Arquitectura hostelera

San Rafael fue parada y fonda en una ciudad que se abría a la industria y el comercio Escondido tras una hermosa casa de estilo isabelino, el antiguo parador ha regenerado parte del centro histórico

FRANCISCO GUTIÉRREZMÁLAGA.
El mesón se encuentra tras este bello edificio de Cirilo Salinas y tiene el acceso a través de un largo pasadizo que se abre tras la puerta principal. ::
                             FOTOS: SALVADOR SALAS/
El mesón se encuentra tras este bello edificio de Cirilo Salinas y tiene el acceso a través de un largo pasadizo que se abre tras la puerta principal. :: FOTOS: SALVADOR SALAS

El parador es un edificio carente de fachada, del año 1865, cuyo núcleo central es un patio rectangular en el que destacan una impresionante armadura de madera, columnas de piedra y molduras de escayola, en un valiosísimo ejemplo de la arquitectura hostelera de una pujante e industriosa Málaga decimonónica.

Al parador se accede a través de un largo pasadizo abierto en la planta baja del edificio de la calle Compañía, una obra promovida por Francisco de León Bendicho, que fue gobernador civil de la provincia entre febrero y noviembre de 1834. Encargó el proyecto al arquitecto Cirilo Salinas Pérez (1804-1878), una obra del año 1847, a la que en 1866 el maestro de obras Rafael Moreno añadió el ático. El edificio se levanta sobre unos solares procedentes de los derribos de la Puerta Nueva y parte de la muralla musulmana. No se conoce el nombre del arquitecto, pero destila buen gusto, conocimiento de los materiales y una gran maestría para levantar tan elegante y estilizada construcción.

Se trata de uno de los doce paradores o fondos que en 1861 había en el entorno de Puerta Nueva, donde llegaban viajeros, comerciantes y labradores. Después de cien años funcionando como mesón y posada, fue usado como garaje provisional antes de su cierre definitivo, en 1981.

De la ruina y derribo lo salvó in extremis la decisión de la Consejería de Turismo de emplazar en Málaga la sede de Turismo Andaluz. Para ello adquirió tanto el parador como el edificio de Cirilo Salinas.

El arquitecto Salvador Moreno Peralta, responsable del proyecto de restauración, señala que la inciativa de la Consejería de Turismo permitió «salvar en el último momento» un sorprendente vestigio de la Málaga decimonónica. Recuerda que ya había sido declarado en ruina por una setencia judicial y el derribo parecía inminente, a pesar de estar calificado como de protección integral en el plan urbanístico. Pero, sobre todo, señala Moreno Peralta, la ciudad «ha ganado un equipamiento urbano polivalente con una intensa y continua actividad cultural».

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