Los decanos de Económicas y Salud llevan 14 años en el cargo y el de Comercio, 21

Los decanos de Económicas y Salud llevan 14 años en el cargo y el de Comercio, 21

El rector defiende su propuesta para limitar a dos los mandatos, con un máximo de ocho años consecutivos: «Es una cuestión de salud democrática», afirma

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

El rector de la Universidad de Málaga, José Ángel Narváez, defiende su propuesta de limitar a dos los mandatos de los cargos electos de la UMA, recogida en los nuevos estatutos que se encuentran en estos momentos en fase de exposición pública y que se aprobarán en un claustro extraordinario que se prevé celebrar este mismo mes.

Cinco facultades (Psicología, Ciencias, Filosofía y Letras, Ciencias de la Comunicación y Ciencias de la Educación) renovaron en 2016 los cargos de decanos y decanas. En el resto, la mayoría se encuentran en su segundo mandato. Destacan los casos de Ciencias Económicas y Empresariales y Ciencias de la Salud, con Eugenio Luque y Teresa Labajos al frente de sus respectivos centros desde 2004. Y desde 1995 Francisco Cantalejo ocupa la máxima responsabilidad, primero como director de la escuela universitaria y desde 2000 como decano de la Facultad de Comercio y Gestión.

Frescura e ideas nuevas

Narváez cumple así uno de los puntos de su programa electoral. Afirma, además, que la medida ha sido consensuada y acordada por todos los grupos claustrales. Y la justifica por «razones de salud democrática. Es bueno para la institución y para las personas», afirma. «Una persona que está mucho tiempo en un cargo se acostumbra, se acomoda al cargo, y creo que se pierde la fuerza, el ánimo, la frescura y las ganas», sostiene el rector. Y la institución, entiende, «necesita sangre fresca, ideas nuevas, personas que vengan con otros proyectos y una visión distinta de lo que se puede hacer en su centro. Cualquier institución pública –afirma– debería estar renovándose continuamente».

«En ocho años hay tiempo de poner en marcha tu proyecto, desarrollarlo y evaluar sus resultados» Inmaculada Postigo, Ciencias de la Comunicación

El rector esgrime otra razón de peso para defender esta propuesta: «Nosotros somos docentes e investigadores. Durante una etapa de nuestra carrera nos dedicamos a la gestión en la institución de la que formamos parte, por lo que ésta debe ser una función añadida a nuestra actividad docente e investigadora, nunca debemos sustituir una cosa por la otra. Cualquier profesor que participe en la función de gestión debe ser consciente de que es algo temporal porque nuestra función, por lo que nos pagan, es dar clase e investigar».

Sí, con algunos matices

Aunque la mayoría de los decanos y directores de centros aceptan y comparten esta medida, algunos la matizan y otros se muestran en contra abiertamente. El director de la ETSI Informática, Ernesto Pimentel, afirma que la limitación de mandatos «es algo positivo que tengo asumido, independientemente de que se regule por estatutos».Cuando se encuentra a mitad de su segundo mandato, reelegido en 2016, considera que «este tipo de cargos no deben perpetuarse más allá del tiempo necesario para completar un proyecto de gestión en el puesto correspondiente, que se podría estimar en torno a los 6 u 8 años».

«No hay garantías de que con esto se mejore la gestión de los centros»

Muy favorable se muestra también la decana de Ciencias de la Comunicación, Inmaculada Postigo, elegida en 2016. «Un poco de aire fresco siempre viene bien», afirma, y considera que ocho años son suficientes para poner en marcha un proyecto, desarrollarlo y evaluarlo al final del mandato. También se refiere a la elección directa de los decanos o directores (ahora los elige la junta de centro), que entiende «más democrática y representativa». Alejandro Rodríguez, director de Ingenierías Industriales, se identifica con la propuesta, aunque también señala que «se está poniendo mucho acento en algo que no lo merece tanto», ya que considera que en el ámbito universitario «los órganos unipersonales tienen poco poder ejecutivo y su actividad está completamente supeditada al control de los diferentes órganos colegiados donde participan todos los sectores de la comunidad universitaria».

También con matizaciones, el decano de Derecho, Juan José Hinojosa, entiende esta medida, aunque se muestra más partidario de la «autorregulación», y afirma que la limitación de mandatos «no garantiza un mejor gobierno, aunque sí distinto».

Más contundente es el decano de Económicas, Eugenio Luque: «No veo la necesidad, no lo comparto porque no lo veo con suficiente justificación». Considera que esta medida «pone en entredicho las elecciones, que son libres y democráticas, cualquiera se puede presentar». En su opinión, «no hay garantías de que con esta medida se mejore la gestión de los centros».

Francisco Cantalejo, decano de la Facultad de Comercio.
Francisco Cantalejo, decano de la Facultad de Comercio. / Ñito Salas

«Estar tantos años en el puesto no es bueno; tienes que sacrificar parte de tu carrera universitaria»

Es el ‘decano’ de los decanos. El más veterano entre los responsables de los centros de la UMA. A mitad de este último mandato (que inició en julio de 2016), Francisco Cantalejo, decano de la Facultad de Comercio y Gestión, aún no tiene claro si se presentará al segundo mandato consecutivo que le permitirán los nuevos estatutos. Desde 1995 es el máximo responsable del centro. Primero como director de la desaparecida escuela universitaria de Empresariales. Y desde 2000 como decano de la nueva Facultad de Comercio y Gestión. Reconoce que tantos años en el puesto «no es bueno», y se muestra muy de acuerdo con esta medida de limitación de mandatos. «Se evitará que ocurran situaciones como la mía, estar tantos años de decano y tener que abandonar parte de tu carrera universitaria», dice.

En su caso se dieron varias circunstancias especiales que han llevado a un mandato tan dilatado. En el año 2000 desapareció la antigua escuela y se crearon los estudios de grado. También estrenaron nuevo edificio en Teatinos, lo que aconsejó tener al frente a una persona experimentada. El cambio de titulación y centro lo asumió «como si empezáramos de nuevo». En estos años no ha tenido mucha oposición interna, y cuando ha habido algún intento de otra candidatura «hemos integrado las distintas posturas».

Ser decano tiene ventajas, como una relación más cercana con alumnos, profesores y personal, o un conocimiento más profundo de los grados que se imparten. Pero también hay una parte de sacrificio personal. Si bien mantienen la docencia (aunque reducida), la investigación sí se ve mermada en un porcentaje muy elevado. «Con tantos años en un cargo, es ya muy difícil retomar la línea investigadora», asegura.

 

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