Una ciudad, metro a metro

Más de 230.000 malagueños vivirán a menos de 500 metros de una estación del suburbano

IGNACIO LILLO ILILLO@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Recreación de la                    estación de Guadalmedina. ::                                                FOTOMONTAJE: SUR/
Recreación de la estación de Guadalmedina. :: FOTOMONTAJE: SUR

El metro ha venido a Málaga para quedarse. De hecho, sus estaciones ya tienen forma, nombre propio y hasta dirección exacta en el callejero. El proyecto ha saltado del amasijo de las obras y las quejas de los comerciantes y los vecinos para convertirse en una oportunidad, sobre todo para los 234.000 malagueños que viven cerca de una parada: unas 100.000 personas en el entorno de la línea 1 (Cruz de Humilladero-Teatinos) y 134.000 en el de la línea 2 (Carretera de Cádiz), según los datos del estudio elaborado por la Consejería de Obras Públicas de la Junta, que impulsa el proyecto.

Este periódico ha obtenido cifras similares en un análisis propio a partir de la herramienta de geolocalización de la web del Observatorio de Medio Ambiente Urbano (Omau) del Ayuntamiento de Málaga, para el que se han establecido radios de influencia a partir de la ubicación exacta de cada boca. De hecho, los técnicos consideran que el entorno efectivo -en el que es factible ir andando de casa a la parada- es de unos 500 metros.

En la elección del trazado definitivo que se está ejecutando -para los que se establecieron en algunos casos hasta cuatro alternativas distintas- el factor clave fue el de llegar al mayor número posible de usuarios, recuerda el director del metro, Enrique Salvo. La estimación de los técnicos de la empresa concesionaria, Metro Málaga, es de alcanzar unos 32.200 viajeros al día en la línea 1 y 36.600 usuarios en la 2. Con todo, hay que recordar que en la primera fase, que abrirá al público a finales del próximo año, sólo se podrá viajar desde el Martín Carpena hasta Héroe de Sostoa y por el tramo en superficie, en Teatinos.

Avenida de Andalucía

Ya a pie de calle, el recorrido de un hipotético usuario comienza en el que será el centro del doble eje que se pondrá en marcha en primera instancia: la estación Guadalmedina. Será una de las más complejas y demandadas, con tres accesos: desde la calle Armengual de la Mota (junto al semáforo, frente a El Corte Inglés); en la glorieta Albert Camus y en la confluencia entre las calles Callejones del Perchel y Montalbán.

Su situación, como boca más cercana al Casco Histórico hasta que se acometa el paso bajo la Alameda Principal y la plaza de la Marina; su cercanía al gran eje comercial y a servicios como la delegación de Hacienda o Correos la convierten en una estación de enorme atractivo. Además, unas 12.000 personas viven en el entorno inmediato. En este punto se instalará además una comisaría de policía.

El viaje sigue hacia la estación Perchel, que también tendrá tres accesos, por la calle Roger de Flor, junto a la parada de taxis de Vialia y en la Explanada de la Estación. Funcionará como un intercambiador modal de transportes, con un gran vestíbulo y dos niveles de andén (a 12,5 y 18 metros de profundidad) para favorecer el paso de los viajeros de una línea a otra, de manera que los trenes de ambos recorridos queden enfrentados (la conocida como solución Bustinduy). Además de conectarse entre sí, permitirá acceder a las estaciones de trenes y de autobuses, lo que se asegura un tráfico muy intenso. En las inmediaciones conviven unos 18.000 ciudadanos.

Héroe de Sostoa

Desde este punto el viajero podrá optar por continuar hacia Teatinos o hacia Carretera de Cádiz. Si siguiera el segundo camino (línea 2) lo primero que encontraría es la estación Princesa, con acceso desde la calle Héroe de Sostoa (a la altura de los números 76-78), en la intersección con la calle Velasco. Esta será la estación para 15.000 residentes de Jardín de la Abadía, La Princesa e Isla Cordobesa.

El tren se detiene ahora en la estación de Huelin, entre el 142 y el 144 de Héroe de Sostoa, en la confluencia con la avenida Juan XXIII. Unos 20.000 malagueños podrán hacer uso de esta boca, distribuidos por el popular barrio que le da nombre y parte de la avenida de Europa. En el futuro, también servirá a las viviendas que se construyan sobre los antiguos terrenos de Repsol. Continúa su camino y llega a El Torcal (avenida de Velázquez, 8 y 10), donde aguardan los vecinos de esta barriada y las de la avenida de la Paloma, Girón y Las Delicias (20.000 habitantes).

Próxima estación: Velázquez. Situada en la avenida del mismo nombre, en los números 64 y 65, con dos accesos (norte y sur), es una de las que atiende a un mayor número de residentes, por encima de los 35.000, en las barriadas de La Paz, La Luz y Los Guindos, entre otras. Y de ahí a Puerta Blanca (avenida de Velázquez, 100-103), con dos accesos, situados al norte y al sur de esta vía, para dar servicio a unos 20.000 residentes del barrio que le da nombre, así como de Virgen de Belén y la zona norte de Molière.

La última parada es también una de las más concurridas, especialmente en días de partido del Unicaja: el metro llega al Martín Carpena (la estación se llamará Palacio de los Deportes), con un acceso único (en la calle Miguel de Mérida Nicolich, muy cerca del nuevo hospital Quirón) y el vestíbulo en superficie, de manera que desde el exterior se accede directamente al andén por donde transitan los convoyes. En el entorno de la urbanización Parque Litoral, la mayor afluencia se producirá durante la celebración de eventos deportivos, a los que acuden más de 10.000 aficionados.

