Hosteleros se aferran a toldos, estufas y mantas para no perder a los fumadores

Bares y restaurantes se afanan por aclimatar sus terrazas, únicos espacios donde no está vetada la nicotina, y así frenar las pérdidas por la nueva ley

ALMUDENA NOGUÉS ANOGUES@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Las terrazas de los bares han multiplicado la concurrencia de fumadores.:: Carlos Moret/
Las terrazas de los bares han multiplicado la concurrencia de fumadores.:: Carlos Moret

Hace cinco años los protagonistas eran las mamparas y los extractores de humo. Corría el 2006 y España acababa de estrenar una polémica Ley Antitabaco que obligaba a los establecimientos de más de cien metros cuadrados a habilitar zonas separadas para que los clientes fumadores pudieran dar rienda suelta a su adicción. Hoy, un lustro después, estos equipamientos han quedado inservibles. El Gobierno ha decidido darle una vuelta de tuerca a la anterior normativa para hacerla más restrictiva. En virtud de esta reforma, desde el pasado 2 de enero la nicotina está vetada en todos los recintos cerrados; una prohibición que ha hecho que las terrazas se conviertan en los espacios más codiciados. Dispuestos a aprovechar su tirón, los hosteleros se afanan estos días por aclimatarlas para hacerlas más atractivas. La tabla de salvación pasa ahora por colocar estufas, instalar toldos que frenen el viento e incluso distribuir mantas entre la clientela.

«Se trata, en definitiva, de intentar por todos los medios que los fumadores encuentren en las terrazas de bares y restaurantes sitios agradables para quedarse», resume el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de la Provincia de Málaga (Aehma), Rafael Prado. Y es que las previsiones que manejan no son halagüeñas. Según sus cálculos, en esta primera recta de aplicación de la ley han perdido entre un 30 y un 50% de clientes, mientras que su facturación ha bajado en torno a un 12%.

El único resquicio

Pero, como dice el refrán: a grandes males, grandes remedios. Los hosteleros no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados ante los efectos del cerco al tabaco. En su lugar, ya han comenzado a actuar aprovechando el único resquicio que les ha dejado la ley: potenciar las zonas al aire libre. Desde el Área de Comercio y Vía Pública del Ayuntamiento de Málaga destacan que han apreciado un «notable incremento» de solicitudes de instalación de toldos laterales, hecho que vinculan a la normativa.

Al respecto, la concejala del ramo, Purificación Pineda, advierte de que el texto obliga a tener un mínimo de dos laterales abiertos de la terraza para que se pueda fumar en ella, «salvo en las ubicadas junto a parques infantiles o centros de salud, donde está totalmente prohibido», matiza al tiempo que señala que su departamento deberá estudiar a fondo cada una de las peticiones, «para que no entren en conflicto con los intereses de los comerciantes a los que algunos de estos toldos pueden restarles visibilidad», apostilla.

Terrazas todo el año

Preguntada por si la nueva ley está incrementando la demanda de nuevas licencias para habilitar terrazas, Pineda niega que de momento hayan registrado cifras significativas: «En lo que va de año hemos recibido tres expedientes, pero de ampliación de periodo, es decir: hosteleros que tenían pedida la ocupación de la vía pública solo para verano y quieren extenderla a todo el año», puntualiza.

Las que sí se frotan las manos estos días son las empresas especializadas en ofrecer suministros a la hostelería. No solo por las ventas de toldos. Las estufas exteriores también se han puesto de moda. Desde Jumarsa, uno de estos negocios, confirman que su demanda ha crecido un 15%. «Teníamos una treintena en stock de segunda mano y lo hemos agotado. No paramos de recibir peticiones de presupuestos», dicen. En Carranza, otra empresa malagueña del ramo, coinciden en que se ha disparado su comercialización. «En solo unos días hemos vendido unas siete», ilustra una de sus empleadas.

El problema, como afirma Prado, es el elevado precio de las bombonas de propano que requieren, lo que está empujando a muchos hosteleros a recurrir a mantas. «En Centroeuropa se usan mucho. Yo mismo pienso ponerlas en el Café Central», dice.