La transgresión saca nota en la UMA

El equipo del Vicerrectorado de Cultura y los programadores del centro posan en el Contenedor. /FRAN ACEVEDO
El equipo del Vicerrectorado de Cultura y los programadores del centro posan en el Contenedor. / FRAN ACEVEDO

El Contenedor Cultural duplica la afluencia de público en su segunda temporada

ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Al principio le sorprendió la veracidad de la réplica, la cara desencajada y los gritos del profesor que le pedía, eso sí, por favor, que se bajase de la mesa donde se había encaramado para protagonizar una nueva acción promocional de guerrilla. Normal. Había confundido el número de aula y el docente al que habían avisado de que irrumpirían allí como un elefante en una cacharrería daba su lección en la clase de al lado.

Alessandra García estaba en lo alto de aquella mesa y ahora se tapa la cara con las manos mientras se ríe al recordar aquel trance, aunque la vergüenza le dura un segundo, quizá como en aquella ocasión. «Estamos en la universidad, este es el lugar donde hay que arriesgar. No podemos ir sólo a lo que sabemos que funciona», sostiene la actriz malagueña, que predica con el ejemplo como programadora del Contenedor Cultural de la Universidad de Málaga (UMA).

Un taller de 'drag queen' a cargo de La Prohibida; un concurso de tápers con comida casera de las madres; certámenes de belleza donde ellas pueden ser 'mister' y ellos, 'miss' y un concierto de Putochinomaricón son algunas de las propuestas que han desfilado por este centro inaugurado Glitch Gyals y su 'Cómeme el donut' mucho antes de que el tema se convirtiera en fenómeno viral tras su paso por el programa de televisión 'Factor X'.

Concierto de Putochinomaricón.
Concierto de Putochinomaricón. / SUR

Y con esas irreverentes bazas, y a la vista de los datos de afluencia, los responsables del Contenedor Cultural de la UMA han logrado uno de sus objetivos esenciales: empezar a seducir a la comunidad de alumnos universitarios. No en vano, el proyecto ha duplicado la asistencia a sus actividades, pasando de las 2.404 a las 5.048 personas censadas, sin contar a las que han acudido a los ciclos gratuitos.

«Esos datos nos hacen pensar que vamos por el buen camino», sostiene García. «¡Es que la cultura tiene que ser algo divertido!», salta junto a ella la vicerrectora de Cultura de la UMA, Tecla Lumbreras. Puntal indispensable para entender la gestión cultural en Málaga de las últimas cuatro décadas. Lumbreras sabía desde el principio cuál era su papel en este proyecto: «Si queríamos llegar al público joven, no podía programar yo, que soy siglo XX. A los chavales les habría parecido algo del siglo XIX, así que estaba claro que había que dar la oportunidad a quienes están en su misma onda».

Lumbreras detalla que el Contenedor Cultural de la UMA contó el año pasado con un presupuesto de 152.000 euros y que este año llevan invertidos 92.496 euros en las actividades de un proyecto que en apenas dos temporadas reclama un creciente protagonismo en la escena cultural alternativa de la ciudad desde la periferia del campus universitario de Teatinos.

«Sentimos que estamos consiguiendo atraer al público joven y estudiantil», remacha Lumbreras, quien destaca «la implicación y el entusiasmo de todo el equipo» del Vicerrectorado de Cultura, con María Eugenia Pérez Navas como jefa de servicio.

Ahí están todos para la foto de familia en el jardín interior y bajo el rótulo 'Living Las Vegas' del Contenedor Cultural, instalado junto a las dependencias administrativas del Vicerrectorado de Cultura, próximo a la Facultad de Ciencias de la Educación. Un espacio que en esta segunda temporada ha combinado los talleres anuales de teatro (a cargo de Alessandra García) y poesía (con Violeta Niebla) con ciclos mensuales que han animado la actividad del centro. Tanto es así, que el Contenedor Cultural ha sumado más de 150 actividades de vocación diversa y lúdica en estas dos temporadas.

El proyecto ha desarrollado más de 150 actividades en sus dos primeras temporadas

Nueva vida cultural para las estructuras metálicas que permanecían varadas y que ahora acogen un escenario para 120 personas sentadas capaz de duplicar su aforo si el concierto o la pieza teatral se sigue de pie; una sala para talleres de formación y una zona para la producción de las actividades que programa la iniciativa emprendida por la institución docente. Aunque, sobre todo con la llegada del buen tiempo, la joya de la corona del Contenedor es el jardín interior que sirve de escenario para conciertos y otras actividades al aire libre.

«El objetivo era darnos a conocer durante el primer año y emplear este segundo ejercicio para reivindicar propuestas más divertidas y transversales», ofrece García. La actriz y docente del taller de teatro desglosa los tres pilares sobre los que pretende levantar su actividad el Contenedor Cultural de la UMA: «Queremos que los universitarios sean quienes creen la programación con sus propuestas, que los jóvenes que están empezando compartan escenario con algunos de los referentes a los que admiran y por último queremos arriesgarnos a traer aquí las propuestas que en otros espacios no son atendidas».

Y a la vuelta del verano espera una nueva sala de exposiciones recién construida en la parte delantera del recinto que esperan tener lista para la nueva temporada. «Tenemos que traer la cultura cerca de los jóvenes, que forme parte de su paisaje cotidiano para que la incorporen a su día a día», reitera Lumbreras, a la buena sombra del toldo que hace del jardín del Contenedor Cultural un oasis cada vez menos oculto en el corazón del campus.

 

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