Marbella para la obra de urbanización del entorno del hospital Costa del Sol

El conflicto por el parking entre la Junta y el Ayuntamiento se enquista tras el decreto de cese de los trabajos

CRISTINA GONZÁLEZ CGONZALEZ@DIARIOSUR.ESMARBELLA.
Operarios de la empresa concesionaria de las obras trabajaban en la instalación de los bolardos por la mañana y siguieron en el tajo por la tarde en una mediana en la                                  zona este del recinto hospitalario. ::
                             JOSELE-LANZA/
Operarios de la empresa concesionaria de las obras trabajaban en la instalación de los bolardos por la mañana y siguieron en el tajo por la tarde en una mediana en la zona este del recinto hospitalario. :: JOSELE-LANZA

La polémica por la privatización de los aparcamientos del hospital Costa del Sol, a dos euros la primera hora, se aviva por momentos. Ayer movió ficha el Ayuntamiento de Marbella. El concejal de Urbanismo, Pablo Moro, firmó de su puño y letra el decreto de paralización «inmediato» de las obras de urbanización del centro sanitario «por carecer de licencia». Se trata, entre otros, de los trabajos para la instalación de bolardos en las aceras -que acaban con un método no muy ortodoxo pero muy usado desde hace años, el de dejar el coche sobre ellas-, así como el ordenamiento de los viarios perimetrales, la creación de rotondas y la reforma de los acerados. A día de hoy, la Junta no tiene permiso para acometer esta actuación en el perímetro del centro sanitario y el mensaje es claro: insta a que se paren en un plazo de cinco días con la advertencia de multas coercitivas cada diez días y por un mínimo de 600 euros e incluso se advierte de que en caso de desobediencia se dará cuenta al Ministerio Fiscal, según el decreto al que ha tenido acceso SUR.

El Consistorio da así un golpe de timón dentro de sus competencias para intentar que los usuarios dispongan de más espacios donde dejar los vehículos sin abrir la cartera tras la instalación de barreras también en la superficie; unos planes que el equipo de gobierno asegura que desconocía. Apoyado por un informe del Servicio Jurídico y en el que se certifica que se están ejecutando las obras sin autorización, emplaza por tanto a echar el cerrojazo a los trabajos y amenaza con precintar e incluso retirar la maquinaria y los materiales de la obra.

La respuesta de la Junta se hizo esperar hasta la tarde pero fue contundente. Desde Sevilla se desplazó Celia Gómez, directora general de Planificación Sanitaria de la Consejería de Salud, que se mostró sorprendida por el decreto municipal y lo tildó de electoralista. «El Ayuntamiento conoce el proyecto desde 2007, que incluía la urbanización y reordenación de los viales y que se remitió también en marzo», argumentó. Por tanto, habló de que incluso podía entenderse un silencio administrativo positivo, aunque de momento la empresa concesionaria ha dejado el tajo.

Al menos así lo aseguró en la rueda de prensa. Pero los hechos demostraron lo contrario. A las siete de la tarde los operarios seguían con las manos en el cemento colocando una mediana en la carretera que da acceso a los estacionamientos en superficie. «La alcaldesa, Ángeles Muñoz, debe dejar los servicios sanitarios fuera de la contienda electoral y de levantar cortinas de humo sobre el objetivo fundamental, que es la ampliación del hospital con 34.000 metros cuadrados más y servicios que hasta ahora sólo se daban en la capital», recordó Gómez.

La Consejería de Salud siempre ha defendido, tal y como lo hizo ayer, que el proyecto para la concesión del parking privado subterráneo, con 1.394 plazas, estuvo expuesto al público sin que se recibieran alegaciones y que el propio Ayuntamiento dio permiso para su apertura. «Los precios eran públicos y la fórmula de la concesión administrativa para financiar obras de envergadura es algo habitual», añadió la directora general de Planificación. En este caso, con la concesión del parking subterráneo, de la zona comercial y de la futura guardería se costean 37 de los casi 50 millones de euros que cuesta la obra, equipamiento sanitario aparte.

Todo esto el Ayuntamiento lo sabía y lo autorizó. Pero la gota que ha colmado el vaso parece estar en el cierre con barreras de las plazas en superficie, de momento gratuitas: cien para usuarios y el resto para empleados. «Es un atropello. Nadie acude por gusto y no sabe cuánto tiempo estará en las instalaciones», apuntaron desde el equipo de gobierno, que ya advirtió de que iba a tomar todas las medidas «para salvaguardar las necesidades de los ciudadanos por encima de los intereses de financiación de la Junta».

Circunstancial

Por lo pronto tiró de documentación. Urbanismo otorgó en 2009 un permiso para una ordenación circunstancial durante las obras, que aún no han terminado. «No hemos autorizado la construcción de elementos definitivos como el ensanche de los acerados con el que se está limitando aún más la posibilidad de aparcar y mucho menos la instalación de bolardos que se están colocando para impedir el tránsito de los vehículos», señaló el edil del ramo. Por su parte, Gómez sostuvo que en el decreto no se concretan los incumplimientos y defendió que es necesario una ordenación en los viales para evitar el caos que reinaba en los últimos años.

Lo de pagar es más reciente. Hace apenas dos semanas que los usuarios del hospital deben abonar 2,06 euros por la primera hora de estacionamiento en el aparcamiento subterráneo del nuevo edificio para la ampliación del Costa del Sol, que aún está inconcluso. Otra barrera regula arriba el paso en el centenar que quedan para uso gratuito, al margen de las 700 para profesionales, y que no dan abasto.

Tanto IU como PP han mostrado su rechazo frontal a esta medida. Incluso el PSOE ha pedido una reunión con responsables de la Consejería de Salud para abordar el asunto y de paso pedirá en pleno al Ayuntamiento que habilite una parcela municipal que auxilie a los que no quieren pagar por aparcar. Ayer mismo, el secretario general del PSOE, José Bernal, criticó que la alcaldesa esté buscando «la confrontación por la confrontación» en lugar de tratar de encontrar salidas viables en el conflicto con el aparcamiento del hospital. Que suma y sigue.