La semilla de la ciencia

Quince institutos de la provincia participan hasta en el II Encuentro de Ciencias de Rincón de la Victoria

EVA GUZMÁNRINCÓN DE LA VICTORIA.
Alumnos generan electricidad con la ayuda de cuatro limones. ::
                             E. G./
Alumnos generan electricidad con la ayuda de cuatro limones. :: E. G.

Ana Zaragoza es una alumna de 14 años del instituto Bezmiliana de Rincón de la Victoria. Aunque tiene claro que quiere estudiar Publicidad o Psicología, está entusiasmada con su experiencia en el Club Científico del centro en el que los alumnos, de forma voluntaria, invierten los recreos y las horas libres, en la realización de experimentos destinados a divulgar la ciencia. «Me lo paso muy bien porque aprendo mucho de forma divertida», asegura.

Ana es una de los 400 alumnos de un total de quince institutos de toda la provincia que participan hasta hoy en el II Encuentro de Ciencias organizado por el instituto Bezmiliana. El patio del centro acoge diez carpas donde los jóvenes explican a los visitantes un centenar de experimentos distintos.

Desde realizar la reanimación cardiopulmonar, conocer el mecanismo de un brazo mecánico, a investigar el grupo sanguíneo de los participantes. Estos son sólo algunos ejemplos de los experimentos que se pueden ver y aprender en este encuentro. «Nuestro objetivo es acercar la ciencia a los alumnos a través de experiencias fáciles realizadas con materiales sencillos», explica Inma Durán, miembro del Club Científico en el que se integran 15 profesores de Física y Química o Matemáticas y un total de doscientos alumnos.

Carolina Esteban tiene 16 años y estudia en el instituto Cerrado Calderón. Es la encargada de explicar a los visitantes cómo se puede hacer una pila sólo con unos limones. «El ácido de cuatro limones genera 3,83 voltios al conectarlos con pinzas de cocodrilo a través de electrodos de cobre y zinc», afirma.

Demostrar con esqueletos y maquetas la evolución es el trabajo de Ana Zaragoza que, con la ayuda de un tablón que expone los diferentes esqueletos de brazos, demuestra como los vertebrados tenemos los mismos huesos, «éstos van cambiando según su función ya que un ave necesita volar y un humano lo tiene más largo para manipular cosas».

El delegado de Educación, Antonio Escámez, y la alcaldesa de Rincón de la Victoria, Encarnación Anaya, fueron los encargados de inaugurar ayer el encuentro por el que está previsto que pasen más de 1.500 alumnos de la provincia.