Alfredo Taján, escritor y director del Instituto Municipal del Libro: «Pasar las hojas de un libro es como hacer el amor, hay contacto físico»

El autor acaba de reeditar 'El salvaje de Borneo', publica en mayo la antología poética 'Naumaquia' y vuelve a la novela con 'Pez Espada'

RAFAEL CORTÉSMÁLAGA.
Alfredo Taján, ante una de las obras que se exponen en el Museo del Patrimonio, donde está la sede del IML. ::
                             ANTONIO SALAS/
Alfredo Taján, ante una de las obras que se exponen en el Museo del Patrimonio, donde está la sede del IML. :: ANTONIO SALAS

Alfredo Taján es un todoterreno de la literatura y de la cultura en general. Desde que llegó a Málaga a comienzos de la década de los setenta no ha parado. Cultiva la narrativa y la poesía, en los primeros ochenta impulsó varios grupos musicales y también conoce bien los entresijos del mundo del arte por sus labores de gestión cultural en los noventa. En 2004 tomó las riendas del Instituto Municipal del Libro (IML) del Ayuntamiento de Málaga, lo que le ha permitido ver el mundo de la literatura desde el otro lado. Pero estas obligaciones no le han impedido sacar a relucir su torrente narrativo, que en el mes de mayo tomará forma poética con la publicación en Alfama de 'Poesía reunida. Naumaquia'. En el ámbito de la narrativa, la editorial Paréntesis acaba de reeditar su primera novela, 'El salvaje de Borneo', y para los próximos meses anuncia el lanzamiento de su nueva novela, 'Pez Espada', ambientada en Málaga.

-Empecemos por su publicación más inmediata. ¿Cómo se gestó 'Naumaquia'?

-El título se refiere a un poema que escribí la noche que murió mi padre. A partir de ese texto empecé a trabajar otros poemas, hacia atrás. En este libro se reúnen unos sesenta poemas, con toda mi poesía desde 1989 y una veintena de poemas prácticamente inéditos, que se publicaron en una carpeta no venal. Es un libro ilustrado por Chema Lumbreras en el que la edición y la selección están a cargo de Luis Alberto de Cuenca.

-¿A la hora de escribir poesía, cuál es su fuente de inspiración?

-Yo siempre he escrito poesía. Escribí en mi adolescencia una novela sobre la conspiración de Walkiria pero la rompí y como siempre estuve rodeado de amigos poetas, me convertí en poeta también. Pero no he sido un poeta conocido ni muy leído. Desde 1998, fecha en que se publicó 'Noche dálmata', no he publicado nada hasta la fecha

-Observando el punto de partida de su nuevo poemario se adivina que el tono será algo pesimista...

-Predomina el tono elegíaco, pero hay de todo. Desde una fuerte tendencia vital hasta una especie de ausencia del amor, considerada como un estado de ánimo positivo. Hay muchas reflexiones sobre la muerte, porque el fallecimiento de mi padre fue muy duro. Creo que me ha nacido un libro sobre la recuperación de la infancia. La poesía sirve mucho para no tener que ir al psicólogo, a mí por lo menos me sirve de terapia. Es como leer un buen libro de Filosofía, tienes que estar eligiendo las palabras, los sentimientos, para mí eso es el género poético. No es como la narrativa, que es como si te lanzaras a una piscina.

-¿Y en cuanto a la reedición de 'El salvaje de Borneo', cómo ha sido la experiencia de reencontrarse con un texto escrito hace años?

-Para mí es un placer estar en una colección asesorada por Jesús Aguado, en la que han publicado autores como Agustín de Foxá, Aquilino Duque, Fernando Pessoa, y otros a los que he conocido, como Joan Perucho o Pérez Estrada. Y tras leer el libro dieciocho años después, creo que se ha mantenido bien, aunque después de este tiempo no escribes igual ni tienes la misma visión del mundo. La sensación ha sido un poco agridulce también, porque me ha hecho acordarme de la época y el lugar en el que la escribí. En realidad, no se trata de una novela exótica, sino escapista, ya que voy a un territorio imaginado, soñado, para crear la metáfora del buen salvaje.

Homenaje a la Costa del Sol

-¿Y de su próximo proyecto narrativo, qué puede adelantar?

-La obra relata la historia de un tiempo en el que Málaga empezaba a abrirse a la modernidad por la Costa, es la historia del hotel Pez Espada, que será su título, y de una intriga que sucede dentro del establecimiento. Una trama que ocurrió en realidad y que me ha llevado un tiempo investigar. Es un homenaje a España, Andalucía y a los inicios de la Costa del Sol.

-Málaga es protagonista por primera vez de una obra suya...

-Sí, y me ha encantado, me he divertido mucho, porque es como si me hubiera ido de viaje. Creo que mucha gente se va a ver identificada en esta obra y se va a crear un debate.

-¿De cuándo le viene esa pasión desbordada por la literatura, el arte y la música?

-Desde pequeño fui un gran amante de las enciclopedias, la Historia y las biografías. Las mejores las tenía un tío mío y yo me iba a pasar allí las tardes enteras, para leer la Larousse. A los ocho años le exigí a mi padre que me llevara a comprar una biografía de la reina Catalina Howard, una de las esposas de Enrique VIII, que tenía páginas picantes. La librera no quería vendérsela, pero mi padre la convenció. Y en cuanto a la música, como dice Steiner, es la primera de las artes y yo no puedo vivir sin ella. Escucho mucho menos ahora y estoy más embrutecido. (Risas).

-¿Y el mundo del arte?

-En eso he sido autodidacta. Empecé a preocuparme por los museos a los quince o dieciséis años. Coincidió con la eclosión del arte contemporáneo en España, a finales de los 70. He montado exposiciones y he escrito textos sobre ellas y me gusta la discusión y el debate sobre las formas artísticas.

-Y desde el otro lado de la frontera, desde su responsabilidad pública, ¿cómo cree que ha cambiado el panorama cultural?

-En Málaga se está haciendo mucho. Esta misma semana se ha inaugurado la nueva sede del Centro Andaluz de las Letras, el Centro del 27 tiene una intensa actividad y nosotros, en el IML tratamos de ofrecer una programación muy dinámica. Málaga es la ciudad cultural de Andalucía, y sobre todo literaria. Sin desmerecer lo que tiene cada capital, nosotros siempre hemos sido referente literario, sin discursos chovinistas. Pero sí me quejo de una cosa: En los 80 había otro contexto social; ahora están naciendo muchas firmas y nuevos valores, pero veo la ciudad más fragmentada. Antes nos reuníamos, debatíamos, discutíamos, nos amábamos y nos odiábamos, pero había una idea de cohesión.

-¿Qué papel le augura al libro en papel en la era electrónica y digital?

-Lo bueno es bueno en cualquier soporte, aunque pasar una página de un libro es como hacer el amor. Con este formato hay contacto físico, con cada libro tienes una relación personal, como con tus amigos, con tu amante, con tu mujer... Unos te gustan, otros no, pero es algo que te acompaña en un acto íntimo. El libro forma mientras los ordenadores informan, y cuando tienes demasiada información y no formación, no te sirve de nada.

-¿Cómo ve la creación literaria actual?

-Hay una buena situación desde hace un par de años, antes había mucha mediocridad, parecía que estaban pactados los temas de la memoria histórica y la guerra civil. Ahora parece que hay una nueva generación y un intento de sacar nuevos temas. Habrá que esperar veinte años, porque el tiempo lo coloca todo en su sitio...

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