El Museo Automovilístico arranca

Abre hoy sus puertas en Tabacalera con 85 vehículos históricos y una previsión de 120.000 visitas anuales

Joao Magalhaes y Francisco de la Torre presentaron ayer de forma oficial el Museo Automovilístico de Málaga, antes de que hoy abra definitivamente sus puertas en el antiguo edificio              de Tabacalera ::                             SALVADOR SALAS/
Joao Magalhaes y Francisco de la Torre presentaron ayer de forma oficial el Museo Automovilístico de Málaga, antes de que hoy abra definitivamente sus puertas en el antiguo edificio de Tabacalera :: SALVADOR SALAS

No hace mucho, en 1985, Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone se paseaban por Hollywood en un Excalibur de edición limitada. Hace algo más, en 1955, Grace Kelly, recién llegada de Nueva York, bajaba de un Chrysler Presidencial para reencontrarse en Mónaco con el príncipe Rainiero. Sólo se fabricaron once vehículos de aquel modelo. Menos aún existen del Richomn USA, más conocido como el 'coche de los picnics'. Únicamente hay dos: uno en Virginia, y otro en Málaga. Como los anteriores, habita en el antiguo edificio de Tabacalera junto a otros muchos que forman parte de la Historia de la automoción de los siglos XIX, XX y XXI (ver galería de fotos).

En total, 85 vehículos son los que componen la colección con la que el Museo Automovilístico de Málaga abre hoy sus puertas. Todos pertenecen a los fondos de Joao Magalhaes, a la sazón, director del museo. Con 120 coches en su haber, el coleccionista portugués propuso al Gobierno español la idea de crear un museo para mostrar su 'tesoro', considerado uno de los más completos de Europa. La oferta se lanzó a varias ciudades, y el proyecto cuajó en la capital malagueña.

En diciembre de 2004 se firmó el acuerdo para la creación del espacio expositivo, en virtud del cual Magalhaes cede parte de su histórico parque móvil por un plazo de diez años y el Ayuntamiento recibe el siete por ciento de la recaudación del recinto tras invertir en su rehabilitación nueve millones de euros.

Potenciar el turismo cultural

Pero, según el coleccionista, todo empieza ahora. «Ahora comienza la fase más importante, que es la de interesar al público, y mi propósito es atraer a gente de fuera», argumentó Magalhaes, que estimó en 120.000 las visitas anuales previstas. Lo anunció en la presentación del museo, en la que estuvo arropado por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y Silva Bruschini. La estilista italiana forma parte de la exposición 'De Balenciaga a Schiaparelli', trescientos ejemplares de sombreros de alta costura de Balenciaga, Chanel y Dior, entre otras firmas, a los que se unen de forma temporal otros siete diseñados y customizados por Bruschini.

Es la primera de las muestras con las que Magalhaes pretende complementar su colección. Entre sus planes entra también la organización de desfiles, reuniones empresariales, cenas, espectáculos y otro tipo de eventos. Porque su única «obligación moral es trabajar para que Málaga se convierta en el gran destino del turismo cultural y de congresos». Para ello, el pabellón Este, en el que se ubica el museo cuenta con una capacidad para más de mil personas, que podrán cenar junto a un Winner de 1898 o presentar una campaña comercial entre un coche a vapor de 1910 y uno de 2009, el Solar World, idéntico al coche solar World 1 que participó en carreras de todo el mundo.

Tres siglos de automoción

Porque en el museo se deja ver parte de los tres últimos siglos. En sus 6.000 metros cuadrados, se dan cita desde el Jackson USA del año 1907, un modelo que el rey Alberto de Bélgica encargó a Rolls Royce con una carrocería especial, hasta el modelo de Mercedes 540k que usó el día de su boda el considerado mano derecha de Hitler, Heinrich Himmler, o el Packard USA, marca del Gobierno norteamericano utilizada por el presidente Theodore Roosevelt. Pasando por los llamativos Rolls Royce 'Flower Power' (1968), con aspecto totalmente hippy y similar al que conducía John Lennon, y el Hidrogenio (2010), alimentado por un motor a baterías. Por no hablar del Rolls Royce de la jet (1985) decorado con cristales de Swarosky, el Bentley dorado tapizado en pantera o el Fuldamobile (1955), conocido popularmente como 'el huevo'.

Todos se distribuyen por épocas o características comunes: 'Belle Époque' (1900-1914), años veinte, 'Art Decó' (años treinta), 'La Dolce Vita' (años cincuenta), 'Coches de sueño', 'de diseño', 'populares', 'Tradición inglesa', 'Energías alternativas' y 'Tuning', vehículos personalizados como el Cadillac USA 'American way of life' de 1964, inspirado en el estilo cowboy. Además, Magalhaes recupera quince motores de los años veinte, treinta y cincuenta de marcas como Chrysler, Chevrolet y Packard decorados con singulares materiales como cristales de Swarovsky o miniespejos.

Valor irrelevante

Casi un centenar de obras de arte, como las entiende el director del museo, que no quiso soltar prenda sobre el valor económico, aunque se calcula que sólo el Mercedes 540k puede rondar el millón de euros. «Es irrelevante -consideró-, a mí lo que me interesa es el valor histórico y estético». Tanto es así que en la reciente exposición de Ferrari celebrada en Torremolinos rechazó una oferta de compra para adquirir el suyo. Se negó en rotundo.

Quien quiera disfrutarlo se tendrá que conformar con visitarlo en el museo. Allí estará, junto a los otros 84, de martes a domingo, de 10.00 a 19.00 horas. Aunque, aquel que lo desee, también puede elegir alguno de los modelos disponibles parar alquilar. Entre ellos, el Excalibur de Schwarzenegger o la limusina de Grace Kelly.

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