Vía libre en la carretera del aeropuerto tras dos meses con desvíos

Los trabajos del viaducto del acceso Sur sobre la MA-21 se paralizan para paliar los atascos en plena temporada alta

IGNACIO LILLOMÁLAGA.
La estructura del nuevo viaducto sobre la MA-21 ya está muy avanzada. ::
                             ANTONIO SALAS/
La estructura del nuevo viaducto sobre la MA-21 ya está muy avanzada. :: ANTONIO SALAS

La carretera MA-21, que conecta la capital con Torremolinos y el aeropuerto, ha permanecido los dos últimos meses afectada por desvíos, motivados por las obras del viaducto del acceso Sur (que permitirá conectar la autovía A-7 con el aeródromo). Estos trabajos, aunque muy necesarios, han causado importantes retenciones en este concurrido eje, especialmente en las últimas semanas, fruto del aumento de los desplazamientos veraniegos.

A ello se añaden las constantes confusiones de viajeros con destino a las terminales, puesto que, en caso de no tomar el desvío alternativo que se habilitó por el vial frente a Makro, debían dar la vuelta en la rotonda de Churriana y volver a entrar por el acceso en sentido Málaga.

El tráfico manda y ante el arranque de la mayor avalancha de coches del año en la capital -al coincidir el cambio de quincena de agosto con la feria- la concesionaria de este proyecto ha desmontado los andamiajes y ha restituido los viales (uno en cada sentido) que estaban ocupados por la maquinaria. La fase más molesta para los conductores estaba prevista que se prolongara hasta el próximo 29 de julio, según las previsiones de la Dirección General de Tráfico, aunque finalmente se ha retrasado dos semanas.

Pilares elevados

Los avances desde comienzos del verano han sido importantes y han permitido poner en pie los pilares y el tablero del puente que sobrevolará la MA-21 para entrar en el aeropuerto. En los próximos días se retomará el montaje y acabado del puente. Con ello, solo quedará pendiente de acometer la fase más compleja, en el extremo contrario del eje, esto es, la de los viaductos de enlace desde ambos sentidos de la A-7, junto a la rotonda de Guadalmar.

El proyecto, con una longitud de 1,94 kilómetros, es una iniciativa del Ministerio de Fomento y fue adjudicado a la constructora FCC. La conexión con la autovía del Mediterráneo, para facilitar los movimientos de los vehículos hacia o desde la capital y la Costa, se resuelve mediante un enlace de tipo trompeta sobre la propia A-7, con cuatro ramales. El objetivo de esta iniciativa, con un coste de unos 40 millones de euros, es dotar al aeródromo de una segunda entrada directa desde la autovía.