El SAE solo ofrece al mes un trabajo por cada 119 demandantes de empleo en Málaga

Para perder el subsidio de desempleo por rechazar trabajos primero hay que recibir las ofertas y después decir tres veces que no

GEMA MARTÍNEZMÁLAGA.
Los empresarios recurren a vías distintas al SAE para contratar. ::                             SUR/
Los empresarios recurren a vías distintas al SAE para contratar. :: SUR

«¿Pero es que me van a llamar?» La chica, una desempleada de 33 años, dedica al funcionario de la oficina del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) una sonrisa escéptica. «Ocurre pocas veces, pero alguna vez ocurre», contesta el funcionario, que le ha recomendado que mantenga actualizado su currículum de cara a los empresarios que buscan trabajadoras para el sector de la hostelería a través del sistema público de empleo. Además de esa recomendación, el funcionario la remite a la web 'redtrabaja' y le dice que en ella puede informarse de los cursos disponibles.

Desde aquella conversación han pasado siete meses. Nadie del SAE la ha llamado para ofrecerle formación, mucho menos un trabajo. Toda la relación que actualmente mantiene con el sistema público de empleo se limita a lo que popularmente se conoce como 'sellar'; es decir, a la renovación de la demanda de empleo en la fecha fijada.

Pocas ofertas

De seguir así y a tenor de los números, es posible que agote los dos años del subsidio de desempleo sin la posibilidad de aceptar o de rechazar una oferta proveniente del SAE. Según las propias estadísticas del Ministerio de Trabajo, en el mes de julio había en Málaga algo más de 231.000 demandantes de empleo. Frente a esta cifra, había poco más de 1.900 ofertas de trabajo gestionadas a través de las diferentes oficinas del SAE en la provincia. El resultado de este desfase entre oferta y demanda es que este servicio público solo puede ofertar un puesto de trabajo por cada 119 demandantes de empleo. La diferencia se reduce levemente si se tiene en cuenta solo el número de demandantes de empleo que se encuentran en paro. Entonces, en Málaga hay una oferta de trabajo al mes por cada 86 parados.

Según el sector

En algunos casos, el grueso de las ofertas de trabajo se concentra en sectores en los que el número de desempleados es también más numerosos. Eso ocurre, por ejemplo, con la construcción. En julio de este año, desde el SAE se gestionaban algo más de 700 ofertas para este sector, en el que había 40.000 demandantes de empleo. Según fuentes de este servico, este mayor volumen de ofertas en la construcción en comparación a otros sectores tiene su explicación por las obras gestionadas con fondos públicos, en las que las contrataciones deben realizarse a través del sistema público.

De hecho, en otros sectores con mucho peso en la provincia, el número de ofertas que gestiona el SAE podría calificarse de ridículo. Es lo que ocurre en la hostelería, con 39 ofertas en un mes para más de 17.300 demandantes de empleo en el sector. Y es que si los parados recurren preferentemente a familiares y amigos para encontrar trabajo, también los empresarios prefieren cubrir sus vacantes con personas de confianza y con referencias, antes que aventurarse a contratar un trabajador desconocido a través del sistema público de empleo.

Aunque finalmente no se recoge en la reforma laboral aprobada esta semana por el Senado, el ministro de Trabajo Celestino Corbacho apuntó la posibilidad de que los desempleados dejaran de percibir el subsidio no solo si rechazaban un curso de formación en el plazo de 30 días, sino también si hacían lo propio con una oferta de trabajo. En el caso de la provincia, las plazas de los cursos de formación apenas alcanzan al diez por ciento de los parados y también es inusual que sea la administración la que llame para ofrecer un curso de este tipoal desempleado. Y si no hay oferta, difícilmente habrá rechazo.

Perder la prestación

Igual ocurre con la posibilidad de perder la prestación por rechazar traajos. Para ser merecedor de esta sanción, el desempleado debe decir no a un total de tres ofertas que, lógicamente, han debido producirse previamente. Una primera negativa supondría la suspensión de la percepción de la prestación durante tres meses; una segunda negativa estaría sancionada con seis meses sin cobrar y es a la tercera cuando el parado perdería el derecho a percibir el desempleo. No obstante, en el caso de que la oferta provenga de una empresa privada, el empresario deberá girar una carta al SAE indicando que su ofrecimiento ha sido rechazado por el trabajador, algo que en la práctica no ocurre.

«Ahora parece que son los parados los que no quieren trabajar. Puede ocurrir en casos contados, pero la mayoría aceptaría una oferta razonable», afirma Álvaro Carreño, miembro de la Agrupación de Parados de Carretera de Cádiz. «He estado muchas veces en el paro y jamás me han llamado», añade.