«Ha sido duro, pero ha merecido la pena»: los estudiantes de Medicina, los primeros en incorporarse a las aulas de la UMA

Los estudiantes tuvieron ayer un primer contacto con la 'temida' Anatomía./MIGUE FERNÁNDEZ
Los estudiantes tuvieron ayer un primer contacto con la 'temida' Anatomía. / MIGUE FERNÁNDEZ

La nota de selectividad del último alumno que ha conseguido plaza es de 12,623 (sobre 14)

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Hoy empiezan las clases. Y la semana próxima tendrán su primer contacto con un cadáver. No se pierde el tiempo en una carrera que dura seis años y para la que se han preparado muy duro. Los 165 jóvenes que han conseguido plaza para estudiar Medicina tuvieron ayer su primer contacto con la que será «su casa» en los próximos años, como les dijo un profesor en el acto de bienvenida. Acompañados de los 'veteranos' conocieron las aulas, laboratorios, biblioteca o cafetería. Y, sobre todo, preguntaron sobre exámenes y profesores.

Tras la bienvenida de los profesores, la introducción a los planes de estudios y la programación del curso y algunas nociones sobre movilidad o asociacionismo estudiantil, los compañeros 'veteranos' hicieron de orientadores de los nuevos estudiantes, recorriendo la facultad para mostrarles aulas, laboratorios, biblioteca y otras dependencias, y al tiempo ir respondiendo a sus principales dudas e inquietudes. «Preguntan por los exámenes, por las asignaturas que son más difíciles, por los profesores más exigentes,...», señaló María Pérez, alumna de segundo. Otra compañera intervenía para decir a los recién llegados que «no todo es estudiar», que hay que «salir y hacer amigos».

En busca de huesos

Uno de los consejos más llamativos en ese primer día de facultad es que busquen cuanto antes huesos y un cráneo para las clases de Anatomía. Eso sí, necesitan un certificado del profesor para que en un cementerio se los faciliten. Y la semana próxima comenzarán con las prácticas reales, con cadáveres. «Algunos se marean, pero no por ver el cuerpo, sino por el olor tan fuerte en la sala», señalaban los veteranos. Impresiona ver por primera vez un cadáver, tratados «con mucho respeto» por parte de los alumnos, les comentaban.

Con un 13,625 ha conseguido plaza María Morales, que estudió en el IES Los Montecillos, de Coín. Desde cuarto de la ESO tenía claro que quería estudiar Medicina. Y no olvida los últimos meses «estudiando a tope». En el IES Vega de Mar, de San Pedro, ha estudiado Andrés Montoya, que ha conseguido plaza con un 13,015. También tenía clara su vocación desde cuarto de la ESO. Medicina le parecía la carrera «más bonita porque salvar vidas es lo que te puede llenar más como persona». Aunque también señaló que «siempre surgen dudas, es un esfuerzo muy importante y hay que estar muy seguro, no es una decisión fácil».

Cristina Burgos no lo consiguió el año pasado, pero no tiró la toalla. Repitió en septiembre del año pasado la selectividad para subir nota. El 12,925 que consiguió entonces ha sido su pasaporte para cumplir este curso su sueño (la nota de selectividad se guarda para dos convocatorias posteriores). No perdió el año, porque se matriculó en Fisioterapia. Una carrera que, aunque le ha gustado, no le desvió de su objetivo, la Medicina. Su hermana melliza, Laura, que sí entró el año pasado, actúa de orientadora.

No todos los nuevos alumnos tienen notas por encima de 12,6. Es el caso de Manuel López, que ha conseguido plaza como deportista de alto rendimiento. Como sus compañeros, tenía clara su vocación, y reconoce que llegar hasta la facultad «ha sido un camino duro, de mucho trabajo». Pero las sonrisas de este primer día les durarán poco: les esperan Anatomía, Bioquímica, Patología, Inmunología... Materias difíciles que no tuercen el ánimo de los nuevos estudiantes, firmes en el camino que ahora inician. No ha sido fácil llegar hasta aquí: los últimos alumnos matriculados tenían una nota de 12,623 en selectividad (sobre 14). «Ha sido duro, pero ha merecido la pena», era la opinión generalizada de los estudiantes que desde hoy comienzan a formarse para ser futuros médicos, pero también, como les recordó un profesor, ser buenas personas.

 

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