Un cura gasta en chaperos y lujo dinero robado de su iglesia

JUAN PABLO NÓBREGANUEVA YORK.

En un año donde los escándalos sexuales protagonizados por curas católicos se han sucedido con una frecuencia inusual, el pequeño estado de Connecticut, al noreste de Estados Unidos, volvió a ser ayer escenario de un caso que sacudió los cimientos de la Iglesia del país. Si hace apenas dos semanas era denunciado Marcial Maciel, fundador de la influyente orden de los Legionarios de Cristo, por abusar sexualmente de niños seminaristas durante años, los fieles del muy católico condado de Waterbury no daban crédito ayer al descubrir que su párroco había sido detenido por robar 1,3 millones de dólares (más de un millón de euros) de fondos de la parroquia local.

Y la sorpresa ya fue mayúscula cuando se desveló el destino del dinero. La mayor parte la utilizó, según sus declaraciones ante la Policía, para pagarse prostitutos masculinos a los que compraba ropa cara y con quienes se hospedaba en hoteles de lujo de Boston y Nueva York.

Puede que él no hiciera ninguna ostentación de riqueza en el pueblo pero cuando se trasladaba a Manhattan el guión cambiaba por completo. Allí exhibía una generosidad sin límites con sus amantes. Un hombre al que Gray encontró en un rincón de Central Park famoso por su ambiente homosexual relató a la Policía que el sacerdote le pagó los estudios en la Universidad de Harvard y le compró un piano. Cuando el joven se quejó de que sus conocimientos musicales eran los de un principiante, le dio más dinero para que tomara lecciones de piano.