El mundo del cine apuesta por Internet como complemento a la gran pantalla

Productores, distribuidores y empresarios se fijan en la propia Red para combatir la piratería

JUAN SOTOMÁLAGA.

El cine está cambiando al mismo ritmo que los espectadores que acuden a ver las películas. El mensaje lanzado ayer durante la mesa redonda 'Las nuevas vías de comercialización del cine español' no deja lugar a dudas: Internet y las redes sociales son las mejores armas para combatir la piratería.

En la mesa del Rectorado se sentaron productores, distribuidores y empresarios que apostaron por un cambio de modelo al que todavía muchos cineastas se resisten. Javier Fernández, director general de Cinesa, fue de los más claros al respecto: «Lo más importante es el producto y vender cuanto más mejor». En este sentido señaló que las salas de cine deben ser algo así como «la tienda donde se exponen los productos para que lo compre el usuario final».

En la misma línea se expresó Rafael Sánchez, director de Filmotech, que se mostró partidario de un cambio sin condiciones. «Actualmente hay un cambio en el perfil de la audiencia y los jóvenes utilizan Internet. El único reto debe ser acabar con las descargas ilegales porque los consumidores quieren el cine en casa, aunque lo seguirán compatibilizando con las salas de cine».

El problema de las descargas ilegales fue el otro pilar de la mesa redonda. Carlos Cuadros, director general del Instituto del Cine y de las Artes Audiovisuales del Ministerio de Cultura, se mostró convencido de que todo cambiará después de la conocida 'Ley Sinde'. «El consumo por Internet afortunadamente tiene ahora una seguridad jurídica para evitar la expoliación de contenidos». A lo que añadió: «El cine va a seguir siendo cine porque los directores siguen haciendo las películas para las salas de cine».

Sobre las descargas también se posicionó la abogada Paloma Llaneza, quien acusó a los distribuidores de no haber sabido «desmontar el juego de medias verdades» de quienes opinan que descargarse películas es algo legal y que «si pago el canon puedo bajarme lo que quiera».