Grandes casas con historia

Un libro rescata las grandes viviendas de La Caleta, el Limonar y MiramarCtesifonte López escribe una obra de casi mil páginas en la que también profundiza en las familias que las habitaron

ÁNGEL ESCALERA ÁNGEL ESCALERA AESCALERA@DIARIOSUR.ESMÁLAGA .
Ctesifonte López, con su libro 'De La Caleta al cielo'. ::                             J. A. PORTILLO/
Ctesifonte López, con su libro 'De La Caleta al cielo'. :: J. A. PORTILLO

La historia de una casa, por más tiempo que discurra, va unida a la historia de quienes la habitaron. El paso del tiempo deteriora la construcción, difumina la pintura, seca los jardines e, incluso, puede traer consigo el derribo del inmueble, pero el recuerdo de sus moradores permanece. Traer el ayer al presente es la gran aportación realizada por Ctesifonte López, un malagueño de 84 años que ha escrito una obra de casi mil páginas en la que se cuenta en profundidad el nacimiento y desarrollo de una zona singular de Málaga, la comprendida por La Caleta, el Limonar y Miramar. En esa tarea empleó siete años de su vida.

Buena parte de ese tiempo lo pasó en el Archivo Municipal, en el Archivo Histórico Diocesano y en el Registro Civil. Con tenacidad espartana, buceó entre legajos y papeles del ayer. Ctesifonte López dice que se puso a escribir 'De La Caleta al cielo', que así se titula el libro, para combatir el aburrimiento, pero desde luego no ha tenido tiempo para aburrirse, porque el trabajo que ha sacado a la luz es riguroso, profundo y aporta una abundante información de lo que era ese lugar privilegiado de la ciudad, completada con planos y fotografías de los edificios.

No es lo que era

De esas grandes casas, denominadas hoteles, no quedan más de un diez por ciento. La mayoría han sido derribadas para construir pisos o chalets adosados. «La Caleta no es ahora ni de lejos lo que era antes», señala Ctesifonte López, quien no sólo ofrece infinidad de datos sobre las viviendas señoriales y los frondosos y cuidados jardines que dieron fama a ese enclave malagueño, sino que también ahonda en la historia de las principales familias que las habitaron.

«La Caleta empezó a construirse a finales del siglo XIX. De su ejecución se encargaron los prohombres de la ciudad. Eran personas muy conocidas, muchas de ellas nacidas fuera de Málaga, que decidieron trasladarse de sus residencias de la Alameda a esa nueva zona», explica el autor del libro. Apellidos muy sonoros de la sociedad malagueña aparecen en las páginas de la obra. De este modo, se dedica un capítulo a cada una de las siguientes familias: Álvarez Net, Baquera y Guerbós, Bolín, Díaz Gayen, España, Gálvez Ginachero, Giménez Reyna, Gómez de Cádiz, Gross, Huelin, Krauel, Larios, Livermore, Loring, Mata, Nagel, Rein, Souvirón, Spiteri, Taillefer y Valls. En el texto de Ctesifonte López se cita a los distintos componentes de esas familias y se analiza los inmuebles en los que vivieron.

Castillo de Santa Catalina

Entre las casas con más solera de La Caleta y el Limonar, el autor menciona Villa Trini, que fue mansión de los Álvarez Net y que se quemó en 1931. Luego no se reconstruyó. Otra vivienda con un sello especial es la del castillo de Santa Catalina -en la actualidad reconvertida en un establecimiento hotelero-, que se erigió por iniciativa de los Loring.

Igualmente, la que fue residencia de la familia Bolín - ahora acoge la sede del Colegio de Arquitectos- presenta un gran atractivo, sin olvidar Villa Rosalía, llamada así desde 1903 hasta 1987, y que desde ese año hasta 2005 se denominó Villa Rocío. En la actualidad es el Palacio de Lira o Limonar, 40. Esa morada fue propiedad de la familia de Ctesifonte López y él vivió en ella 44 años, desde 1943 a 1987. Uno de los elementos más significativos de este hotelito es que tenía, y sigue teniendo, casi 5.000 metros cuadrados de terreno, con un hermoso jardín.

«Lo que pretendo con esta obra es explicar lo que era La Caleta y el Limonar y contar quiénes eran las familias que habitaban esas casas. Casi todas esas magníficas edificaciones han desaparecido o se han reconvertido», señala López. Añade que como malagueño le interesa todo lo que ocurre en la ciudad. «Es una pena lo que ha sucedido en La Caleta. En mis tiempos, apenas llegábamos a cien familias las que vivíamos en esta zona; ahora se pueden contar por miles», indica.