Malagueta y Guadalmar les dan forma a sus chiringuitos

Tras aprobarlos la Junta de Gobierno Local, las obras podrán empezar en diciembre para que estén terminados en Semana Santa Los empresarios han elegido sus diseños para diferenciarse de los demás

ANTONIO ROCHE ALROCHE@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Malagueta y Guadalmar les dan forma a sus chiringuitos

Los empresarios de playas llevaban una década en condiciones precarias a la espera de que recibieran la concesión de explotación y ubicación por parte de Costas, trámite que se realizó el pasado mes de mayo. Una vez pasada la temporada alta, se pusieron manos a la obra y el primer paso ha sido la elección del diseño de sus nuevos establecimientos, que ayer recibieron el visto bueno de la Junta de Gobierno Local, presidida por el alcalde, Francisco de la Torre, a instancia de la concejala de Playas, Teresa Porras.

Estos hosteleros plantearon diseños diferentes a los existentes en el paseo marítimo de Poniente para diferenciarse entre sí, y el Ayuntamiento ha accedido a ello. Pasado esté trámite, están ya en condiciones de contratar las obras. La idea es que los nueve establecimientos estén terminados para la Semana Santa -el 17 de abril es Domingo de Ramos-, coincidiendo con una mayor afluencia de personas a las playas, aunque el tiempo ya es bastante justo por el plazo de ejecución se preveía entre cinco y seis meses.

El presupuesto de ejecución de estas instalaciones es de unos 400.000 euros aproximadamente, sufragado integramente por los propios empresarios. Además, tendrán que pagar de canon al año 20.000 euros aquellos que estén situados en La Malagueta y La Caleta, y 16.000 euros para los ubicados en la zona de Guadalmar. La concesión es por 15 años. La superficie de cada restaurante es de 150 metros cuadrados.

Elementos marineros

Los nuevos diseños son rompedores en cuanto a la imagen tradicional que se mantiene de estos establecimientos, cuya construcción va a mejorar los lugares en los que se levante. «Son el espejo de la ciudad y, por tanto, el cambio era necesario. En su configuración hay elementos marineros, pero con un diseño a los nuevos tiempos», explicó Teresa Porras.

El prototipo de chiringuito que se construirá en las playas de La Caleta y La Malagueta ha sido diseñado por el arquitecto Enrique Martín. Este consta de dos plantas y destaca por su transparencia. Por su parte, los chiringuitos que van en la zona de Guadalmar -Servando e Hijos del Pedrillo- es idea del arquitecto Juan Carlos Laguía. Son totalmente acristalados menos por un lado. Consta de una sola planta. El techo simula una frondosa isla si se viera desde un avión.

En La Malagueta se renovarán tres de los seis chiringuitos existentes, entre ellos el más cercano a la Farola que es el único que se halla fuera de la arena de la playa. Los otros tres -La Mami Beach, La Malagueta y La Jábega- están afectados por el proyecto de aparcamiento subterráneo que pretende construir el Ayuntamiento en el paseo marítimo Ciudad de Melilla.

Este proyecto no avanza porque está a la espera de que lo autorice la Dirección General de la Sostenibilidad de la Costa y el Mar, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, al tocar el deslinde marítimo terrestre de la zona. Estos restaurantes se construirán después, una vez que se resuelva esta situación.

Quedan también pendientes cuatro instalaciones de la playa del Campo de Golf, a expensas del desbloqueo de la zona conocida como Arraijanal, prometida expropiación en su día por el Ministerio de Medio Ambiente y actualmente condicionada por el futuro Parque Marítimo de Arraijanal.

Inversión privada

Uno de los empresarios de playa consultado por SUR se refirió al esfuerzo económico que tienen que hacer para renovar sus instalaciones. Aparte de los 400.000 euros de construcción y del canon fijado, tienen que afrontar los gastos de mobiliario, cámaras frigoríficas y otros maquinarias de hostelería, por lo que la inversión se aproxima o supera, depende los casos, en 500.000 euros, que deberán amortizar en quince años.

La concejala de Sostenibilidad declaró que el reto es que los nuevos restaurantes puedan estar operativos para la Semana Santa, fecha clave para este negocio de hostelería. «Confiemos en que puedan estar, porque la inversión que hacen estas familias es fuerte».

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