Alfredo Taján, novelista y poeta: «Málaga es una potencia literaria, no debe estar liderada solo por museos»

El autor presenta mañana en el Aula de Cultura de SUR su nueva novela, 'Pez Espada', Premio Ciudad de Salamanca 2010

RAFAEL CORTÉS JRCORTES@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Taján, en la sede del Instituto Municipal del Libro. ::
                             ANTONIO SALAS/
Taján, en la sede del Instituto Municipal del Libro. :: ANTONIO SALAS

Para el escritor Alfredo Taján cada obra que publica, cada novela que termina, es como un hijo. Y es por eso que a día de hoy, el autor y director del Instituto Municipal del Libro, tiene una 'familia numerosa' a la que mantener y mimar. No corren buenos tiempos para la literatura; el novelista argentino afincado en Málaga lo sabe en su doble vertiente de autor y representante institucional. Pero eso no le frena en sus impulsos creativos. Así, el autor ha presentado este año un nuevo poemario, 'Naumaquia', y la novela 'Pez Espada', Premio Ciudad de Salamanca, que se presenta mañana en el Aula de Cultura de SUR. Una obra cuya trama transcurre por primera vez en la ciudad que le ha «embrujado y seducido».

-Mauritania o Argentina fueron escenario de sus novelas anteriores, ¿qué le ha impulsado a ambientar en Málaga su nueva obra?

-Siempre he sido un escritor nómada, por orígenes y por vocación. Mis fuentes de inspiración estuvieron fuera, pero vivo desde hace años en Málaga, a la que considero mi ciudad. Quería contar la historia de este hotel, que encierra toda la carga simbólica del turismo en sus inicios, cuando eso solo lo podía disfrutar una minoría. La paradoja es que ésta es la novela con la que más he viajado, porque me he desplazado a un mundo onírico, soñado, pero que existió realmente. Existió microscópicamente, pero ahí estaba el mundo de esos viajeros que ayudaron a crear el mito de la Málaga contemporánea.

-¿Cómo ha llegado a conocer en profundidad esa realidad?

-Me he desprendido de muchas cosas para escribir esta novela, y además he escarbado en mis primeros años aquí en Málaga. Recuerdo la primera vez que fui a Torremolinos, con un tío mío que me llevó al tablao flamenco de Mariquilla; y la primera vez que fui al Pez Espada, en el 73-74. Ya entonces me daba cuenta de que aquello era el color, y Málaga y el resto del país de alguna manera estaban en blanco y negro por las circunstancias políticas y sociales. He trabajado durante cuatro años en esta novela y me he documentado para ofrecer una radiografía exacta, entrando en el contexto histórico, político y social de toda España y de nuestro país en relación con Europa. En esa labor me han ayudado los 'arqueólogos' de esa época, José Luis Cabrera y Lutz Petry, y los antiguos trabajadores del hotel.

-¿Qué mensaje esconde esta obra?

-Mi novela defiende la disidencia, la tercera vía. Creo que es posible caminar en una frontera que no esté anclada en términos absolutos, ni vitales, ni ideológicos, ni estéticos. Algo que en estos tiempos es difícil, pero que en España ha sido una tradición, porque aquí muchos colores no puede haber; aquí hay polos en los que se agrupa la gente a veces de una manera cainita y nada tolerante. En 'Pez Espada' el protagonista es una víctima de las dos españas.

-¿Es una novela triste?

-No. Es una mirada dura de la época, que contrasta con lo que la ciudad es ahora, pero sin nostalgia sino con un intento de aclararlo todo.

Intriga y espionaje

-Además, su libro esconde una trama de intriga y espionaje...

-Es una trama que en realidad no es tanta ficción, porque hay personajes de ficción que tienen mucho más de real que los personajes reales que aparecen en 'Pez Espada', que están un poco mitificados. Hay mucho de verdad en este libro, aunque yo he fabulado, pero sí es cierto que en el año 62 hubo alguna conexión entre el contubernio de Múnich y Málaga. Desde el Gobierno se apoyaba el turismo de la Costa del Sol porque interesaba.

-¿Por qué?

-Porque entraba mucho dinero y era una manera de homologar y modernizar al país. Málaga había sido negada por el franquismo porque era 'la roja', pero con la llegada de los turistas ven que se puede convertir en un gran negocio y empiezan a tolerar costumbres impensables, como las mujeres en 'top-less', las primeras fiestas en las que hombres bailan solos entre ellos, las grandes discotecas...

-Intelectuales, reyes y aristócratas pueblan su novela...

-El elenco es enorme, porque ahí está toda esa gente que vino rebotada de los viajes de ciudades exóticas como Cannes, Capri, Alejandría... Todos ellos recalaron aquí en busca de nuevas sensaciones, geografías y paisajes. Aquellos eran unos primeros viajeros deliciosos porque no había masificación ni especulación. Era una Costa del Sol virgen. En el libro algunos personajes solo hacen 'cameos', como Sinatra, Neville, Lennon, Cocteau; pero otros protagonizan diversas historias, como el Conde de Barcelona o el general Perón. Y luego están mis amigos Cabrera, Petry, Diego Santos, Tecla Lumbreras, Pepe Carleton...

-El jurado del premio Ciudad de Salamanca destacaba en el fallo la «calidad narrativa» de su novela, ¿cómo está construida la obra?

-Para mí el estilo es fundamental, aunque soy consciente de que el estilo no se estila. Esta obra no es barroca, pero busca el preciosismo; se lee con fluidez y me he esforzado para que la acción fuera trepidante.

-¿Qué papel juegan los premios literarios con el panorama de crisis que se vive en el sector editorial?

-Málaga cada vez tiene más presencia y más fuerza en el mundo de la literatura, con un sinfín de autores reconocidos, tanto en el ámbito de la narrativa como en la poesía. En la ciudad hay una narrativa importante, que no una misma corriente estética. Tenemos que subrayar la potencia literaria de Málaga; la ciudad no debe estar liderada solo por museos sino también hay que lanzar y cuidar todo este acervo de autores que están aquí y que son muy representativos de la narrativa y la poesía nacional. Hay que recordar ese espíritu literario de la ciudad, ya que la capitalidad literaria de Andalucía está aquí, con el Centro del 27, el Centro Andaluz de las Letras y el Instituto Municipal del Libro.

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