La profundidad media será de entre once y doce metros, lo que supone que será un metro muy superficial, de fácil acceso. Los andenes tienen 66 metros, lo que admitirá trenes en doble composición (que duplica las plazas) en momentos de máxima demanda como la Semana Santa, la cabalgata de Reyes, la Feria o encuentros deportivos. «La distribución de los espacios es muy intuitiva, de manera que ya desde la entrada se sabe qué camino hay que seguir», explica Enrique Salvo. «La accesibilidad es total y se está cuidando mucho la señalización, en colaboración con la Once, para que sirva a todos».

Todas contarán con un cerramiento o templete. El diseño será muy similar al que ya existe en el metro de Sevilla o en los aparcamientos públicos, aunque con su propia identidad. Serán espacios cúbicos, de líneas sobrias, construidos con materiales antivandálicos, como el vidrio templado y el acero inoxidable para reducir los costes de mantenimiento.

El tamaño se adaptará a las condiciones de la vía donde se ubica. El diseño inicial, de llamativas formas curvas, se descartó porque sus dimensiones lo hacían inviable en numerosas calles estrechas. Desde este nivel se abren dos escaleras mecánicas (de subida y de bajada) y otra pedestre, además de un ascensor para discapacitados y carritos de bebé.

El usuario desciende entonces al vestíbulo, donde el mobiliario está integrado en las paredes para que no sea obstáculo a la accesibilidad de personas con discapacidad. Allí se encontrarán las máquinas expendedoras automáticas (no existirán taquillas aunque durante el primer año sí habrá personal de apoyo); y las canceladoras sin contacto (no es necesario introducir el billete, sino que lo detecta al pasar), así como papeleras y extintores. El billete se tendrá que validar tanto a la entrada como a la salida.

Limpieza

Como anécdota, se han pensado hasta los rodapiés, que tendrán forma de cuña (y no rectos, como es habitual) para evitar que se acumule la suciedad. «Las estaciones están diseñadas para garantizar la limpieza con materiales y fórmulas llamativas. Este aspecto se cuida mucho, al igual que las medidas para evitar el vandalismo y las pintadas en los trenes, y que se contagie al resto de la ciudad», añade.

El siguiente nivel es el andén, donde todos los elementos de señalización e información se ubicarán en el eje central, y a ambos lados van las vías con los dos sentidos de circulación. Previsiblemente contarán con mamparas de vidrio que se abrirán sólo cuando el metro ya se ha detenido y evitarán accidentes por caída sobre las vías. Aunque hay excepciones: en la calle La Unión la estrechez obliga a situar los dos andenes uno sobre el otro, y no en paralelo como el resto.

La que está más avanzada es la estación El Torcal, donde ya se está ensayando el material técnico que en breve se aplicará en el resto de estaciones previstas en la primera fase de puesta en servicio: la línea 2 desde Martín Carpena hasta Héroe de Sostoa y el tramo que discurre por el campus. Respecto a este último, las estaciones Universidad, Clínico, El Cónsul, Rectorado y Colegios Mayores se identificarán por unas marquesinas abiertas, que integrarán máquinas expendedoras, canceladoras y asientos.

El viajero ha vuelto atrás sobre sus pasos hasta el intercambiador del Perchel, y se adentra ahora en la línea 1. La primera parada es La Unión, con una sola boca que irá ubicada en la calle Santa Marta. En su entorno viven unas 15.000 personas. Esta es una de las estaciones más singulares del proyecto, puesto que el vestíbulo se ubicará en perpendicular al túnel. Se accederá a los andenes en dos niveles de profundidad, puesto que la estrechez de la calle obliga a situar las vías de ambos sentidos en dos alturas y no en paralelo.

La siguiente será Barbarela, en la avenida Juan XXIII, frente al centro de especialidades San José Obrero. A los propios usuarios del popular centro médico hay que sumar los vecinos del entorno, unos 15.000. De ahí sigue hasta Carranque. La boca se situará en la calle Virgen de la Cabeza, frente al centro de educación especial Santa Rosa de Lima. En este caso se tiene en cuenta la influencia del cercano Hospital Carlos Haya, que recibió el año pasado más de 734.000 consultas externas, según los datos de la Consejería de Salud. Además, dará servicio a unos 12.000 vecinos.

Hacia Teatinos

Se desvía entonces hacia Portada Alta, que tendrá el acceso junto al instituto del mismo nombre, en la calle Cómpeta. Unos 18.000 vecinos viven en un radio de medio kilómetro de este punto. Llega así a otro de los puntos clave del itinerario, la Ciudad de la Justicia, donde tendrá dos entradas, en ambas aceras del bulevar Louis Pasteur (en la intersección con la avenida Gregorio Prieto). Más de 5.000 personas pasan cada día por los tribunales, y otras 8.000 viven en las proximidades.

El tren sale a la superficie y se detiene frente a la Facultad de Medicina (estación Universidad). Sólo en Teatinos se congregan cada día unos 20.000 alumnos, profesores y administrativos de la UMA. Continúa hasta las inmediaciones del Hospital Clínico, con parada delante del aparcamiento del centro médico, que recibe cada año 600.000 consultas. Atenderá también a unos 2.000 estudiantes y profesores de la Escuela de Telecomunicaciones. Todavía tendrá tiempo para recoger a los residentes de la urbanización El Cónsul antes de adentrarse en la zona de la ampliación de la UMA (estaciones Rectorado y Colegios Mayores) donde ya aguardan los alumnos de la nueva Escuela de Ingenierías (Politécnica e Industriales) y el Complejo Económico Social (facultades de Empresariales y de Estudios Sociales y del Trabajo). El recorrido concluye en el puesto de control, en Los Asperones, donde ya son visibles las naves de los talleres y las cocheras.

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