Consumismo por una buena causa

Decenas de voluntarios se enfundan el delantal para servir comidas y vender artículos en un mercadillo altruista que se despide mañana

CRISTINA GONZÁLEZMARBELLA.
En uno de los puestos instalados en el bazar se venden complementos para las fiestas donde el límite lo marca la imaginación. ::
                             JOSELE-LANZA/
En uno de los puestos instalados en el bazar se venden complementos para las fiestas donde el límite lo marca la imaginación. :: JOSELE-LANZA

Decenas de collares, pulseras, pendientes y bolsos se codean en un mismo expositor. Tras el mostrador, un grupo de mujeres provistas de su delantal que se desviven por explicar a los visitantes que todo ha pasado por sus manos y que el dinero que se recaude, el cien por cien, irá a parar a las de Cáritas, la ONG que ayuda a las familias sin recursos. «Todo lo que vendemos es bisutería reciclada de cosas que nos han ido dando y las hemos arreglado y rehecho», señala con entusiasmo Virginia Raphael, del Rincón de San Bernabé, donde se pueden adquirir artículos desde un euro para quedar como un rey en las fiestas. Apenas han pasado unas horas desde que el Bazar Solidario de Navidad abrió sus puertas al público y decenas de personas ya cruzan con curiosidad el umbral de la puerta. «Es la primera vez que acudimos al mercadillo y animo a la gente a que venga porque, aunque no lo veamos, hay personas necesitadas», añade.

Hasta mañana domingo, en horario de once de la mañana a diez de la noche y con un precio simbólico de un euro la entrada, el altruismo tiene una cita en el Palacio de Congresos de la ciudad, tomado por decenas de puestos donde dar rienda suelta a la vena consumista, ya sea con un queso, una pulsera o un jersey, por una buena causa. Los 'stands' de empresas que ceden un diez por ciento de su recaudación a Cáritas se alinean con otros donde el dinero que reúnan irá íntegramente a la hucha de esta ONG.

Eso, y la caja que logren los restaurantes El Fogón de Nazaret y La Estrella de Oriente, que a mediodía de ayer ya registraban una actividad frenética ayudados por unos precios asequibles -tres euros las raciones y un euro las tapas- y el buen hacer de los jefes de cocina de algunos de los mejores hoteles de Marbella. Arroz, lentejas o ensaladilla rusa. Platos más o menos contundentes para matar el hambre y arrimar el hombro. «Está todo muy rico», afirmaba con el plato todavía sin terminar Ricardo Sánchez Bocanegra, un asiduo al bazar navideño que no duda en animar a los vecinos a coger el paraguas y buen calzado y a desafiar a la lluvia para no dar la espalda a las familias que están pasando apuros.

Tras el trasiego de voluntarias, que se cuentan por decenas, está Viruca Yebra, que capitanea el equipo. El año pasado lograron recaudar 52.000 euros brutos. En esta edición esperan superar esa barrera. Le ayudarán eventos como el de hoy, la cena Noche de Paz a la que asistirán 300 personas a 30 euros el cubierto y que contará con la actuación de La Década Prodigiosa y también el reclamo de empresas innovadoras, como la de Javier Guerrero, Biocesta, que vende cestas de productos ecológicos a domicilio: «Este año he decidido venir a colaborar y a presentar mi empresa, que apenas tiene dos meses». A pocos metros, Eulalia Figueres, de Animacionesbubu.com, acapara la atención con su peculiar tocado navideño. «Ayudamos a marcar la diferencia con nuestras creaciones para cualquier fiesta», apunta. Su éxito también será el del bazar y, por extensión, un balón de oxígeno para Cáritas.