'El novio de la muerte' se estrenó en Málaga

ANTONIO ROCHE
El teatro Vital Aza ofrecía temporadas de zarzuela y de varietés. ::
                            
                            ARCHIVO DÍAZ DE ESCOVAR/FUNDACIÓN UNICAJA/
El teatro Vital Aza ofrecía temporadas de zarzuela y de varietés. :: ARCHIVO DÍAZ DE ESCOVAR/FUNDACIÓN UNICAJA

Un legionario de honor, Francisco Javier Rodríguez Cánovas, nos pone en la pista sobre el origen de 'El novio de la muerte', ese canto legionario que se convierte en oración cada Jueves Santo en Málaga detrás del Cristo de la Buena Muerte. Esa canción, a paso lento, es uno de los atractivos que identifica a la Semana Santa malagueña.

Quizás muchos no conozcan que 'El novio de la muerte' está ligado a Málaga desde antes que La Legión la hiciera suya -hay que aclarar que no es el himno, como mucha gente cree-. El conocido letrista de cuplés Fidel Prado Duque, emocionado por los sucesos de la guerra de Marruecos, escribió unos versos sobre el hecho, y se los entregó a su amigo y colaborador en la música de 'varietés', el compositor barcelonés Juan Costa Casals, para que le pusiera música. Juan Costa, también emocionado por el motivo que narraba la letra, le puso música de inmediato.

A principios de julio de 1921, una cupletista de primera fila, Lola Montes -su nombre verdadero era Mercedes Fernández González- se encontró en la calle de la Montera, de Madrid, con Fidel Prado, cuyas letras cantaba habitualmente. Fidel la dijo que acababa de recibir de Juan Costa la partitura de un cuplé, que aún no había oído, cuya letra le había enviado hacía poco, y que le decía que el encargo le había salido muy bien.

Audición en Madrid

El autor de la letra, deseoso de oír la canción, invitó a Lola Montes a escucharla también. La audición se celebró en el estudio del maestro Modesto Romero, también gran creador de cuplés que en 1922 compondría 'La canción del legionario'.

El maestro Romero tenía su estudio en el número 10 de la calle Luchana, y allí se celebró en los primeros días de julio de 1921 la primera audición madrileña de esta pieza, en principio destinada a cuplé.

El resultado emocionó y encantó a todos los presentes, y en especial a Lola Montes, que inmediatamente decidió incorporarla a su repertorio, ya que pocos días después salía de gira a Málaga a la cabeza de un espectáculo de 'varietés'. Se llevó la partitura, y la estudió durante el viaje, ayudada por el pianista de la compañía.

La artista estrenó en julio de 1921 la canción en Málaga, en el teatro Vital Aza, que estaba situado en la entonces Alameda de Carlos Haes, hoy calle Córdoba. El éxito fue total. A una de las funciones asistió la duquesa de la Victoria, que dirigía los hospitales de la Cruz Roja en Marruecos. Al terminar el espectáculo, se dirigió al camerino de la cupletista y le dijo: «Mira, Lola, esto tienes que cantarlo en Melilla. El general Silvestre está llevando a cabo una ofensiva en aquel territorio que puede acabar con la guerra. Tú, con este cuplé tan bonito, dramático y patriótico, puedes contribuir, en gran medida, a elevar la moral de la población. Te voy a recomendar para que actúes, como fin de fiesta, en la compañía de Valeriano León, que se presentará allí en unos días...».

La presentó en Melilla

Así, la artista se presentó en Melilla los días 30 y 31 de julio de 1921 y actuó en el teatro Kursaal. Tan sólo cinco días después del desembarco de La Legión para socorrer la ciudad, que vivía el desastre de Annual. Ella misma lo contaría, años después, en una 'Carta al director' del diario 'Abc': «Mi actuación fue un éxito indescriptible. Cuando aparecí en el escenario vestida de enfermera, el público, compuesto por relevantes figuras de la vida civil, jefes, oficiales y tropa, me dedicó una entusiasta ovación. Y, cuando terminé la canción, el auditorio, en pie, estuvo aplaudiéndome un largo rato, lo que me produjo una dulce y tierna emoción».

El teniente coronel José Millán Astray, fundador y jefe de La Legión, la escuchó en Melilla y desde entonces, gracias a la fuerza emocional de su letra, quedó incorporada al repertorio legionario. Se canta en el acto de homenaje a los que dieron su vida por España. Solamente se cambió su paso, que se adaptó al ritmo de marcha.

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