El pesimismo crece y la salida de la crisis no se vislumbra al menos hasta 2012

La mitad de los andaluces teme ir al paro, un problema cada vez más presente en los hogares. La mayoría están dispuestos a cambiar de ciudad por un puesto de trabajo

SUR. MÁLAGA

Pesimismo y más pesimismo. Cualquier indicador que se analice del sondeo en relación a la crisis desvela que el ánimo de los andaluces está muy bajo. La situación invita a ello, con alrededor de un millón de parados en la Comunidad. Un primer dato que corrobora esta tesis es que la mitad de los encuestados retrasa hasta al menos el año 2012 la salida de la crisis. Se ha desplazado un año esta percepción, pues en la encuesta anterior la mayoría veía el final del túnel en el año 2011. El empeoramiento de la situación económica durante 2009 este cambio. Apenas un 8% de los sondeados apuesta por que la recuperación económica se produzca este año, mientras que un 28% cree que se verá la luz a lo lago del próximo año. Los onubenses son especialmente pesimistas en este sentido, seguidos por los sevillanos. Los almerienses y los malagueños, los más optimistas, pues es en estas dos provincias donde hay más ciudadanos que creen que se saldrá de la crisis este mismo año, aunque el porcentaje de los mismo sólo ronda el 10%.

Donde hay más convencimiento de que la situación mejorará el año que viene es en Granada, con un 20%. Por edades, son los más jóvenes (hasta 30 años) los que han perdido más la esperanza por encontrar un trabajo a corto o medio plazo. Llama la atención que cuatro de cada diez votantes del PSOE encuestados también sitúan la recuperación a partir de 2012. Esta cifra se eleva al 59% y al 57% entre los simpatizantes del PP y de IU, respectivamente. Es lógico también que cunda el pesimismo porque nada menos que la mitad de los encuestados asegura que el drama del paro lo vive en su hogar, bien de forma directa o porque le afecta a un familiar. Almerienses, granadinos y sevillanos son los que declaran estar más afectados por esta situación. Es en Huelva donde hay más relajación en este sentido. También se detecta en la encuesta una bajada del número de andaluces que temen perder su puesto de trabajo, pues se pasa del 37% al 35%. Aunque este dato hay que contextualizarlo porque ha aumentado del 10 al 15% los encuestados que declaran que ya están en el paro. Movilidad territorial Con este panorama tan sombrío, los andaluces también tienen clara una cosa: cambiarían de lugar de residencia para ocupar un puesto de trabajo. Seis de cada diez lo harían con los ojos cerrados, bien para trabajar directamente o para acompañar al miembro de la familia que aporta los ingresos en el hogar.

Por edades, son los más jóvenes (siete de cada diez) los que darían el salto, lo cual es entendible porque son los que tienen menos arraigo familiar. A medida que va avanzando el tramo de edad va disminuyendo la disposición a cambiar de aires por motivos laborales, aunque en cualquier caso los porcentajes no baja del 59%. Los votantes del PP son los más decididos en este sentido (63,5%), seguidos por los socialistas (62%) y los seguidores de Izquierda Unida (53,9%). En cuanto a la procedencia de los encuestados, son los granadinos (casi siete de cada diez) los que tendrían menos problema para montar la casa en otra sitio. Le siguen los jiennenses (68%), los malagueños (66%), los sevillanos (61%) y los gaditanos (59,9%). Los más reacios a dejar la tierra son los onubenses (50%) y los cordobeses (59,9%).