La revolución ortográfica que nunca existió

Las 22 academias de la Lengua aprueban una ortografía con pocos cambios y permiten llamar a la 'y' 'i griega' o 'ye'

IÑAKI ESTEBANMADRID.
La revolución ortográfica que nunca existió

Los académicos de la Lengua anunciaron a principios de mes, en San Millán de la Cogolla, una revolución sin gritos ni armas, pero que ha causado más de un airado levantamiento. Querían, por ejemplo, que a la 'y' se llamase siempre 'ye' y no 'i griega', o que los hablantes latinoamericanos nombraran la 'v' como 'uve' y no como 'be baja' o 'be corta'.

En su ánimo revolucionario anidaba la intención de que los 450 millones de usuarios del español se refiriesen a las mismas cosas con los mismos nombres. Pero ante los conatos de revuelta, los académicos de la 'docta institución' han sacado su tono conciliador y ahora dicen que ellos recomiendan pero no imponen, fijan y dan esplendor, pero no castigan.

Reunidos el pasado domingo en Guadalajara (México), donde se celebra la feria del libro más importante de Latinoamérica, los representantes de las 22 academias de la Lengua aprobaron la nueva Ortografía. Una obra que tendrá más de 800 páginas y que, según el académico mexicano José Moreno de Alba, «no es una reforma exhaustiva», sino tan solo «una revisión».

Por cierto, el adverbio 'solo', que cuando se anunciaron los cambios iba sin tilde por obligación, ahora puede tenerla o no: queda al gusto del consumidor. Incluso en casos de ambigüedad, como 'voy solo al cine.' Algo similar ocurre con la 'y', para los hablantes hispanoamericanos 'ye' y para los españoles 'i griega'. Si las academias intentaron que se pronunciara de la primera forma, al final cada uno lo podrá hacer como lo ha hecho hasta ahora. Si acaso, sus miembros proponen la 'ye', pero admiten que la 'i griega' «es muy respetable y tiene una tradición centenaria» contra la que no quieren luchar.

Hay cambios anunciados hace casi un mes que sí se mantienen. Por ejemplo, las letras 'ch' y 'll' desaparecen definitivamente del alfabeto. Y 'guion' y 'truhan' se deben escribir desde ahora sin tilde al considerarse monosílabos, aunque se pronuncien con un hiato que parte la sílaba en dos.

Sólida y moderna

Los directores de las academias han firmado un documento en el que afirman que esta ortografía es «más sólida, exhaustiva, razonada y moderna» que la «breve, sencilla, clara y didáctica» de 1999. «Esta es la primera ortografía hecha por y para todos, nacida de la unidad para la unidad».

No obstante, ya se han censado casos de disidencia entre académicos y escritores conocidos por su magistral uso del idioma. Arturo Pérez-Reverte, miembro de la Academia Española, ya ha anunciado que seguirá escribiendo «'sólo' con tilde, pase lo que pase». El premio Cervantes 2009, el mexicano José Emilio Pacheco consideró que quitar el acento a esa palabra era crear un problema innecesario, mientras que el colombiano Fernando Vallejo sigue pensando en por qué 'truhan' y 'guion' deben escribirse sin tilde.

Las academias insisten en su papel de moderador, más que censor, y añaden que los cambios propuestos marcan tendencia, y por tanto serán de uso común en unos cuantos años. «Estamos tratando de uniformar, no de imponer», subrayó Moreno de Alba.

Pero la expectación producida por el anuncio de los cambios a principios de mes se ha desinflado de alguna manera. Y como en anteriores ocasiones, las academias han optado por la prudencia y por dejar que, dentro de unos límites, cada hablante elija lo que le convenga.