos, otras veces al borde de un mar casi naif.

Y así, 'Las metamorfosis y otras mitologías' reúne a Judith y Holofenes con las yukatas japonesas, a un Narciso casi daliniano o a una Ninfa con un culo digno del mejor Rubens. Porque los maestros antiguos asoman por los cuadros de Pérez Villalta. El espectador atento podrá encontrar los ecos de Var der Weyden en 'Vida (Descendimiento)' (2004-2005), a Tintoretto en 'El origen de la Vía Láctea' (2007) o líneas propias de Palazuelo en 'La lucha' (2008), uno de los cuadros que revisitan este asunto clásico en la historia de la pintura.

Justo ese tema, el «problema de la pintura», se presenta como una de las constantes en la obra de Pérez Villalta, como sostuvo ayer el director del CAC Málaga, Fernando Francés, quien enlazó ese compromiso plástico con la propuesta del siguiente artista que pasará por el centro malagueño: Luc Tuymans, en cartel a partir del viernes que viene.

Fiel a sus principios

«Guillermo Pérez Villalta ha sabido mantenerse fiel a una serie de principios intelectuales y plásticos a lo largo de toda su carrera», destacó Francés, al tiempo que recordó que el el pintor tarifeño es el cuarto artista español que pasa por el espacio principal del CAC Málaga, donde han mostrado sus obras autores como Jaume Plensa, Juan Uslé o Miquel Barceló.

Ahora Pérez Villalta toma el relevo con una exposición que representa una especie de canto. Una canción de amor. Él mismo escribe en el catálogo: «Amo el arte, él me complace y llena por él está creado a la imagen y semejanza del ser humano. Nace de mis anhelos y deseos. No me engaña porque sé que es engaño y no me ata con una verdad. Por ello me hace libre, porque puede ser cualquier cosa que desee y yo serlo con él». Como un pintor capaz de convertir un mercado en el Monte Parnaso.