Programa íntegro de 'La Alameda' con el rector de la Universidad de Málaga

Manuel Castillo y José Ángel Narváez, ayer durante un momento de la entrevista en el programa 'La Alameda' en 101Tv. /Ñito Salas
Manuel Castillo y José Ángel Narváez, ayer durante un momento de la entrevista en el programa 'La Alameda' en 101Tv. / Ñito Salas

El rector de la UMA acudió ayer como invitado al programa 'La Alameda', donde dijo no estar en contra de la UCAM, sino de que ésta llegue con dinero público

IVÁN GELIBTER

A pesar de estar aún recuperándose de una complicada y reciente operación en una pierna, el rector de la Universidad de Málaga, José Ángel Narváez, protagonizó anoche una de las sesiones más interesantes de 'La Alameda', el programa que se emite en 101Tv coproducido por SUR y presentado por el director de este periódico, Manuel Castillo. Narvaéz se mojó en todas y cada una de las cuestiones que le plantearon tanto Castillo como el resto de la mesa de debate, compuesta por la redactora jefa de SUR María Eugenia Merelo; el subdirector de este medio, Javier Recio; el profesor de Biología y exdelegado de Educación, Antonio Escámez; y el periodista de SUR especializado en Universidad y Educación, Francisco Gutiérrez.

Una de las primeras cuestiones planteadas al rector –y que provocó un debate entre todos los contertulios– fue la más que posible llegada de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) a la ciudad. Cuestionado sobre su rechazo a esta iniciativa, Narváez negó estar en contra, aunque fue claro en la manera en la que se había planteado: «No me importa que haya una universidad privada porque somos modelos diferentes. Nosotros creamos ciudadanos libres y en igualdad de oportunidades; las privadas son otra cosa. Me parece bien que vengan, ellos sabrán», apuntó, aunque matizó: «Lo que no considero es que una universidad privada deba llegar con dinero público», en referencia a la posible cesión de suelo ahora paralizado por la ruptura del pacto de gobierno entre PP y Cs en la Casona del Parque.

«Preparamos profesionales del futuro; no formamos para el empleo»

«Lo mejor de las personas es que pueden aportar la creatividad»

«No considero que una universidad privada deba llegar con dinero público»

Sin embargo, el tema principal estuvo centrado en el futuro a corto y medio plazo de la enseñanza universitaria; de la relación de estos estudios superiores con los medios, y también del acceso a la universidad, que en muchos casos supone un estrés para las familias por la necesidad de buscar notas para acceder a carreras «con más estabilidad laboral», como el mismo rector reconoció.

Sobre esto, se le planteó la posibilidad de eliminar plazas en carreras menos demandadas para crear otras más en las especialidades preferidas de los alumnos, como la medicina. «La UMA necesita un ejercicio de reflexión, igual que otras. Cuando uno ve la oferta que hay en Andalucía uno no puede sino reflexionar. En eso estamos, analizando nuestra oferta empezando por la de posgrado, para luego crear un mapa de grados. Creo que hay que racionalizar la Universidad; sin miedo. Pero no voy a cerrar grados», avanzó el máximo responsable de la institución.

«En la última convocatoria del profesorado el 50 por ciento no era de esta universidad»

«No me interesa cuánto tardan los alumnos en acabar una carrera, sino por qué»

«Qué buenos que son si el Consejo Consultivo solo se fijó en el uso del lenguaje inclusivo»

Este asunto derivó, precisamente, en la información aportada por Francisco Gutiérrez sobre el descenso en la oferta de plazas de la UMA, un extremo que el rector derivó a la cuestión económica: «No hay una bajada tan grande en el número de plazas, sino a cómo se reparten. Aun así, yo estoy dispuesto a absorber toda la demanda existente, pero eso me lo tienen que financiar. Si lo hacen, pues todo lo que quieran, pero tengo que mantener la calidad», argumentó.

Narvaéz, que fue uno de los rectores menos entusiastas con la medida de la gratuidad de las matrículas, también aprovechó para referirse al tema: «Creo que la igualdad no es igualitarismo, pero también entiendo que es una compensación al considerar la educación como bien público, como la sanidad».

El rector insiste en la defensa del uso del lenguaje inclusivo en los estatutos

Uno de los debates más animados de la entrevista se produjo en lo relacionado con los nuevos estatutos de la institución, sobre los que el Consejo Consultivo hizo una recomendación de evitar el uso excesivo del lenguaje de género. A pesar de las críticas de los contertulios (especialmente incisivo fue en este punto el subdirector de SUR, Javier Recio), Narváez se mantuvo fiel a su argumentario en esta materia y defendió esta redacción. «El lenguaje inclusivo es necesario porque lo que no se nombra, no se ve», señaló, para reconocer que le había parecido «curiosa» dicha recomendación. «Lo primer oque pensé fue que qué buenos eran los estatutos que solo se habían fijado en el lenguaje inclusivo», defendió con cierta ironía, al tiempo que avanzó que estaban esperando que el nuevo Gobierno andaluz se «asentara» para que puedan aprobarlos.

Sobre la petición de quitar los exámenes de septiembre y pasarlos al mes de julio, el rector aseguró que se está haciendo un estudio porque es un cambio que va a modificar la estructura de la Universidad. «Soy partidario de esta modificación, pero no quiero dar un compromiso de fechas. Primero nos hemos dedicado a los estatutos, y luego pondremos en marcha las medidas concretas como ésta», matizó.

Narváez también aprovechó la entrevista para referirse a una cuestión logística de la Universidad de Málaga. Así, avanzó que la Facultad de Económicas aún tardará en cambiarse de lugar, pero que será el siguiente paso, y agregó que Arquitectura y Bellas Artes van a seguir allí en el campus de El Ejido.

Por último, el rector hizo referencia a toda la polémica originada el año pasado a raíz del caso del máster de Cifuentes y otras cuestiones similares, y reconoció que algo está fallando. «Hay que reforzar los mecanismos de control», admitió, y criticó que en el caso de la Universidad Rey Juan Carlos se diera demasiada libertad al Instituto de Derecho Público.