Alemania es el tercer destino laboral de los malagueños en el extranjero

Merkel quiere suplir con españoles la falta de personal cualificado en el país germano, donde ya hay 3.800 expatriados de la provincia

NURIA TRIGUERO NTRIGUERO@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Los nuevos emigrantes son jóvenes y muy cualificados. ::                             SUR/
Los nuevos emigrantes son jóvenes y muy cualificados. :: SUR

Tanto estudiar inglés, y ahora resulta que saber alemán es más útil para encontrar trabajo. Al menos, así se deduce de los planes del gobierno germano, que se encuentra ante la necesidad de importar mano de obra cualificada para alimentar su bien engrasada maquinaria productiva. El país más aplicado de la economía europea necesita cubrir entre 500.000 y 800.000 puestos de trabajo especializados en los próximos meses y la canciller Angela Merkel está dispuesta a recurrir a jóvenes españoles y portugueses en paro. De hecho, se espera que en su próxima visita a España impulse la firma de un acuerdo bilateral que promueva la emigración cualificada hacia su país.

Lo cierto es que Alemania ya es el tercer destino laboral de los malagueños en el extranjero, según se deduce de la estadística contenida en el Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero (CERA). A fecha de diciembre de 2010, 3.833 personas procedentes de la provincia estaban registradas en dicho país. Sólo Argentina, con 6.743, y Francia, con 5.732, lo superan en este sentido. Y la cifra ha ido en aumento desde que comenzó la crisis: desde 2008, es decir, en solo dos años, a la colonia estable de malagueños en Alemania se han sumado 200 nuevos miembros.

Los nuevos emigrantes malagueños distan mucho del tópico de 'Vente a Alemania, Pepe'. Ya no son trabajadores sin cualificar que buscan empleos en los puestos más básicos del mercado laboral, sino titulados de carreras técnicas en busca de mejores oportunidades laborales o que pretenden añadir una experiencia internacional a su currículum. Así lo confirma Marta López Tappero, del departamento de movilidad internacional de Adecco.

Perfiles técnicos

«El perfil más habitual es un joven de entre 25 y 35 años que se va sin cargas familiares y que tiene una titulación universitaria de orientación técnica o científica: arquitectos, investigadores, ingenieros, informáticos y médicos», explica López Tappero. Otro grupo de expatriados lo forman los altos directivos que trabajan para multinacionales en España y a los que les surge una oportunidad de ascenso en Alemania, en cuyo caso sí se suelen trasladar con su familia.

Un estudio del Instituto de Mercado de Trabajo e Investigación de Empleo de Nuremberg detalla que las empresas germanas necesitarán en un futuro cercano 34.000 ingenieros, 30.000 conductores profesionales, 21.000 especialistas geriátricos y 20.000 trabajadores para tareas de administración. «Alemania necesita puestos de trabajo cualificados para los próximos años porque su población disminuye», reconoce su cónsul en Málaga, Georg Hagl. Y añade un dato: a día de hoy, la web del servicio de empleo público alemán ofrece 600.000 puestos de trabajo. Una situación radicalmente diferente a la que se vive en España.

Así, la oficina consular de Alemania en la ciudad recibe últimamente la visita de numerosos malagueños interesados por conocer las oportunidades laborales que les puede brindar dicho país. Hagl advierte, no obstante, que todavía «no hay ningún acuerdo para cubrir puestos de trabajo concretos en Alemania», por lo que si alguien desea emigrar debe afrontar la búsqueda de empleo por su cuenta. Además, incide en dos importantes filtros de entrada al mercado laboral germano: el idioma y la formación. «Nosotros les decimos: si usted domina el alemán puede trabajar allí. Si no, no», afirma.

Idioma y cualificación

Y es que Alemania «no necesita albañiles», sino «ingenieros y médicos», según explica el cónsul. «Allí también tenemos paro, aunque sea poco -actualmente ronda el 7%- y la mayoría son gente sin formación», añade. En este sentido, George Hagl apunta que se está produciendo un curioso fenómeno: el de los hijos de emigrantes que en su día volvieron a España y que ahora, empujados por la crisis, están repitiendo el viaje de sus padres, eso sí, con dos importantes bazas en la maleta: el idioma y la cualificación profesional. Sin este equipaje, embarcarse en la aventura de la emigración no ofrece demasiadas garantías de éxito.