Metro Málaga tardará otros siete meses en instalar el semáforo necesario para conectar los campus en Teatinos

El metro pasa junto a la rotonda, cortada al tráfico, con el Hospital Clínico al fondo./SUR
El metro pasa junto a la rotonda, cortada al tráfico, con el Hospital Clínico al fondo. / SUR

La Universidad ha tenido que asumir parte del coste de la instalación para agilizar los plazos y reducir el presupuesto

FRANCISCO GUTIÉRREZ

Ni uno, ni dos ni tres meses. Metro Málaga se ha puesto de plazo siete meses para instalar un semáforo. Después de más de tres años sin poder abrir el vial de conexión del campus de Teatinos con la ampliación, parece un plazo mínimo. Pero son siete meses más para colocar un simple semáforo. Eso sí, inteligente y conectado.

El rector, José Ángel Narváez, ha llevado personalmente las negociaciones con Metro Málaga y Alstom, la empresa concesionaria de la señalización. Y en el último claustro universitario no pudo ocultar su gran disgusto por esta cuestión, que le ha obligado a apelar al propio consejero de Fomento para intentar avanzar en una negociación en la que todo han sido obstáculos.

Pero una vez más el rector no podrá cumplir los plazos que él mismo se ha ido marcando. Anunció en el claustro que sería posible abrir el vial antes de final de año, pero con los 7 meses de plazo que se ha dado Metro Málaga para poner el semáforo, la carretera no se abrirá hasta 2019. Si no surgen más imprevistos, porque el último escollo, que ha supuesto meses de retraso, ha sido la sustitución del delegado de Alstom en Málaga.

La concesionaria de la señalización del metro es la empresa Alstom. Presentaron un presupuesto de 235.000 euros para instalar el semáforo necesario en la rotonda de El Cónsul, una obra que mantiene paralizada la apertura de todo el vial de conexión, ya que desde Jiménez Fraud la carretera se interrumpe a la altura de esta rotonda, poco después de pasar por delante de la escuela de ingenierías industriales.

A los responsables de la Universidad les pareció un precio muy elevado por un solo semáforo, por lo que han negociado con la empresa para intentar ajustar el coste. Al final se ha reducido un poco, pero a cambio la UMA se hace cargo de la obra civil y la señalización vertical.

Entre tanto, más de 10.000 personas, entre alumnos, personal y profesores, tienen que utilizar vías alternativas por el Clínico y El Cónsul para llegar a la ampliación de Teatinos, donde se encuentran la Escuela de Ingenierías Industriales y las facultades de Ciencias de la Salud, Comercio y Gestión y de Estudios Sociales y del Trabajo. También se encuentra aquí el edificio de investigación Ada Byron y El Rayo Verde, además del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea, que aún no se ha ocupado, y la Facultad de Psicología (en construcción). Y los usuarios del autobús también tienen dificultades para llegar a sus destinos: las líneas que llegan a Teatinos finalizan en el bulevar Louis Pasteur, a la altura de la Facultad de Medicina, donde tienen que tomar una lanzadera que les lleva a la ampliación.

Ciclistas y mascotas

La Universidad de Málaga gastó 5,6 millones de euros en la construcción de esta parte del bulevar y el vial de acceso a la ampliación de Teatinos. Es una carretera de doble calzada que va paralela a las vías del metro, pero con una rotonda a la altura de El Cónsul que es el objeto de polémica. Después de dos años de negociaciones con la Consejería de Fomento, en septiembre del año pasado se autorizó a la UMA realizar esta intervención. Desde entonces se ha negociado con Alstom por el semáforo en cuestión. El vial de acceso, que ha quedado para el paseo de ciclistas, deportistas y mascotas, se deteriora día a día, con firme y aceras hundidas en varios tramos.

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