Así se habla en Málaga

Los hablantes de Málaga buscan acercarse al español estándar en la distinción de la 's' y la 'c'. El ceceo tiende a desaparecer por la presión social mientras que la supresión de la 's' final se mantiene en todos los niveles educativos

REGINA SOTORRÍO RSOTORRIO@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
SIGLO XVI-XVII. Ordenanzas de la ciuda de Málaga de 1611, copia de un manuscrito de 1556, sobre el que ha trabajado Lola Martín Acosta./
SIGLO XVI-XVII. Ordenanzas de la ciuda de Málaga de 1611, copia de un manuscrito de 1556, sobre el que ha trabajado Lola Martín Acosta.

Los jóvenes malagueños de hoy ya no hablan como sus abuelos. Es muy probable que desconozcan el significado de algunas palabras que sus mayores utilizan con naturalidad (madrevieja como alcantarilla; o guarnío como agotado), pero lo que les separa ahora no es sólo el léxico: tampoco pronuncian igual. El español hablado en Málaga está muy vivo y evoluciona a mayor velocidad que en otros puntos del país: algunas características propias que le definían tienden a desaparecer por la presión social (el ceceo), otras por el contrario «no tienen posibilidad de freno» (eliminación de la 's' final).

«Es una de las variedades más innovadoras del español», señala Juan Andrés Villena, catedrático de Lingüística General de la Universidad de Málaga y responsable del Grupo de Investigación Vernacular Urbano Malagueño. «Está a la vanguardia del español», defiende Antonio Garrido, doctor en Filología Hispánica y ex director del Instituto Cervantes de Nueva York.

El habla malagueña, como la andaluza, tiende a la «simplificación», apunta Villena. Lo que hoy ocurre es, quizá, el «final de una cadena de cambios que se originaron en la Baja Edad Media», cuando se cuece el español meridional. Como añade Garrido, se busca «la economía del lenguaje y del esfuerzo, sin afectar a la comprensión». De ahí, la elisión de la 's' final de palabra, uno de los procesos lingüísticos más extendidos en el español de Málaga. La probabilidad de retener la 's' entre los hablantes malagueños es insignificante (1%). Por contra, se aspira en el 32% de los casos y se elimina por completo en el 67% de las ocasiones, según un estudio de Vida Castro. Y prescinden de ella en todos los niveles educativos: hasta en el 90% de los casos entre las personas sin estudios y en el 81% entre los universitarios. Son datos que pronto verán la luz en el libro 'Estudios sobre el español de Málaga' (Editorial Sarriá), que preparan Villena y Antonio M. Ávila.

¿Cómo se distinguen entonces los plurales o ciertas formas verbales? En el área oriental de Andalucía (Granada, Jaén, Almería y zonas de Málaga) se traduce en una fuerte tendencia a la abertura de las vocales previas (lO jamonE, tú comE), pero esto nunca se generalizó en la parte occidental y central, incluida Málaga. Aquí será la concordancia y el contexto la que marque la diferencia (el perro/lo perro; tú come/él come).

Otro sonido

Además, la 's' malagueña -como en otras zonas andaluzas, Canarias y Latinoamérica- se aleja del sonido característico de las variedades más conservadoras del español. La razón, apunta Garrido, está en que es predorsal (con la punta de la lengua dirigida hacia los incisivos inferiores) en contraposición a Córdoba, Jaén y Almería, donde es alveolar (con la punta de la lengua dirigida hacia los dientes superiores).

Pero un fenómeno llama poderosamente la atención a los expertos por inusual: se pierde el ceceo (decir 'pezo' en lugar de 'peso') predominante en Málaga desde hace siglos y también el seseo al que tendían las mujeres y los más instruidos, influidos por el prestigio de la variedad sevillana. Ahora se impone la distinción entre 's' y 'c'; un fenómeno extraño en un habla que tiende a la simplificación.

En este aspecto, por tanto, los hablantes de Málaga buscan acercarse a la «pronunciación del español estándar, que consideran como el modelo ideal», señala Villena. «El proceso se detecta a partir de los años 50 del siglo pasado y se ha extendido de manera muy rápida», analiza el catedrático de Lingüística. Es en ese momento cuando sesear y, en especial, cecear comienzan a perder reconocimiento social y a ser considerado como un signo de clase baja. Y la presión social ha ganado la partida.

Así, en los hablantes jóvenes de clase alta el ceceo está «prácticamente desaparecido». Entre los universitarios malagueños la frecuencia de uso del ceceo es sólo del 10%; un porcentaje que sube al 30% en la población general. Su incidencia es mayor en los hombres (un 42%) que en las mujeres (18%), siempre más receptivas a los patrones de prestigio. Por eso, el seseo -aunque minoritario- es más habitual en ellas (14%) que en ellos (7%). Por el contrario, en Jerez y Sevilla se sigue seseando con fuerza, con porcentajes que superan el 70%.

Otra característica del habla de Málaga pierde peso con el tiempo y las nuevas generaciones: la realización fricativa de la 'ch' (decir 'mushasho' en lugar de 'muchacho'). Según el estudio de Villena y Ávila, en un 25% de los casos no se cumple con la pronunciación estándar de la 'ch', un porcentaje que hoy cae al 3% entre los licenciados universitarios.

Así es como se habla en Málaga, ¿pero de cuánto vocabulario disponen sus ciudadanos? A diferencia de lo que pudiera parecer, el origen social y educativo influye en la cantidad y variedad, pero no la determina: la biografía personal que diseña el individuo tras su proceso de formación es la clave. «Es una conclusión esperanzadora», señala Villena. Los resultados están en un reciente estudio publicado por el Grupo de Investigación Vernacular Urbano Malagueño, 'Variación social del léxico disponible en la ciudad de Málaga. Diccionario y Análisis' (Editorial Sarriá. 2010), de Villena y Ávila.

De él se desprende además que las mujeres presumen de un léxico más rico. «Tienen un mayor aprecio por el uso de la lengua», defiende el experto. La razón puede estar en que la mujer considera la vía lingüística como un medio para acceder al poder social, vetado en otros frentes.

El estudio planteó 20 temas a una muestra de 72 hablantes de diferente edad, sexo y nivel educativo. Tenían dos minutos para escribir todas las palabras que se les ocurrieran. Y se aprecian curiosas diferencias. En el apartado 'Juegos y distracciones', sólo en las mujeres aparecen vocablos que se refieren a actividades culturales (cine, leer, teatro) entre los veinte con mayor índice de disponibilidad. Además, ellas aportan una mayor variedad de matices en los nombres de los colores. La barrera generacional se hace palpable en el campo 'Cuerpo humano': los jóvenes dan prioridad a las referencias físicas (brazo, pierna, músculo), mientras que conforme aumentan los años se piensa más en los órganos internos, como el corazón, el hígado o el pulmón.

Lola Martín Acosta Doctora en Filología Hispánica

Ha analizado 1.200 términos de las Ordenanzas de 1611 de Málaga. El trabajo le ha valido el Premio Málaga 2009 de Investigación, patrocinado por Cajamar y que entrega la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y la Academia Malagueña de Ciencias.

Enrique del Pino Escritor e investigador

Ha documentado 5.000 palabras y expresiones de uso común en la provincia en textos literarios de 120 autores malagueños desde el siglo XVII en adelante.

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