El escándalo de los ERE salpica a dos empresas malagueñas ya desaparecidas

Entre las 280 prejubilaciones realizadas en Bonpunt e Hitemasa hay irregularidades que han sido remitidas al juzgado

NURIA TRIGUERO NTRIGUERO@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
La primera tanda de prejubilaciones en Hitemasa se remonta a 2001, cuando 213 de sus trabajadores salieron de la fábrica. ::                             SUR/
La primera tanda de prejubilaciones en Hitemasa se remonta a 2001, cuando 213 de sus trabajadores salieron de la fábrica. :: SUR

Sus nombres pertenecen ya al pasado industrial de la provincia, pero han sido devueltos al presente a golpe de titular. Hitemasa y Bonpunt, dos de las mayores empresas textiles que han existido en Málaga, figuran entre los casos sospechosos de contener irregularidades que han sido remitidos por la Junta de Andalucía al juzgado número 6 de Sevilla, encargado de investigar el escándalo de las prejubilaciones ficticias en expedientes de regulación de empleo (ERE) tramitados en la Consejería de Empleo entre 2001 y 2009.

El gobierno andaluz destinó durante los años mencionados 647 millones de euros para indemnizar a seis mil trabajadores de empresas en crisis. Entre ellos, 280 malagueños que fueron despedidos de Hitemasa y Bonpunt. Las investigaciones derivadas del 'caso Mercasevilla' han sacado a la luz una presunta trama de prejubilaciones fraudulentas cuyos beneficiarios se elevan ya a 37, según ha dado a conocer la propia Junta, aunque la investigación no ha acabado: sólo se han investigado 30 de los 45 expedientes de regulación de empleo que están actualmente en vigor en la región.

La mayoría de las doce empresas donde se han detectado hasta ahora prejubilaciones ficticias son sevillanas -es el caso de Saldauto, Calderinox, Cydeplast, Springer Arteferro, Surcolor, SOS Cuétara, Smurfirt y Germans-, pero la lista incluye también a las malagueñas Hitemasa y Bonpunt, así como a la cordobesa Graficromo y a la onubense Cash Lepe.

En Hitemasa -la antigua Intelhorce, que fue comprada por sus trabajadores en 1997-, la primera tanda de prejubilaciones se remonta a 2001, cuando 213 de sus 440 empleados entraron a formar parte de un expediente de regulación de empleo y cedieron sus participaciones en el capital de la sociedad a sus compañeros en un intento por devolver la viabilidad a la empresa. La Junta subvencionó las prejubilaciones de todos ellos -en gran parte, eran mayores de 55 años- con 2.000 millones de las antiguas pesetas.

Pero el intento de reflotar la compañía no dio resultado, e Hitemasa entró en una deriva que acabó en 2004 con la venta de sus activos y la extinción de los contratos de sus últimos 197 trabajadores. Una vez en el paro, éstos suscribieron unas pólizas de prejubilación que, en parte, también se comprometió a sufragar la Junta. Según ha revelado la investigación policial del caso 'Mercasevilla', en el ERE de Hitemasa figuraría como beneficiario Juan Lanzas, ex sindicalista de UGT, considerado por la policía uno de los intermediarios en la trama de falsas prejubilaciones.

La 'fábrica de las bragas'

En Bonpunt, más conocida en Ronda como 'la fábrica de las bragas', se ha encontrado el mayor número de personas que supuestamente estarían cobrando prejubilaciones indebidas: doce. El conflicto laboral en esta veterana industria textil de la ciudad del Tajo se desató en 2007, cuando sus propietarios, de origen catalán, anunciaron su cierre.

La negociación entre los representantes de los trabajadores y los de la empresa duró meses y fue «muy dura», recuerda Antonio Florido, secretario de Fiteqa, la Federación de Industrias Textil-Piel, Químicas y Afines de Comisiones Obreras, que estuvo «asesorando» al comité de empresa en las conversaciones con la compañía. De hecho, se requirió la mediación del delegado provincial de Empleo.

Finalmente, sólo nueve de los empleados de Bonpunt mantuvieron su trabajo en la fábrica, mientras que los 83 restantes entraron en un expediente de regulación de empleo con una indemnización de 35 días por año. «La inmensa mayoría eran mujeres mayores de 50 años, por lo que su perspectiva de encontrar otro trabajo era escasa en Ronda», explica Florido.

Así pues, todas las ex trabajadoras de Bonpunt optaron por prejubilarse. Las pólizas, contratadas a una entidad aseguradora, se pagaron en parte con el dinero de las indemnizaciones y en parte con una subvención de la Junta de Andalucía, según detalla el secretario de Fiteqa. Se marcó una edad mínima de entre 52 y 53 años. En algún momento de todo este proceso, al igual que en el de Hitemasa, presuntamente se 'colaron' personas que nunca habían trabajado para Bonpunt en la lista de beneficiarios de las prejubilaciones. La investigación no ha hecho más que empezar, así que está por ver si la investigación de los demás ERE que quedan por revisar en la Consejería de Empleo afecta a más compañías de la provincia.

Heredera de la mayor industria textil que ha existido en Málaga, Intelhorce, la vida de Hitemasa fue breve. Fundada en 1997 por 440 trabajadores para dar continuidad a la fábrica, sus problemas comenzaron prácticamente desde su nacimiento. En 2004, sus máquinas se apagaron para siempre.

Más conocida como la 'fábrica de las bragas', esta industria textil de Ronda dependía de una empresa con sede en Mataró (Barcelona) y se dedicaba a confeccionar ropa interior desde 1972. La competencia asiática fue la puntilla para su negocio, que daba empleo a casi 90 personas. Cerró en 2007.