Jaime Santa-Olalla juega con el desamor en 'Corazón de mudanza'

M. M.MÁLAGA.

A punto de cumplir los cuarenta, Cristina decidirse separarse; Mario rompe con su novio; y Víctor, en plena crisis de pareja, se independiza de sus padres. Todos se ven obligados a reconstruir sus vidas. Unas vidas en las que cualquiera puede verse reflejado. Esa es la intención de Jaime Santa-Olalla Temboury. De su imaginación han salido estas tres historias que llegarán a conectarse y que dan forma a la segunda novela de este joven malagueño: 'Corazón de mudanza' (Del Planeta Rojo Ediciones), que, en el marco de la Feria del Libro, presenta el próximo jueves en la librería Cincoechegaray y el viernes, en Luces. Según desvela, se trata de «una novela coral en torno a la crisis personal, pero también a la crisis económica». Ahí entran en juego sentimientos tan cotidianos como el amor, la amistad, el rencor, la mezquindad, y cómo no, el humor.

Lo cotidiano como base

Al fin y al cabo, Santa-Olalla dice beber de lo que le rodea y de lo que observa. «Siempre intento que el foco de la historia sean situaciones cotidianas porque busco que el lector pueda identificarse con los personajes», advierte. Aunque en esta segunda obra haya «mucho de ficción». También la hubo en su debut literario, 'Mañana no me llames', «el viaje iniciático de un chico que se marcha un verano a Estados Unidos», recuerda el autor, al que ya le ronda en la cabeza una idea para su tercera novela.

No en vano, una de sus mayores ilusiones sería verse incluido en la elite de los escritores malagueños. Su credencial está en un estilo «sencillo y sin filigranas». Así lo define este joven que estudió Informática, pero que luego daría un giro a su carrera encaminándose hacia otros derroteros como la enseñanza o la producción y dirección de cortometrajes ('Taxi para dos' y 'Las dos caras de Carmen'). Fue entonces cuando se dio cuenta de que escribir es lo que más le gusta y «lo que más necesidad» siente de hacer.