Tudela, el primer chiringuitero'

FRANCISCO LANCHA

Corrían los años cincuenta, del siglo pasado, cuando Francisco Tudela Espejo montó el primer chiringuito de El Bajondillo, justo en frente de donde hoy se encuentra el hotel Meliá Bajondillo. Paco Tudela, que hoy cuenta noventa años, venía todos los días desde Málaga en bicicleta, como después hicieran tantos y tantos trabajadores que encontraron labor en los hoteles que se iban abriendo y que adquirieron sus bicicletas a plazos en Navarro Hermanos.

Francisco Tudela tenía una afición que consistía en recoger todos los troncos que arrojaba la mar hacia la orilla. Los troncos que recogía, después de prepararlos con paciencia y habilidad, los convertía en peculiares obras de arte transformándolos, en objetos casi animados que decoraban las hamacas que distribuía en la arena de la playa, con el consentimiento del regente del Balneario Marcelo, pues hamaquero fue el primer oficio que tuvo este ingenioso marengo.

Fue de esta forma como Paco Tudela, mejor dicho su hijo, creó una colección de tótems que llamaba la atención y atraía a los turistas y bañistas de la época. Una fuente de clientes, venían para tomar los baños desde el hotel del Pinar, el hotel que construyera Juan Jiménez Lopera en sus terrenos de la parte alta de Torremolinos. Desde donde se desplazaban hasta el Bajondillo los clientes de hotel en coches de caballos.

No tardaría mucho en surgir la cabaña de Paco, construida en madera, mantenida con el paso de los años ya que hasta a la época actual ha mantenido la idea primitiva.

La biografía de Paco Tudela es rica en anécdotas. Por ejemplo: Fue el primero en señalar mediante banderas el estado de la mar, lo que propició según su memoria que salvase la vida de más de 25 bañistas atrevidos. Paco también recuerda que el primer día en que abrió el negocio de las hamacas obtuvo un beneficio de cuarenta pesetas, siendo su antiguo salario de electricista de cincuenta pesetas al mes.

Paco Tudela cuenta en su haber tres medallas que obtuvo por: una como merito al trabajo, otra al turismo y la última al salvamento marítimo.

El colegio de arquitectos se interesó por el trabajo de los Tudela y le abrieron sus puertas en la sede del colegio de arquitectos en el Limonar donde expuso sus creaciones, en septiembre de 1984, con gran éxito. Hoy Francisco Tudela sigue al frente de su negocio, que llevan entre toda la familia y entre sus aficiones, además de crear tótems, también se encuentra el dominó en el que es un jugador experto y dicen sus amigos que casi invencible.