Cada curso se defienden en la Universidad de Málaga más de doscientas tesis doctorales

Una nueva doctora, en el acto de investidura de hace dos años en la UMA./Francis Silva
Una nueva doctora, en el acto de investidura de hace dos años en la UMA. / Francis Silva

La UMA oferta este curso 465 plazas de nuevo ingreso para los 22 programas, propios o interuniversitarios

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

La Universidad de Málaga mantiene abierto, hasta el próximo día 21 de este mes, el plazo de preinscripción para acceder a alguno de sus programas de doctorado. Cada año, en la UMA se leen de media más de 200 tesis, un trabajo de investigación que da acceso al grado de doctor. Debe ser un trabajo original y que aporte nuevos conocimientos a los que se tenían previamente sobre la materia en cuestión. Cuando los trabajos fin de máster, e incluso las tesis doctorales, están en el centro de la polémica política, el vicerrector de Estudios de Posgrado, Gaspar Garrote, afirma que una tesis doctoral «es uno de los documentos que más controles tiene, tanto dentro de la universidad como en muchos otros ámbitos de la administración».

La Universidad de Málaga ofrece 22 programas de doctorado, regulados por un Real Decreto en 2011, que supuso la adaptación de estos estudios de tercer ciclo al Espacio Europeo de Educación Superior (plan Bolonia). De ellos, seis son interuniversitarios, en colaboración con otras universidades. En total, se ofrecen 465 plazas, 408 en el caso de los propios y 57 con otras universidades.

Los estudios de doctorado, o tercer ciclo de las enseñanzas universitarias (grado sería el primer ciclo y máster, el segundo) se organizan a través de estos programa de doctorado. Deben responder a la estrategia global en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de la Universidad. En caso de que haya más aspirantes que plazas en un programa de doctorado, se realiza una selección en función del expediente académico y teniendo en cuenta otros méritos.

Cada curso se defienden en torno a doscientas tesis: 210 en el curso 2011/12; 234 en el 2012/13; 252 en el curso 2013/14 y 209 en el curso 2014/15. En los dos cursos siguientes se produjo una 'avalancha' de tesis doctorales: 646 en el curso 2015/16 y 372 en el 2016/17. ¿El motivo? Terminaba el plazo para que los doctorandos defendieran sus tesis de acuerdo con la antigua legislación, la anterior al plan de Bolonia, que introducía importantes cambios. En este curso se han presentado ya 72 tesis para su defensa, aunque el plazo sigue abierto y el número se incrementará.

La duración de los estudios de doctorado será de un máximo de tres años, a tiempo completo, a contar desde la admisión y matrícula del doctorando en el programa, hasta la presentación de la tesis doctoral. La UMA también permite que se puedan realizar a tiempo parcial, y en este caso el plazo para presentar la tesis es de cinco años, aunque en ambos casos puede haber prórrogas de un año y hasta dos años más.

Una tesis doctoral tiene que superar varios controles, explica Gaspar Garrote. El primero lo establece la propia comisión académica de cada programa de doctorado, que supervisa que el trabajo propuesto esté en sintonía con los principios que rigen el propio programa. Cada doctorando cuenta con un tutor y director de tesis, que en ocasiones pueden ser la misma persona, y que supervisa, dirige y orienta el trabajo del alumno.

Además, cada año el trabajo del doctorando es sometido a una evaluación, por un tribunal nombrado por la comisión académica. En caso de que haya dos evaluaciones negativas del trabajo, el alumno deberá abandonar el programa.

Tribunal

Terminada la tesis, y antes de su lectura y defensa ante un tribunal, la UMA establece un nuevo control, aunque no está previsto en la legislación: el trabajo se envía a dos evaluadores externos, que emiten informes, que deberán ser tenidos en cuenta o discutidos entre los investigadores. La propia lectura y defensa de la tesis supone un nuevo control, en opinión de Gaspar Garrote. Se realiza en audiencia pública, por lo que cualquier persona puede asistir y, si es doctor, intervenir en el acto. Los tribunales que evalúan las tesis están compuestos por tres titulares y tres suplentes. Solo puede haber un miembro titular perteneciente a la UMA, que será el presidente o secretario del tribunal, del que no pueden formar parte directores o tutores de la tesis. Es la comisión académica de cada programa de doctorado la que propone a los miembros del tribunal.

Aplicaciones antiplagio

La práctica totalidad de las tesis que se defienden alcanzan la máxima calificación, sobresaliente o sobresaliente cum laude, que se consigue con el voto secreto positivo por unanimidad de los tres miembros del tribunal. «El prestigio, profesional y académico, de tutores, directores o el propio tribunal estaría en entredicho si llega un trabajo que no alcance los mínimos de excelencia», señala el vicerrector. No obstante, en el camino se quedan muchos trabajos y doctorandos: el cansancio, la falta de motivación, la familia o encontrar un trabajo son las principales causas de abandono en casi la mitad de los casos.

Existen también sistemas antiplagio, en el caso de la UMA Unicheck, una aplicación informática que, a partir del análisis de un documento, emite un informe sobre las coincidencias encontradas con otros archivos incluidos previamente en una base de datos, además de con otros documentos públicos en Internet.

Problemas «puntuales» que «no deben llevar al desánimo»

El responsable de los estudios de posgrado en la UMA anima a los estudiantes a seguir formándose, ya sea en un máster o doctorado, y confía en que las noticias de estos días «no desanimen a nadie». Los mecanismos de control que tienen las universidades «están puestos justamente para que el estudiante, tanto de máster como de doctorado, tenga las máximas garantías y y fiabilidad sobre su trabajo. Son los estudiantes y sus directores los más interesados en que se haga un buen trabajo», indica. Por otra parte, señala que la polémica que rodea a los trabajos de máster o doctorado de algunos políticos son «muy puntuales y específicos», y están muy localizados «no en una universidad, sino en un centro concreto de una universidad», por lo que no considera correcto que se siembre duda sobre el resto de centros y estudiantes «que se esfuerzan en realizar un buen trabajo».

 

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