La elegancia de 'Los Moraos' llena las calles de sentimiento y fervor

Alhaurín de la Torre Jesús de Nazareno y la Virgen de los Dolores emocionaron al numeroso público

MARI CARMEN JAIME
Nazareno. Vecinos contemplando la imagen. ::                             M.J./
Nazareno. Vecinos contemplando la imagen. :: M.J.

La emoción y la elegancia se volvieron a vestir de 'morao' en Alhaurín de la Torre durante la noche de Jueves Santo cuando, la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de los Dolores, sale a la calle para mostrar el fervor religioso de todo un pueblo.

Muchos fueron los fieles y curiosos agolpados a las puertas de la Iglesia de San Sebastián para ver salir a Jesús, talla de 1949 del malagueño Pedro Pérez Hidalgo. Tras él, solemne como es costumbre, apareció la Virgen de los Dolores, imagen del mismo autor creada en 1973 y que este año estrenaba la trasera del palio, un trabajo realizado por Salvador Oliver donde se distinguía el escudo real además de una alegoría al patrón, San Sebastián. La Señora también portaba por primera vez una hermosa cruz pectoral.

Los aplausos fueron creciendo a medida que avanzaba el recorrido, que cobró especial atractivo en zonas como la calle Álamos o la complicada curva hacia Gálvez Ginachero, donde la Coral de Santa Cecilia deleitó con sus cánticos a todos los asistentes tras el parón de las bandas musicales que acompañaban al paso: la de Amador de Alhaurín el Grande, la de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Cautivo, la Banda Municipal de Música y la de Nuestro Padre Jesús.

Arte Sacro

Algo más de 150 nazarenos acompañaban a las imágenes en cada una de las secciones ofreciendo la amplia muestra de orfebrería y arte sacro de que dispone esta agrupación histórica, como el estandarte del Nazareno, la pintura de la Virgen obra de Antonio Montiel o la bandera mariana de oro fino bordada por el propio Salvador Oliver. Además, Jesús estrenaba este año un trono especial que los vecinos pudieron contemplar en la tarde del Lunes Santo, cuando tuvo lugar su tradicional traslado dentro del propio templo.

Especial fue, sin duda alguna, la bendición del Cristo, que tuvo lugar poco después de la media noche en la plaza de San Sebastián, un momento que todos los alhaurinos quisieron ver de cerca. Tras la tradicional consagración, se vivió uno de los momentos más esperados de la noche, el saludo que realizan los portadores de ambos tronos. Con la emoción contenida, más de uno de los presentes no pudieron evitar dejar correr alguna lágrima por la mejilla.