La Costa del Sol saca pecho de la calidad de su pescado

Un libro repasa el idilio de la comarca con su manjar más famoso y aborda el problema de que los caladeros puedan llegar a agotarse

CRISTINA GONZÁLEZMARBELLA.
López, Lomeña, Sánchez y Sánchez Cantos, en la presentación. ::
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López, Lomeña, Sánchez y Sánchez Cantos, en la presentación. :: J-L

Desde el garum romano a la flota de bajura. Desde el espetero al cenachero. A lo largo de 125 páginas el libro 'Pescado fresco y gastronomía de la Costa del Sol' no sólo repasa el estrecho idilio de la comarca con el manjar que se ha convertido en su seña de identidad, el pescaíto, sino que mira hacia un futuro en el que hay que mirar porque los caladeros no se agoten. La Mancomunidad de Municipios acogió ayer la presentación de este trabajo, elaborado por el Aula del Mar y subvencionado por Cajamar, que saca pecho de la calidad de la materia prima del mar malagueño y que homenajea a la gente que vive del sector. «Seguramente cuando comemos pescado pocas veces nos acordamos del trabajo que hay detrás», apuntó el presidente de la administración supramunicipal, Juan Sánchez.

No son pocos. Según explicó Juan Antonio López, representante del Aula del Mar, actualmente hay 600 barcos de pesca artesanal de los que dependen 800 familias. «Lo que pretendemos con el libro es resaltar la calidad de nuestro productos y diferenciarlo de otro que llega del exterior, así como contribuir a la sostenibilidad de los caladeros y a que los consumidores se conciencien de la importancia del pescado en la dieta», señaló. Sobre este último punto se explayó Andrés Manuel Sánchez Cantos. En su doble vertiente de presidente de la Academia Gastronómica de Marbella y de jefe de Digestivo del Hospital Costa del Sol, ensalzó el papel de los pescados azules para mantener a raya el colesterol. «Yo siempre les digo a mis pacientes que lo mejor es la dieta mediterránea», señaló. Y dentro de ella, un manjar «que aquí es especial, que no necesita aderezos ni salsas como en otras partes».

El libro, del que se han editado 2.000 ejemplares que se repartirán entre los patrocinadores y en bibliotecas y asociaciones que los demanden, incluye un recetario y no pasa de largo por el riesgo de que los caladeros se esquilmen. Ahí es donde juega un papel fundamental la acuicultura, que suple una mayor demanda de pescado ante la que el mar no da a basto. «Los romanos ya lo hacían cuando ponían redes en las calas para criar», señaló Sánchez Cantos, que emplazó a los consumidores a que se nieguen a consumir pescado de pequeño tamaño «si queremos preservar nuestra gastronomía».